La ruptura del diálogo

Editorial 21 de septiembre de 2020 Por Redacción
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La luna de miel entre el oficialismo y la oposición se rompió en menos que canta un gallo.
En realidad, luego de aquellos primeros acuerdos en el Congreso y del anuncio inicial de la primera cuarentena en el lejano marzo, donde la coincidencia fue plena entre los representantes de los espacios políticos mayoritarios, todo se empezó a deteriorar progresivamente.
Las relaciones ya no fueron las mismas a partir de las acusaciones cruzadas por temas estructurales, pero se pudieron extender, con un buen maquillaje, en un tema definitivamente preocupante como el coronavirus, sobre todo, en cada oportunidades que se realizaron anuncios desde la Quinta Presidencial.
Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta se reunieron tantas veces consideraron necesarias en Olivos, para dar a conocer sus mensajes, que de alguna manera dejaron entrever una buena relación entre las partes y además una coincidencia, salvo algunas cuestiones, en materia de estrategias.
Mientras los encuentros se sucedían y los confinamientos se replicaban, hasta superarse con la última disposición los doscientos días, los enfrentamientos alcanzaban cada vez mayor agresividad dialéctica.
Por las diferentes posturas en temas sensibles como el de la Justicia, que es el más preocupante a raíz de las decisiones adoptadas en el Senado y que luego fueron refrendadas por el Poder Ejecutivo, pero también por las reiteradas manifestaciones que la ciudadanía realizó contra el Gobierno.
Por un lado, la oposición se cansó de expresar que la reforma judicial responde a los intereses de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que según ese mismo criterio tiene la facultad de manejar la agenda de la Cámara Alta.
Desde la otra vereda, se acusa a dirigentes de Juntos por el Cambio de fogonear las marchas, que claramente le provocan un escozor al oficialismo, que acusó por no respetar los protocolos sanitarios a quienes se sumaron a las movidas convocadas por las redes sociales.
No hacía falta tener una bola de cristal para adivinar qué podría llegar a suceder en caso de tocarse los intereses económicos de un sector específico, como en definitiva terminó ocurriendo.
El origen de la medida, que derivó en una variable aplicada a la coparticipación que recibía la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tuvo a la Bonaerense como protagonista.
Los uniformados de la fuerza más numerosa del territorio nacional iniciaron una protesta masiva, que se fue prolongando en el tiempo y llegó nada menos que hasta la Residencia de Olivos.
Esa situación ocurrió poco después que el Gobierno nacional anunció un nuevo Programa de Seguridad, con una inversión multimillonaria en distintos medios destinados a combatir el delito, pero que no incluía al personal.
Los reclamos alcanzaron niveles preocupantes, esencialmente por tratarse de hombres y mujeres armados, pero felizmente la situación no se desmadró y llegó la respuesta esperada del Gobierno provincial.
Entre el inicio de la movilización y el acuerdo, se dio un hecho que provocó un enérgico rechazo de la Ciudad, que cuestionó la transferencia de sus propios fondos coparticipables a la Provincia, en una decisión que sorprendió por haberse comunicado sobre la hora.
Alberto Fernández, que en una oportunidad no demasiado lejana había definido como "mi amigo Horacio" al jefe de Gobierno porteño, lo "traicionó", según admitió el propio Larreta, antes de confirmar que recurriría a la Corte para defender los intereses de los porteños.
La relación entre el Presidente y uno de los referentes más encumbrados de la oposición, se enfrío definitivamente, a tal punto que el hombre de JxC, en el último encuentro con el jefe de Estado, le reiteró que no desistiría de llevar adelante el reclamo.
De hecho, Nación, Provincia y Ciudad volvieron a reunirse en dos ocasiones. La primera, representando a cada distrito los ministros de Salud; la segunda nuevamente con los tres protagonistas habituales.
Quedó en claro que el tema sanitario fue el que propició la última reunión, en la que se discutieron los pasos a seguir en un panorama cada día más complejo a raíz de una pandemia que no cede en el número de casos y fallecimientos.
Que ni siquiera el Presidente haya grabado un mensaje, como había ocurrido en la anterior comunicación del nuevo aislamiento, se encargó de formalizar el anuncio, que esta vez realizó una locutora en off.
Pero lejos de calmarse las aguas, todos los días se agitan con declaraciones que por el lado del oficialismo tiene como blanco excluyente al anterior gobierno, invariablemente atacando a Mauricio Macri.
Desde el arco opositor, también recrudecieron las críticas, que en su caso, le apuntan no solo al Presidente, sino a su Vicepresidenta, en un tire y afloje interminable, que, en definitiva, la termina sufriendo la gente común. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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