Juan Manuel Fangio fue el primer bicampeón del Turismo Carretera

Deportes 09 de octubre de 2020 Por Víctor Hugo Fux
GRANDES LEYENDAS DE NUESTRO AUTOMOVILISMO DEPORTIVO
FOTO ARCHIVO SU PRIMER TRIUNFO. Juan Manuel Fangio arriba a Luján tras completar trece etapas y 9.445 kilómetros en el Gran Premio Internacional del Norte de 1940.
FOTO ARCHIVO SU PRIMER TRIUNFO. Juan Manuel Fangio arriba a Luján tras completar trece etapas y 9.445 kilómetros en el Gran Premio Internacional del Norte de 1940.

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Mucho antes de iniciar su excepcional trayectoria en la Fórmula 1, que lo vio coronarse nada menos que en cinco ocasiones en la década del '50, el balcarceño Juan Manuel Fangio fue el primer bicampeón del Turismo Carretera.
Nacido en la ciudad bonaerense de Balcarce el 24 de junio de 1911, el hijo de Loreto Fangio y Herminia D'Eramo, empezó a involucrarse con la mécanica a los 11 años, al tiempo que cursaba sus estudios primarios, incorporándose un año más tarde a la concesionaria Rugby, donde además de colaborar en la reparación de maquinarias agrícolas, el jovencito aprendió a conducir vehículos, observando a los mayores y respetando todas las indicaciones que recibía, particularmente del propietario de la empresa, don Raimundo Carlini.
Apasionado de los "fierros", con apenas 13 años tuvo su primer trabajo estable en la agencia Ford, donde la orientación del jefe de mecánicos, Guillermo Spain, resultó fundamental para interiorizarse de los diferentes componentes de un motor. Una enseñanza que luego perfeccionaría en el taller del piloto local Miguel Viggiano, quien era representante de la marca Studebaker.
Tenía solamente 16 años cuando adquirió su primer auto, un Overland, con los ahorros de sus salarios, pero el "Chueco", lejos de empezar a competir en el automovilismo, se inclinó por el fútbol, desempeñándose en el Club Rivadavia, donde logró destacarse por su habilidad y rapidez, a tal punto que Leandro Alem y Mitre lo comprometieron para sumarse a sus filas, siendo convocado entonces para integrar el seleccionado de la Liga de Fútbol de Balcarce.
Fangio también practicó boxeo en su juventud, pero el automovilismo fue su gran pasión y se ilusionó con ser piloto algún día. Pero, antes, claro, para empezar a disfrutar de la adrenalina que genera el deporte motor, fue acompañante, primero de Manuel Ayerza, sobre un Chevrolet, para hacerlo después a bordo de un Plymouth conducido por su cuñado José Brujas Font.
Respondiendo al llamado de la Patria, cumplió a los 20 años con el Servicio Militar Obligatorio, para luego de recibir la baja, en 1932, en sociedad con José Duffard, instalara su propio taller mecánico, utilizando para llevar adelante el emprendimiento un terreno que les cedió don Loreto, el padre de Juan, frente a la casa que habitaban en el pueblo que vio nacer al "Quíntuple".
En ese lugar se levantó una humilde edificación, resultando decisivo el aporte de Francisco Cavalloti, un futbolista compañero de Fangio, que puso a disposición de la novel sociedad un viejo camión para engrosar el modesto capital.
Luego de funcionar dos años en su espacio primitivo, Fangio y Duffard se trasladaron a un local que alquilaron, incorporándose como nuevo integrante del grupo José Bernardo Duffard, hermano de José.
No pasó demasiado tiempo hasta que pudo hacer realidad su sueño de piloto, debutando con el seudónimo "Rivadavia" -el nombre del primer club que lo tuvo como futbolista- en un circuito de Benito Juárez, con un Ford A, que a dos vueltas del final lo dejó tirado en la ruta al fundirse una biela, cuando ocupaba el tercer lugar.
Disputó otras competencias, con el mismo Ford A y también con un Buick, de las denominadas "cuadreras", hasta que debutó oficialmente el 27 de marzo de 1938 en la ciudad de Necochea, manejando un Ford V8 -adquirido con la colaboración de un grupo de amigos- y se dio el gusto de recibir la bandera a cuadros en el séptimo puesto.
Su desembarco en el Turismo Carretera lo tuvo otra vez como acompañante, en esa oportunidad del también balcarceño Luis Finocchietti, en el Gran Premio Argentino, disputado entre el 18 y el 30 de octubre de 1938. Finalizaron en el séptimo lugar y según las crónicas de la época, durante la mayor parte del recorrido el auto fue conducido por Fangio.
Ya como piloto, en la popular categoría, su primera carrera, con un Chevrolet, fue el Gran Premio Argentino de 1939, que debió suspenderse a raíz de las intensas lluvias, cuando hombres y máquinas llegaron a Concordia, con el novel protagonista ocupando el vigésimo segundo lugar.
La prueba, que se reanudaría con el nombre de Gran Premio Extraordinario, le permitió adjudicarse su primera victoria en una etapa, la cuarta, disputada entre Catamarca y San Juan.
Ese resultado parcial le otorgó una satisfacción personal y empresarial, como consecuencia del prestigio que adquiriría Fangio, Duffard y Cía., una firma que pasó a ser reconocida en una amplia región de la provincia de Buenos Aires.
Pero la primera gran satisfacción del balcarceño llegaría en el Gran Premio Internacional del Norte de 1940, una competencia que tuvo a 92 inscriptos y solamente 32 arribos. Se desarrolló en 13 etapas, para cubrir 9.445 kilómetros, por los difíciles caminos de Argentina, Bolivia y Perú, con regreso desde Lima a nuestro país.
El maratónico desafío se inició el 27 de septiembre en Buenos Aires y culminó el 9 de octubre en Luján, donde una multitud aclamó al piloto balcarceño, que empleó un tiempo de ¡109h36m16s! para completar el exigente trayecto.
Ese año, Fangio no sólo fue el primer ganador con un Chevrolet en el TC, sino que además le dio un campeonato hasta entonces inédito a la marca, con un auto que había sido comprado con el beneficio de una rifa. Esa máquina, una vez finalizada la carrera, fue adquirida definitivamente por Fangio con el premio obtenido por su victoria.
Su principal rival en esa época fue Oscar Alfredo Gálvez, el referente de Ford, con quien entablaría una gran amistad, que perduraría hasta el fallecimiento del "Aguilucho", en el año 1989.
Fangio revalidaría su título en 1941, ganando una sola carrera, las 1.000 Millas Argentinas, pero al año siguiente, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, el campeonato no finalizaría, en una temporada que también lo vio conseguir una victoria, en la Mar y Sierras.
Luego de un prolongado receso, motivado por la contienda bélica, el Turismo Carretera retomó su actividad en 1947, pero desde ese momento los hermanos Gálvez fueron prácticamente imbatibles, logrando nada menos que doce títulos consecutivos: ocho Juan y cuatro Oscar.
Fangio obtuvo sus tres últimos halagos en la categoría, al imponerse en la Doble Vuelta Sierra de la Ventana en 1947, y en la Vuelta de Coronel Pringles y la Vuelta de Entre Ríos en 1948, concretando su despedida del Turismo Carretera en el Gran Premio de 1949, escoltando a Juan Gálvez.
Después, se convertiría en uno de los más grandes pilotos de toda la historia al lograr cinco títulos en la Fórmula 1, que lo vio competir por primera vez en 1947 y 1948 con el apoyo del Automóvil Club Argentino, sin resultados que merezcan destacarse, para luego triunfar, en 1949, en cinco de los seis Grandes Premios que participó, justamente en la temporada anterior a la primera edición del Campeonato Mundial de la máxima categoría del automovilismo deportivo internacional, escoltando al italiano Giuseppe Farina, su compañero en el equipo Alfa Romeo.

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