El permitido del mes

Suplemento Economía 06 de septiembre de 2020 Por Guillermo Briggiler
EL MERCADO CAMBIARIO SUI GENERIS DE LA ARGENTINA
FOTO ARCHIVO ESCASEZ.
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En la educación de los hijos, de las mascotas o de los alumnos, así como con cualquier miembro de la sociedad, se logran mayores progresos por convicción que utilizando prohibiciones. Se puede prohibir ver televisión o conectarse a las redes a partir de determinada hora, cortando la energía eléctrica, o se puede enseñar y convencer que conectarse hasta altas horas es perjudicial porque al día siguiente estaremos cansados para llevar adelante nuestras obligaciones, ya sean personales o cívicas, incluso se pueden tener accidentes que involucren a terceros, por cansancio o atención dispersa, producto de la trasnochada. Podemos seguir ejemplificando con la obligación de que los alumnos universitarios deban asistir a clases, necesitando un porcentaje de asistencia determinado y obligatorio, sin importar si solo va a calentar bancos. Pero podríamos comentarles que, lo que se aprende en el aula es mucho más sencillo de incorporar que hacerlo individualmente, principalmente por los procesos pedagógicos utilizados. Es decir, no obligo a concurrir, pero informo que es más fácil adquirir el conocimiento necesario asistiendo a las clases. A un empleado se le puede exigir un horario de ingreso y de egreso, pero sería más interesante ver y evaluar su productividad que el horario que cumple, ya que podría estar ocho horas sin hacer nada y, bajo el sistema que tenemos, reclamar su paga. Muchos más interesante es mostrarle los beneficios de su trabajo para sí mismo, para la organización que lo emplea, para sostener las fuentes de trabajo de sus compañeros y para la sociedad entera que se beneficia de los productos de los productos y servicios que genera, así como de los consumos que realiza e impuestos que paga.
Cuando hay prohibición, hay tentación de romperla, hay injusticias y siempre la prohibición se termina cayendo, excepto que uno esté convencido del motivo que origina la misma.
El dólar en nuestro país está prohibido, en lugar de existir un mercado normal, hay un único oferente al valor oficial, el BCRA, y a esa oferta confluyen un gran número de demandantes, los que compran dólar ahorro, los que pagan servicios al exterior, de turismo, financieros, regalías, etc. y los importadores, tanto de bienes terminados, como de aquellos bienes intermedios o materias primas para producir en Argentina. Las únicas maneras que tiene el BCRA de nutrirse de la materia prima necesaria, es tomando deuda en dólares, que alguien venda divisas para invertir en el país o a través de la diferencia que se genere a favor entre los bienes y servicios exportados y los importados.
Por culpa de la restricción para la compra de dólares al tipo de cambio oficial, la oferta y la demanda se encuentran desequilibradas, habiendo más demandantes que oferentes.
Hay también un mercado paralelo, donde se transan variedad de oferentes y demandantes, que representa más fielmente el valor de la divisa, aunque con algún sesgo a la suba por la incertidumbre del mercado oficial y la inseguridad propia de un mercado prohibido. Tenemos también un mercado legal y libre, donde se ofertan y demandan, divisas provenientes de operatorias bursátiles, con alguna barrera de entrada técnica y de conocimiento de la operatoria.
Estamos convencidos de que se puede quitar la prohibición y volver a un mercado normal. El camino es informar a los actores que el bien que ellos desean, el dólar, se volvió escaso y por ello se puede conseguir, aunque a otro precio. Ese precio, es menor al blue por lo expresado en párrafos anteriores, pero superior al oficial, y que la prohibición, lo único que hace, es volverlo cada vez más escaso y por lo tanto más deseable y más demandable.
La manera de convencer en economía es por medio de precios y cantidades. Hay que aumentar la cantidad ofertada del dólar, esto se consigue dejando aumentar el precio, y la demanda por si sola, también se reducirá a esos valores, por el mismo efecto de suba de precio. No hay escasez de dólares, hay escasez de oferentes al precio oficial e infinidad de demandantes al valor menor al equilibrio.
El Banco Central hoy tiene herramientas para salir del cepo, debería animarse a usarlas o solo estaremos extendiendo la agonía de la economía de nuestro país. No dejar subir el precio naturalmente nos llevará a una devaluación forzada y no querida, como ocurrió decenas de veces en el país. El primer paso es informar el plan económico, explicar la salida de la prohibición de comprar dólares y que el precio de equilibrio convergería cerca del valor del blue. Luego debe generar alternativas de inversiones en pesos que se vislumbren rentables cuando el dólar alcance el equilibrio, de manera que la demanda de ahorro se pase a esta herramienta cuando el billete estadounidense deje de percibirse barato. También debe trabajarse sobre la oferta, ya que si aumenta la cantidad ofrecida, disminuye el precio, haciendo que se exporte más y se consigan inversiones con dólares genuinos, así como préstamos del exterior que se destinen a infraestructura para abaratar nuestros productos y seguir exportando.
Informando, educando y comunicando, nunca prohibiendo, y sin negar las realidades naturales de los mercados, es como se logrará la normalización del país, no solo de la economía.
Mientras tanto…¿Ya usaron el permitido de doscientos dólares del mes?

#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler

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