Desamparo de usuarios de bancos ante estafas

Locales 19 de octubre de 2020 Por Redacción
A una joven le vaciaron sus cuentas en dos bancos de esta ciudad y además le dejaron una fuerte deuda por créditos que nunca pidió. La primera respuesta que ofrecen las entidades demuestra falta de empatía con una víctima de una estafa.

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De repente una persona joven que usualmente realiza trámites a través del servicio de homebanking se sorprende y, peor aún, entra en crisis cuando descubre que le vaciaron las cuentas de caja de ahorro que tenía en dos sucursales bancarias de Rafaela. A esa altura toma conciencia de que fue víctima de una estafa cuyo mecanismo desconoce pero a medida que avanza en la revisión de sus movimientos advierte que los delincuentes anónimos fueron más allá de arrebatarle todo el dinero: también le dejaron una deuda por pagar con créditos personales superiores a los 500 mil pesos tomados en un abrir y cerrar de ojos sin ninguna defensa por parte del sistema informático financiero. 
El caso sucedió el jueves pasado en la ciudad y la denuncia fue formulada en la sede de la Fiscalía Regional, ese mismo día, que ahora deberá acelerar la investigación para tratar de esclarecer la modalidad de la estafa y en lo posible encontrar a los responsables de la misma. El tiempo es oro y se verá si el fiscal a cargo, Martín Castellano, entiende lo mismo. 
¿Y qué pasa con los bancos en cuestión? Tanto el Banco Río como el Francés, donde la denunciante tiene sus cuentas, no han dado su mejor primera respuesta. Cierto destrato, trabas, desconfianza y una lentitud exasperante fueron las reacciones del personal de las sucursales locales de ambas entidades financieras ante una clienta vulnerable, superada por la situación.  
Sin siquiera un grado mínimo de empatía ante la desesperación de la víctima de la estafa, los empleados de banco toman el planteo y solo se comprometen a enviar un correo electrónico a una autoridad superior para que evalúe la situación. Ni siquiera brindan certeza sobre los créditos otorgados automáticamente sin pedir un mínimo requisito. 
Incluso en uno de los bancos, la clienta había abierto la cuenta recientemente y tenía una suma deposita muy pequeña. Por eso no calificaba para ningún crédito, pero a pesar de esta condición la entidad concedió un crédito superior a los 120 mil pesos sin exigir nada a cambio. 
Evidentemente si esta modalidad de estafas está en aumento, la seguridad de los sistemas bancarios deja mucho que desear con una vulnerabilidad llamativa que, a esta altura, exige una revisión. Así como alguna vez el Banco Central de la República Argentina obligó a las entidades a adoptar medidas para proteger a los clientes cuando realizan operaciones en caja, con la instalación de sistemas de protección que mejoran la privacidad, quizás ahora sea el turno de reparar en la seguridad virtual.
Desde el otro lado del mostrador, los bancos dejan un margen para desconfiar de sus clientes. Deben comprobar, oficinas adentro, si el cliente no ha sido responsable de una operación opaca, es decir que haya transferido los fondos a otra cuenta y luego denuncie ser víctima de una estafa. Se entiende un poco desde esta posición. Es decir, las entidades financieras tienen dos alternativas: la primera es creer que el cliente es el estafador; la segunda es creer que el cliente es víctima. Al parecer se inclinan por la primera opción. Un poco de humanidad no daña. 
Al día siguiente, es decir el viernes, la joven denunciante regresó a los bancos para presentar una nota con el objetivo de dejar constancia escrita que no pidió los créditos que se le otorgaron en la velocidad de la luz. Otro punto en contra. No la quisieron recibir con el argumento de que ya llegarían las actuaciones ordenadas por "el juez". 
El aumento del comercio electrónico y de las compras online representa un enorme desafío para las instituciones financieras, que paradójicamente lanzaron hace una semana una campaña de ciberseguridad en forma conjunta a fin de hacerle llegar a los usuarios recomendaciones de seguridad a través de sus canales de comunicación, con la finalidad de prevenir estafas a los mismos. 
Es que advierten un crecimiento preocupante de las estafas digitales a clientes bancarios. Los mecanismos que utilizan los delincuentes son variados, pero todos coinciden en un un punto: hacerse pasar por representantes del banco para pedir contraseñas o información y, con esos datos, robar el dinero que tienen depositado o solicitar préstamos inmediatos que transfieren a cuentas en el exterior. 
Si bien no hay cifras oficiales, diversas fuentes del sector financiero confirmaron a la agencia Télam que el incremento de este tipo de delitos fue "exponencial" en los últimos meses y que, en algunos bancos, llegó a registrar un incremento del 500% respecto a los niveles de enero. La pregunta del millón es quien se hace cargo del costo de las estafas. 
Las entidades agrupadas en la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la Argentina (ABAPPRA), la Asociación de la Banca Especializada (ABE) y la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) buscan advertir a la sociedad ante nuevas modalidades delictivas sugiriendo no compartir claves ni datos personales y entrar en contacto únicamente a través de los canales oficiales de atención.
Todos los bancos del sistema financiero comenzaron a difundir las publicaciones en diferentes medios digitales, con un concepto creativo simple y una estética unificada. Para redes sociales los hashtags serán #CuidateDeLasEstafas y #ProtegeTuInformacion.
"Para el conjunto de entidades resulta imprescindible que todas las personas recuerden que no deben compartir información personal y financiera en redes sociales", destacan las entidades.  



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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