Los desafíos de la formación de jóvenes en tiempos de Covid

Suplemento Economía 04 de octubre de 2020 Por Redacción
Aprender a orientar y capacitar a distancia impulsando la inclusión e integración social. Una mirada sobre el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo que funciona en el ámbito de la Oficina Municipal de Empleo de Rafaela.

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Por Silvana Saluzzo
y Carolina Albrecht
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La crisis mundial producida por la pandemia del Covid-19 ha visibilizado de forma muy clara que ningún territorio estaba preparado para enfrentar esta situación. La educación en todas sus formas se enfrentó al brusco desafío de cambiar de la presencialidad a la virtualidad, buscando estrategias y mecanismos de comunicación accesibles que faciliten el dictado de las clases y garanticen la apropiación de los aprendizajes. Las nuevas tecnologías llegaron para quedarse y ello requerirá de nuevas herramientas para la formación e inclusión.
Desde hace más de diez años, la Oficina Municipal de Empleo (OE) de la ciudad de Rafaela viene implementando el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo (PJMyMT). Dicho programa no está aislado de esta realidad.
El PJMyMT es una política nacional de capacitación y orientación laboral que tiene como propósito brindar a las y los jóvenes un espacio para la reflexión acerca de las aspiraciones educativas y laborales, a través de la confrontación entre sus propios saberes y experiencias, y los requeridos para desempeñarse en los puestos de trabajo demandados en la localidad o región.
El “Jóvenes” pone foco en la generación de oportunidades. A través de la capacitación se impulsa la inclusión de aquellas/os que enfrentan mayores dificultades y se encuentran fuera del sistema educativo y del mercado laboral. Constituye un puente hacia nuevas y mejores posibilidades. Detrás de esta política están las caras de todas/os aquellas/os que buscan una oportunidad, un mejor futuro. La labor que realiza la Oficina Municipal de Empleo facilita y materializa la generación de dichas oportunidades y la construcción en conjunto de una sociedad más justa e inclusiva.
El rango etario de los participantes del programa comprende a aquellos nacidos entre los años 1996 y 2002. En gran medida pertenecen a la generación “Millennials” o también conocida como generación “Y” o generación “Net”. Si bien nacieron en un contexto social atravesado por los medios tecnológicos y de comunicación (internet, computadoras, celulares, etc.), las características socio-demográficas, familiares y el perfil socio-económico de las y los jóvenes participantes del PJMyMT exponen su vulnerabilidad.
Considerando que son nativos digitales por la cultura tecnológica con la que están familiarizados y su capacidad innata de utilizarla, este contexto no debería ser un problema. Sabemos que no le temen a la tecnología, pero carecen de las condiciones de acceso y su manejo es muy superficial debido a que han tenido a su alcance las herramientas básicas que demanda este contexto. Además del acceso están las circunstancias propias de cada hogar, sobre todo las económicas; la organización familiar para continuar con la educación desde el hogar y la propia motivación. Ante este panorama, ¿nos enfrentamos a una nueva exclusión y segmentación?
Hoy la virtualidad atraviesa todos los procesos y nos presenta nuevos desafíos: ¿cómo garantizar la participación y sostenimiento de aquellos que no tienen conectividad?; ¿cómo estimular la participación en la co-creación de conocimiento, la implicación y la motivación de las y los jóvenes?; ¿cómo generar oportunidades para estos grupos poblacionales más vulnerables?
Resulta valioso recordar que los cursos, más allá de los contenidos brindados, funcionan como un espacio de socialización, contención e integración social. La virtualidad dificulta la generación de vínculos, la puesta en común de los saberes y experiencias previas de cada persona, que posibilitan que cada participante sea protagonista de su proceso de aprendizaje, se reconozca y sea reconocido/a por sus pares como sujeto portador de conocimientos.
Lo pedagógico y el proceso enseñanza - aprendizaje es otro reto a superar: ¿qué nuevas estrategias debemos implementar para desarrollar los contenidos y las dinámicas?, ¿cómo asegurar la reflexión y el intercambio cuando los encuentros son asincrónicos y no se garantiza la conectividad de todas y todos?
Resulta inevitable adaptar esta política nacional creada en el año 2008 a las nuevas particularidades de los territorios, articulando con los distintos actores locales acciones que permitan garantizar el acceso y la inclusión de todas las personas con problemas de empleo. Es una oportunidad para repensar el diseño de las capacitaciones que preparen a nuestros jóvenes para enfrentarse a las nuevas modalidades de trabajo y empleos post - pandemia, donde la tecnología será un elemento clave del nuevo panorama laboral. Otra cuestión, y no menos importante, es destacar la labor de docentes y tutores, y la importancia del nexo y apoyo mutuo entre ellos y la familia de las y los jóvenes que cuentan con menos recursos, poniendo en valor la colaboración y la solidaridad.
El aislamiento social y preventivo provocado por la pandemia COVID-19 deja más interrogantes que certezas. El futuro, ahora difícil de imaginar, pone a prueba nuestras prácticas como actores del territorio y nos obliga a reinventarnos. Cuando volvamos a la “normalidad” será una normalidad diferente, donde muchos aspectos cotidianos se verán atravesados por lo que nos tocó vivir a nivel global, uno de ellos, sin dudas, será el trabajo.

(*) Alumnas Maestría en Desarrollo Territorial (FRRa UTN) - www.mdt.frra.edu.ar -

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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