Un profundo dolor por la muerte del Dr. Jorge Bello

Sociales 15 de octubre de 2020 Por Redacción
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"Volver a la manzana del recreo. Una historia familiar de generaciones que se fueron proyectando en la misma profesión, permitieron desarrollar emprendimientos donde el avance de la especialidad y la vocación puesta de manifiesto lograron dedicación permanente a mejorar la calidad de vida de los semejantes. Radicado en la ciudad de Rafaela hace varias décadas, se sumó al equipo de nefrólogos que iniciaron la atención local, y su gestión brindó a la ciudad un centro propio para atender enfermos renales, a la vez que un equipamiento de última generación espera poder integrarse al servicio del cuidado de la salud rafaelina y de la región. Su dedicación como médico queda demostrada en cada atención personalizada y en la preocupación por el destino de la salud de la población", expresaba el prólogo de la entrevista que Raúl Vigini le realizó para el Diario LA OPINION, en marzo de 2017, al doctor Jorge Luis Bello, para el Suplemento "La Palabra".
Ayer, la noticia de la muerte del reconocido profesional, me sorprendió cuando estaba avanzando con el vértigo de todas las noches en el cierre de la edición. Fue un golpe duro, porque tuve una excelente relación con el Doctor, además de ser su paciente en los últimos tiempos, pese a no visitarlo con la frecuencia que él siempre me recomendaba.
Jorge había nacido el 21 de enero de 1956 en la ciudad de Santa Fe, donde cursó sus estudios en el tradicional Colegio Simón de Iriondo, egresando en 1973, como parte de "una promoción de la que guardo el mejor recuerdo y me dejó muchísimos amigos", me comentó en alguna oportunidad.
Después, ingresó a la Universidad Nacional de Rosario, donde se matriculó como médico en el año 1980, pero como lo detalló Raúl Vigini en su nota, decidió instalarse en esta ciudad.
Respetado como nefrólogo, Jorge siempre disponía de un tiempo extra para hablar de temas de actualidad y de su simpatía "tatengue" cuando el fútbol se instalaba por un momento en el centro de la escena.
De trato cordial y agradable. De una sensibilidad humana excepcional, Jorge profesaba la amistad, por encima de otros valores, también importantes, que lo distinguieron como un ser humano excepcional.
Ayer nos dejó, a los 64 años. El vacío es enorme, para su familia, sus colegas, sus compañeros del Centro de Enfermedades Renales de Rafaela, que ya comenzó a extrañarlo, como todos los que fuimos sus pacientes, pero esencialmente, sus amigos. VHF.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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