Trabajar sobre lo inevitable

Deportes 05 de octubre de 2020 Por Marcelo Borio
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FOTO ARCHIVO SOBRE LOS GIMNASIOS. / "En los gimnasios solo habita las ganas de vivir, las fuerzas de superar".
FOTO ARCHIVO SOBRE LOS GIMNASIOS. / "En los gimnasios solo habita las ganas de vivir, las fuerzas de superar".

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Hace ya, por lo menos, dos meses que no escribo. No fue una decisión, todo lo contrario, quise ponerme en modo off, estar en silencio y escuchar, leer, contemplar y analizar cada modo de visualizar un problema. “una vez leí que sobre el silencio caen todas las palabras, las palabras buena y malas”. Y me indigna decirlo, pero siento que las palabras dejaron de comunicar, y, el ser humano ha dejado de escuchar.

Las ultimas notas decían casi lo mismo que quiero exponer, y es ahí donde me invade la rabia de no llegar al lector, de no mostrar un camino nuevo, creativo, un canal para dar solución, respuestas, algo con basamento, sin inclinarme al fundamentalismo exagerado en estos tiempos.

Mientras escribo puedo escuchar a un médico diciendo que los gimnasios son indispensables, que en Buenos Aires deben abrirse, y en nuestra ciudad estamos con las puertas abiertas. ¿Será un triunfo logrado o una norma exacta hacia la realidad donde transitamos?

Hoy con varios meses de pandemia podemos entender ensayos malogrados, iniciativas imperfectas, protocolos aceptables y nada me disfraza lo inevitable. El compromiso de cada individuo es mantener el distanciamiento social y punto. Lavarse las manos y no tocarse el rostro si sus manos no están limpias. Y no mirar más los errores, sino aceptar que debemos convivir con este virus y nada va a cambiar en lo inmediato, y, por ahora, nada pasa. Quisiera escribir como inmunizarnos, como prevenir y solo estaría mintiendo. Nada más sé que es inevitable y debemos trabajar sobre ello. Basta de autoridad moral que diga cómo hacer las cosas. Basta de pensar en métodos para no contagiarnos. No deseo en lo más mínimo usar una palabra para que no se oiga otra. Al contrario, pienso en asociarme, unirme, escuchar, aprender si puedo, porque quiero aprender, y demostrar que el gimnasio da vida, recobra vida, te hace fuerte de cuerpo y ¡alma!

En los gimnasios solo habita las ganas de vivir, las fuerzas de superar, el contagio positivo de comprender que es cuestión de tiempo y convivencia, de querer hacer bien las cosas y demostrar que se puede desde el gimnasio ofrecer vida, entusiasmar.

La realidad nos pone a prueba. Es momento de entenderla, de jugar con ella. ¿De qué puedo disfrazarme? Para tener respaldo si nadie en el mundo tiene un fundamento lógico para el presente inmediato, para la realidad. Entonces. Juguemos con ella. No les gusta la palabra, trabajemos entonces. Yo puedo escribir, no sé si pudo hacer que me entiendan, pero juro que lo intento, y voy a seguir haciéndolo.

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