En busca de… Ramón Navarro y Roberto Palmer, músicos

La Palabra 17 de octubre de 2020 Por Raúl Vigini
Hombres de conducta pareja Se trata de dos músicos prestigiosos, de nombre propio, carrera profesional destacada, con una trayectoria valiosa que acompañaron a Oscar “Cacho” Valles durante varias décadas con el afamado conjunto “Los Cantores de Quilla Huasi”. Y por pedido de LA PALABRA recuerdan esos años.
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1 / 3 - archivo Raúl Vigini - Señores Cantores de Quilla Huasi: Ramón Navarro, Oscar Valles, Carlos Lastra con el requinto y Roberto ¨Palmer autografiados

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Ramón Navarro 

LP - ¿Cuándo y dónde conociste a Oscar Valles?

R.N. - Nací en La Rioja en el año mil novecientos treinta y cuatro y en el año cincuenta y tres me fui a estudiar a La Plata, desde ahí visité la ciudad de Buenos Aires en muchas oportunidades sobre todo para  presenciar los programas en vivo que tenía radio El Mundo en ese tiempo, también para compartir con muchos amigos queridos. A los cantores de Quilla Huasi los conocía desde hace mucho tiempo me gustaba mucho su estilo y sus voces.  

LP - ¿Cómo se dio tu ingreso a Los Quilla Huasi? 

R.N. - Después, a mi regreso de Venezuela dónde viví tres años largos, me fui vinculando con el medio folklórico, conocí a Ariel Ramírez, grabé con él Los Caudillos y luego me fui a vivir a Mar del Plata y allí recibí la propuesta que me llevó Ariel, por pedido de Los Quilla, para integrar el grupo. Vine a Buenos Aires, año mil novecientos setenta, me junté con ellos, ahí conocí más cercanamente a Cacho y al resto del grupo, por cierto. Hicimos unas pruebas de voces y desde entonces quedé incorporado al grupo hasta el año mil novecientos ochenta y uno, es decir once años de andar por muchos lugares del país y del mundo con los formidables Quilla Huasi.  

LP - ¿Compartieron la autoría de algunas obras? En ese caso ¿Cómo era la forma de trabajarlos? 

R.N. - Con Cacho solo compusimos una sola canción, una vidala, se llamó "Vidala para mi padre" pero no tuvimos oportunidad de grabarla con los Quilla.

Cacho tenía una impresionante capacidad como autor y compositor, una percepción aguda  de los elementos que conforman los modos, las leyendas, la tradición de cada lugar y pareciera como que él fuera de ahí, de ese lugar de donde componía sus canciones: chacareras, bailecito, cueca, lo que fuera, daba la sensación de que él era de ahí, porque esas cualidades importantes constituyen la esencia de las canciones en sus distintas regiones. Un gran compositor y autor sin duda alguna de un voluminoso repertorio de obras.  

LP - ¿Cómo lo definirás en su lugar de integrante del conjunto?

R.N. - Respecto al grupo no había diferencias importantes, cada quién era cada quién, aportaba lo suyo dispuesto a sumar, era escuchado siempre. Cacho gozaba de una gran simpatía y eso lo hizo ser el presentador y anunciador del grupo, de los temas a interpretar y de algún agregado surgido de las circunstancias. Parecía, ante el público, como el director o titular, como se dice, aunque quien tenía el registro y nombre del grupo era Carlos Lastra. Nosotros le hacíamos a veces bromas desde atrás pero él seguía imperturbable. Estábamos siempre en un buen clima de cordialidad para ofrecer un digno recital de canciones al público. Lo demás, las opiniones y las propuestas o autocríticas eran solo para los ensayos de entrecasa. Cacho hacía una segunda y tercera voz muy firme y segura y lo mismo su guitarra o requinto. Fue una base muy sólida para las tremendas voces de Lastra y Palmer. 

LP - Momentos destacados de los compartidos con él.

R.N. - Recuerdo sí  muchos momentos importantes en esos felices años. Dos de ellos podría señalar como muy importantes: Las presentaciones en España y Francia con Don Atahualpa Yupanqui y unos años más tarde, en Hong Kong, algo único para una propuesta artística argentina. Fue en un teatro repleto de público y de un fervor inusitado. Roberto tiene un registro de audio de esto que cuento, donde Cacho, de él estamos hablando ahora, intentó, en un inglés "raro", explicar algo sobre el charango, y el público lo recibió con mucha simpatía. 

LP - Anécdotas que puedas compartir con los lectores donde fueran protagonistas.

R.N. - El anecdotario se lo dejo a Roberto, ¡el Gran Memorioso! 

LP - ¿Qué se recuerda de Oscar Valles? 

R.N. - Tengo muchos recuerdos gratos del Oscar “Cacho” Valles y siempre con una gran admiración por su importante y extensa obra de inagotable vigencia. 

LP - Algo más que desees agregar.

R.N. - Mi andar con los Quilla fue una importante etapa de mi vida y guardo de todo aquello el mejor recuerdo de Cacho Valles y por cierto de “Pipiri” Lastra y el “Tano” Roberto, que vive en España. Con él nos hablamos siempre, nos recordamos mutuamente aquellos años de música nuestra de raíz folklórica y tangos que andábamos cantando por tantos lugares ¡y lo hermoso que fue hacerlo! 

Roberto Palmer

LP - Recordanos tus datos personales.

R.P. - Nací en General Pico, La Pampa, en mil novecientos treinta y uno. Me radiqué en Buenos Aires el once de julio del cincuenta y cinco. Integré Los Quilla Huasi desde marzo del sesenta y dos hasta mayo del noventa y ocho. Son treinta y seis años y meses.

LP - ¿Cuál es tu lugar de radicación actual? 

R.P. - Vivo en España desde el noventa y ocho, año que me retiré de Los Quilla después de treinta y seis años de permanencia y desde hace quince estamos radicados en Pozuelo de Alarcón, provincia de Madrid. 

LP - ¿Cómo y cuándo conociste a Oscar Valles? 

R.P. - En  mil novecientos sesenta en la confitería París de Mar del Plata, yo integraba el trío Los Playeros reemplazado temporalmente a Ulises Alvarez, acompañando a Rosamel Araya. Cacho en Los Quilla Huasi.

LP - ¿Cómo se dio tu ingreso a Los Quilla Huasi? 

R.P. - Continuamos viéndonos en Buenos Aires, en el sesenta y uno, ellos -Los Quilla Huasi- metieron el éxito de Angélica y, nos reencontramos en Mar del Plata. A todo esto, ya habíamos compuesto juntos algunos temas, y seguíamos encontrándonos en el boliche de Ramoncito Ibáñez, donde yo cantaba. Una noche, se presentó allí para proponerme reemplazar a Carlos Vega Pereda, que anunció que se separaba para ser solista. Yo acepté y allí mismo comenzamos los ensayos, y el primer día marzo debuté con ellos en el programa Surcos Estelares Hanomag, que desde el estudio mayor de Radio El Mundo se transmitía en cadena con Belgrano y Splendid, y así pasé a integrar ese conjunto al que yo seguía como admirador desde General Pico, en La Pampa donde yo vivía. 

LP - ¿Qué lugar ocupaba Cacho en el conjunto en cuanto a la gestión?  

R.P. - Cacho era activo e intuitivo, se movía mucho en función del repertorio, y tenía en cuenta las opiniones y sugerencias de sus compañeros. Sobre todo de Carlos Lastra como fundador del conjunto.

LP - ¿Compartieron momentos fuera de los lugares de trabajo? 

R.P. - Hemos compartido tiempo en las giras por el mundo, y compartíamos muchos momentos, éramos buenos compañeros.

LP - ¿Se dio el caso de componer juntos algunos temas? 

R.P. - Yo compartí varias composiciones, no solamente de folklore, algunas canciones modernas y boleros, algunas de las cuales fueron grabadas por varios intérpretes.

LP - ¿Qué valores le reconocés a Cacho? 

R.P. - Cacho era muy personal, y, fundamentalmente creador, componiendo y escribiendo temas, muchos de ellos de gran éxito. Por otro lado era de fuerte carácter y sin pelos en la lengua, generoso y de espíritu solidario. Tenía todo el porteñismo heredado de su nacimiento y crianza en el Palermo de los studs y el trato con los jockeys y cuidadores. Pero, su hondo instinto de poeta y músico, lo llevó a convertirse en un profundo conocedor de las costumbres y vivencias de todas las regiones de argentina, y de allí su capacidad de pintarlas fielmente en sus creaciones. 

LP - ¿Algunas mañas?  

R.P. - Bueno, algunas, como todos...

LP - Alguna anécdota que los tenga como protagonistas.

R.P. - Los discos de oro y premios importantes, los viajes por el mundo, la convivencia con Yupanqui en Europa, y mucho más en tantos años.

LP - Algo más que desees agregar.

R.P. - Solamente expresar que, el paso del tiempo desde su partida, me ha hecho saber apreciar más aun a un hombre con muchas más virtudes que fallas, del cual aprendí mucho que me ayudó, tal vez sin proponérselo, para formarme en muchos aspectos de mi carrera de folklorista. De Cacho se podría escribir toda la vida... nadie que lo haya conocido y tratado como yo podría olvidarlo.

por Raúl Vigini

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