La Paz, más que una superstición

Deportes 13 de octubre de 2020 Por Néstor Clivati
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FOTO NA  RECONOCIMIENTO DEL CAMPO. Messi en el entrenamiento liviano realizado ayer en La Paz.
FOTO NA RECONOCIMIENTO DEL CAMPO. Messi en el entrenamiento liviano realizado ayer en La Paz.

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(Especial para LA OPINION). - Se trata de un ciclo que medimos en la Argentina cada 3 o 4 años, según los calendarios de las Eliminatorias por los cuales, la Selección Mayor debe presentarse en el estadio Hernando Siles ubicado a 3.640 sobre el rasante marino.
Los resultados en las ultima década han sido decepcionantes y algo más, ya que, en 2009 con Diego Maradona como entrenador, el equipo argentino recibió una de las peores humillaciones cayendo por 6 a 1 y dejando una imagen poco seria de como deben planificarse estos retos para los jugadores que habitualmente, compiten en el llano.
No se trata de talento, ni coraje, hay razones atmosféricas que explican los traumas que afectan a los deportistas de alta competencia, que no cumplen con la adaptación adecuada que se estima entre dos y tres semanas, un período que aleja a todos de esa condición, por temas de agenda y de las otras competencias que los jugadores deben atender paralelamente, con estas obligaciones.
¿Lo imaginan a Lionel Messi 20 días en La Paz cumpliendo con ese protocolo para poder jugar 90 minutos a gran ritmo?
La respuesta va de suyo y las estadísticas también.
No hay tal complejo ni superstición, falta el aire y la única manera de contrarrestarlo, es con una buena estrategia y usando mas la cabeza que los pies, aun así, este elemental truco, no se comporta como una regla infalible, de modo que cada vez que estamos en la previa de un partido en la capital boliviana, sobran las intrigas y también el escepticismo.
Las diferentes teorías de cómo encarar la logística, es otro motivo de controversias; en las ultimas presentaciones ya sea a nivel de combinados o de clubes que allí viajaron por torneos sudamericanos, los entrenadores han adoptado la modalidad de llegar horas antes del partido, conectando el aeropuerto de La Paz con el estadio y saltar al campo de juego con la convicción, que esa menor exposición les podría otorgar un plus a los esfuerzos físicos.
Las conclusiones ha juzgar por los resultados, son disimiles por lo tanto tampoco sirven como una inquebrantable norma, esto quizás explique, el porqué, Lionel Scaloni ha cambiado los planes de sus antecesores y desde el domingo, concentró a todo el plantel en ese techo de América, basándose mas en las opiniones de sus allegados y a sus vivencias en 2005, que en las nuevas tendencias.

OTRA OPORTUNIDAD PARA LIONEL
Messi ya jugó dos veces y resistió los 90 minutos en ambos partidos. Pero no hizo goles, tampoco ganó y la pasó mal. De la primera excursión, la apuntada en 2009, se trajo la peor derrota de su vida en la selección, el 1-6, cicatriz eterna. La segunda ocasión que escaló hasta el Hernando Siles, en 2013, su cuerpo volvió a sufrir y no pudo evitar los vómitos. Hubo una tercera aventura, la última, en 2017, pero el mismo día del partido, cuando completó la conexión Santa Cruz de la Sierra-La Paz, se enteró que la FIFA lo había suspendido provisionalmente y nunca llegó a cambiarse. Acostumbrado a gobernar desde las alturas, paradójicamente el techo de América es su kryptonita.
Aquella primera experiencia estuvo condenada a la improvisación de Maradona. En 2008 el excapitán había participado, junto con el entonces presidente boliviano Evo Morales, de un amistoso en el Hernando Siles con la finalidad de reclamarle a la FIFA que pusiera fin al veto a los partidos jugados a más de 2750 metros de altitud. "Yo, con 47 años y con el presidente, hemos demostrado a la FIFA que se puede jugar aquí", afirmaba. El Maradona DT llevó su discurso al extremo: en su afán de quitarles el problema de la altura de la cabeza a sus jugadores, terminó olvidándose de ella. Pegó cartelitos en el vestuario con arengas infantiles. La conclusión fue el desastre futbolístico: 1-3 en el primer tiempo para el 1-6 final, que pudo ser peor si el arquero Juan Pablo Carrizo no salvaba otra media docena de situaciones.
El embrujo traspasa generaciones. Si Lionel Messi pudiera borrar un partido del fixture, sería este. Siente que se convierte en un jugador más.

UN RIVAL GOLPEADO
El futbol boliviano es desde casi siempre, el piso de América y su único recurso para esmerilar esas inequidades con el resto, es acorralarlos en La Paz y tornarse más competitivo, hacer propia la única ventaja.
Hay que marcar que, a pesar de contar con ese derecho, los números finales en cada proceso eliminatorio, fueron deficitarios, ya que solo en 3 oportunidades pudo jugar un Mundial siendo su único mérito deportivo, haber clasificado para EE. UU. 94 ya que, en los anteriores, recibió una invitación de la FIFA en circunstancias excepcionales e irrepetibles.
Desde comienzos del año anterior, La Verde es dirigida por el venezolano César Farias, que llegó a ese cargo con buenos antecedentes comandando la selección de su país y a nivel de clubes, con experiencias en el futbol paraguayo y mejicano.
Bolivia comenzó esta etapa con un traspié tan doloroso como previsible; Brasil le anotó 5 goles el viernes en Sao Paulo desnudando todas sus falencias, a pesar que, como lenitivo, se esgrime la falta de jugadores claves que el entrenador, prefirió guardar para el cruce con los albicelestes.
Así las cosas, en la previa de un partido donde ambos equipos, ya tienen las excusas listas para detallarlas, si todo sale mal. O Messi o la altura….

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