El vínculo rioplatense

Editorial 11 de noviembre de 2020 Por Redacción
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Una nota del influyente y prestigioso diario "El País" de Uruguay, se refiere a la importancia de las relaciones entre el vecino país y la Argentina.
Las dos naciones rioplatenses deben "cuidar el vínculo", según expresan los orientales, al margen de la compleja situación monetaria que está atravesando nuestro país, la que se agrabó considerablemente desde la pandemia, que fue el comienzo de una notoria decadencia, provocada por las reiteradas cuarentenas y el colapso sanitario y económico.
Las autoridades uruguayas entienden que el Gobierno que conduce Alberto Fernández no apuesta firmemente a una apertura comercial para salir adelante con acuerdos bilaterales, que por ahora no existen.
Por su lado, el mandatario Luis Lacalle Pou, avanzó en negociaciones que sin dudas, una vez que se puedan concretar, favorecerán claramente la relación, particularmente con las mayores economías del planeta: Estados Unidos y China.
Uruguay también propone en su estrategia internacional, una fuerte presencia en el Mercosur, pero reconociendo intrínsecamente el mayor potencial de los dos gigantes sudamericanos del grupo: Brasil y Argentina.
El comercio entre todos los países del bloque tiene un valor excepcional para el crecimiento de las economías nacionales y regionales, aunque no todos los gobernantes parecen entenderlo de esa manera.
Mejorar la navegabilidad del Río Uruguay es un compromiso prioritario dentro de un esquema que apunta a bajar los costos de exportación que hoy son muy elevados entre dos países tan cercanos geográficamente.
En particular, se hace referencia al vínculo del país oriental con las provincias de Entre Ríos -con tres puentes internacionales que unen a los dos países- y Buenos Aires, a través del Río de la Plata.
Las obras que se están realizando en el puerto de Montevideo, son una clara muestra de la decisión adoptada por el vecino país, que es conciente de la importancia que representa el fortalecimiento del vínculo comercial con Argentina.
Pero debe reconocerse, en otro contexto, que la imagen de Uruguay ha tenido una significativa incidencia a la hora de seleccionar un destino turístico, que históricamente fue uno de los preferidos de los argentinos.
Ultimamente, se conoció la decisión del Gobierno uruguayo de clausurar las fronteras en el próximo verano para los no residentes, con el propósito de atenuar las consecuencias que está provocando el coronavirus.
Está claro que esa medida afectará en primer término a brasileños y argentinos, que por cuestiones de proximidad, son los que frecuentan mayoritariamente todos los balnearios, pero en especial la ciudad de Punta del Este.
Otro dato no menor es el de la gran cantidad de solicitudes que provienen de los ciudadanos de nuestro país, que tienen intenciones de cambiar de aires y de radicarse del otro lado de los ríos que separan a las dos naciones.
En lo diplomático, las gestiones deberán fortalecerse para que pueda darse una relación que resulte favorable para los intereses de ambas partes.
El Gobierno de Lacalle Pou dio un par de señales generales muy claras acerca de la voluntad de estrechar los lazos entre los dos países en todos los aspectos y no exclusivamente en los comerciales.
En la agenda bilateral, Uruguay prioriza sus relaciones con Argentina, tanto en materia de importación como de exportación, por considerar que los países rioplatenses tienen una producción que excede sus necesidades.
Obviamente, tal como ya se expuso, la comercialización con las más grandes potencias, es otra cuestión de Estado para el presidente Lacalle Pou y sus estrechos colaboradores en las diferentes áreas económicas.
Uruguay es un país de una extensión que es menor a la de varias provincias argentinas, pero disimula perfectamente esa carencia.
Así lo entienden sus autoridades, pero también desde el primero hasta el último de sus habitantes, que se sienten orgullosos de vivir en el suelo oriental.
Argentina, en tanto, no interpreta de la misma forma ese sentimiento, al menos de parte de algunos sectores, que le asignan mayor importancia a sus propios intereses que al bien de todos.
Son inequívocos signos de la mezquindad de la gente que se identifica con esa conducta y opta por llevar agua a su propio molino, en lugar de brindarle el mismo elemento a los más relegados, que no tiene acceso a esa necesidad elemental para tener una vida digna.
Con esto que planteamos, no queremos decir que todo lo uruguayo es mejor, ni nada que se le parezca. Nuestros veces lo saben y por ese motivo se pone de manifiesto la voluntad de su Gobierno por estrechar vínculos, en especial comerciales, para que se puedan afianzar el crecimiento que desea un Presidente, que cambió el humor del pueblo uruguayo.
Las relaciones entre vecinos es fundamental y siempre valdrá la pena aplicarla.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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