Un binomio presidencial que no suma

Suplemento Economía 18 de octubre de 2020 Por Redacción
Sin un programa que marque un norte en materia económica, con un gabinete descoordinado y medidas que van detrás de los problemas, generar confianza y certidumbres es una misión difícil. Tampoco suman las tensiones, disimuladas o no tanto, entre presidencia y vicepresidencia.

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Por Matías Fontanetto *

El oficialismo gobernante muestra dos características distintivas si se lo analiza históricamente y se lo compara con otros gobiernos del pasado. La Vicepresidencia emana una fuerza gravitatoria nunca antes observada en las fórmulas presidenciales. Estábamos acostumbrados a una figura de la vicepresidencia de carácter figurativa, presidiendo al Senado y reemplazando al presidente decorosamente en casos de viajes o enfermedad, propia de un país fuertemente presidencialista.
Como segundo atributo propio del actual oficialismo, se destaca a un peronismo que enfrenta dificultades de gobernabilidad. Los ruidos políticos e institucionales pesan al momento de enfrentar una corrida cambiaria y una crisis macroeconómica, la desconfianza e incertidumbre potencian los desequilibrios actuales que se manifiestan en la disparada de los dólares no oficiales. La coalición gobernante no se muestra homogénea en sus diagnósticos sobre la situación actual, lo cual demora la implementación de medidas para sortear la actual crisis y sus resultados no están dando los frutos esperados.
Las últimas dos tandas de medidas anunciadas ponen de manifiesto dichas fallas en la gestión. Las mismas fueron tomadas cuando las reservas netas (reservas brutas deducidas de los pasivos) del BCRA perforaron la barrera de los USD 5.000 millones, estando próximas a agotarse las reservas netas líquidas o dólares billetes (reservas netas deducidas del stock de oro y derechos especiales de giro DEG). Esto último pone de manifiesto la demora en la toma de decisiones por visiones opuestas entre el Ministro de Economía y el Presidente del BCRA.
De lo implementado últimamente, la única medida de importancia fue la aplicación de nuevo gravamen sobre las compras de dólares para atesoramiento, encareciendo un 35% el tipo de cambio para la compra de los 200 dólares mensuales y el racionamiento de divisas a las empresas para el pago de deudas, permitiéndoles abonar solo el 40% de los vencimientos, teniendo que reestructurar el resto a más de 2 años. Entre ambas medidas se pretende achicar la demanda de dólares privados en USD 1.000 millones para los próximos 6 meses (también se suma la prohibición para la compra de dólares a trabajadores que cobren parte de su sueldo con ATE y beneficiarios del IFE).
El racionamiento de la demanda de dólares es condición necesaria para sortear la crisis de manera administrada, sin embargo no es suficiente, también hay que poner atención en el comportamiento de la oferta de dólares a futuro. En Agosto, de los casi USD 1.500 millones de superávit comercial, solo USD 366 fueron al mercado cambiario oficial, esto se debe a que los importadores están adelantando importaciones y pagando en efectivo, sin recurrir a la financiación, junto con exportadores que pre-cancelan deuda comercial, con alguna demora en venta de cosecha y menores liquidaciones de exportación no agrícola. Esto último explica la continuidad en las ventas de dólares del BCRA con posterioridad a las políticas de racionamiento de demanda.
Para contrarrestar esta situación, el gobierno aplicó nuevas medidas para la oferta en busca que el superávit comercial se vuelque en mayor proporción al mercado cambiario oficial, reduciendo temporalmente en 3% las retenciones a la soja (3% para Octubre, 2% para Noviembre y 1% para Diciembre, siendo del 33% nuevamente a partir de Enero 2021). Además reinstaló el diferencial de retenciones entre la soja y los subproductos, reduciendo la de estos últimos, estableciendo 0% de retenciones para exportaciones industriales incrementales para el sector automotriz con destino al Mercosur y 3% para el resto de las regiones, bajando las retenciones a la minería y aumentando las alícuotas de los reintegros.
El gobierno pretende con estas medidas incrementar la velocidad en la que los productores venden la cosecha y la que los industriales vienen procesando y exportando los subproductos derivados de dicha cosecha. Sin embargo, en el acumulado Abril-Septiembre 2020, los productores han exportado un 47,14% de lo producido, cifra superior a la observada en años anteriores, con lo cual no habría una retención importante en las ventas.
Esto último se manifiesta en el porcentaje de stock en relación a la producción, siendo similar en 2020 a la del año 2019, superando a la de los años 2016 y 2017. Pareciera que ante una expectativa de devaluación, como la ocurrida en los años 2019 y 2020, la retención de granos crece del 12% de lo producido al 14%, representando entre 2 y 3 millones de toneladas aproximadamente, valorados a un precio de USD 390 por toneladas, darían un valor retenido de USD 780 y USD 1.170 millones.
El gobierno con estas medidas intenta captar parte de este valor retenido, aunque se duda de la efectividad de estas acciones ya que la disminución en las retenciones sobre las exportaciones es reducida en relación a la expectativa de devaluación de dólar oficial, con brechas superiores al 100% respecto a los dólares no oficiales.
Además, a fines del año pasado ya hubo un adelantamiento de ventas debido a la inminente suba de en retenciones ante el cambio de gobierno. De tener efecto estas medidas de reducción impositiva, ocasionarían el mismo resultado, provocarían un adelantamiento en este último trimestre del año a expensas de lo liquidar a futuro en el mejor de los casos.
La coalición gobernante se muestra heterogénea, sin un norte claro, con un gabinete descoordinado y tardío al momento de tomar decisiones que no parecen tener un hilo conductor, subestimando nuevamente los desequilibrios macroeconómicos en materia de déficit fiscal, emisión monetaria para financiarlos, brechas cambiarias resultantes del excedente de pesos y. Quizás bajo el paraguas de un plan económico que involucre metas fiscales, monetarias y cambiarias, producto de una exitosa negociación con el FMI, se podrían despejar ciertas dudas sobre el rumbo económico de nuestro país.

* Licenciado en Economía.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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