Futbolistas, a las cosas

Deportes 10 de agosto de 2020 Por Néstor Clivati
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Ver galería FOTOS ARCHIVO CARLOS TEVEZ. El futbolista "xeneize" se realizó el testeo en una clínica privada.  MARCELO GALLARDO. El técnico "millonario" se hizo el estudio en su propio auto.
1 / 2 - FOTOS ARCHIVO CARLOS TEVEZ. El futbolista "xeneize" se realizó el testeo en una clínica privada. MARCELO GALLARDO. El técnico "millonario" se hizo el estudio en su propio auto.

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Hace 80 años, José Ortega y Gasset pronunciaba una de sus frases célebres en una conferencia en Buenos Aires que luego se publicaría en su libro "Meditación del pueblo joven".
El filósofo y ensayista español alentaba a los argentinos a dejarse "de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal".
Este rugido literario convocándonos a nuevas épicas, hoy también encuentra campo orégano para su apelación; con la licencia correspondiente y adaptándola a la realidad que vive el fútbol de nuestro país (en cualquier otro ámbito la misma no quedaría desperfilada), esa expresión se vuelve arenga para movernos en la mejor dirección, o por lo menos, lo que uno entiende como tal.
Esta referencia es propicia por estas horas, ya que luego de casi cinco meses, los planteles de la Liga Profesional, regresan a los entrenamientos después de un inédito receso impuesto por un acontecimiento de época igualmente devastador y el agregado criollo ligado a nuestras tristemente célebres improvisaciones.
En este caso sí importa el cómo; es difícil argumentar las razones de esta decisión que ha tomado el Gobierno nacional y que la AFA recibiera con beneplácito asombro. Las contradicciones a las que se sometió a la organización de nuestro deporte fetiche, no solo expusieron la falta de reflejos y políticas de estado puertas para adentro, cuando desde la semana pasada, encumbrados funcionarios le pusieron la firma a otro decreto cuyos fundamentos, no resisten los análisis más desaprensivos.
Desde este espacio de opinión, venimos analizando de forma implacable, las consecuencias lamentables de este freno de mano que la pandemia y las decisiones de los gobiernos de todo el mundo, le pusieron al fútbol, algo así como un regreso al punto de partida. Sin embargo, esas medidas globales insalvables, con el correr de los meses, fueron abriendo ventanas que refrescaron el agobio en la mayoría de las ligas profesionales, quedando solo nuestro país y un puñado más de naciones, sin respuestas que alentaran de forma más prematura, un protocolo razonable.
El fútbol argentino está al borde del abismo. Un dato estadístico desnuda la sensatez: se clausuraron las competencias con un centenar de casos positivos de Covid-19 y se habilitan, aun parcialmente, con mas de 6.000 de promedio en la última quincena… ¿Hace falta que agreguemos algo?
Pero volvamos a las necesidades que respaldarían los nuevos criterios; compartimos que había que sacar a este deporte del estado de inercia en el que estaba empantanado, que esa fábrica que ocupa miles de puestos de trabajo no podía seguir con las fajas de clausurada, regidas por la indiferencia y una cierta comodidad económica de la elite que la administra; ahora, ordenar que todos los equipos que juegan el torneo mayor, lo hagan en medio de la crisis sanitaria que, especialmente azota al AMBA donde se encuentran la mayoría de esos futbolistas, es al menos sugestivo.
Mucho más, si el propio organismo rector de nuestro fútbol, lo recibió con demudado talente, frente a una falta de información previa que no hacia otra cosa,que exponer esas falencias que localizamos desde el arranque mismo de esta crisis.
Tapia fue por la autorización para cinco planteles y se trajo otra que abarcaba la totalidad de los clubes de la competencia mayor.
Analizado este amplio dossier de antítesis y paradojas, los futbolistas se volverán a abocar a los nuevos desafíos y a intentar recuperar el terreno perdido en los aspectos psicofísicos y aquellos más complejos de restaurar ese insoldable entramado de los alicientes, que se han perdido en la distancia.
Después quedará como el reto más delicado a contemplar, el tema sanitario; AFA ha garantizado la provisión de los elementos para los testeos y aquellos controles que garanticen un plafón de seguridad, para que esos protocolos tan complejos que los entrenadores deberán desarrollar en las primeras fases, puedan ser efectivos en la recuperación para la alta competencia y que no atente contra la profilaxis que se pretende instalar en cada campo de entrenamiento.
Arranca la preparación de todos los equipos de Primera División, ¿para qué competencia?
Nadie lo sabe, excepto aquellos que tienen el calendario confirmado por la Conmebol para los partidos de la Copa Libertadores a mediados de septiembre, el resto hará el coro.
Mientras tanto, todas las competencias que se encuentran por debajo de esa imaginaria pirámide y que representa al 90 por ciento de los futbolistas de nuestro país, sigue durmiendo el sueño de los justos, una expresión de origen griego que originalmente hacía referencia a quien dormía en forma muy tranquila, sin cargos de conciencia, por haber llevado una vida ética y moral, sin nada que lo perturbe, pero que acá, queda patas para arriba.

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