El cuento del huevito

Suplemento Economía 09 de agosto de 2020 Por Guillermo Briggiler
Alberto Fernandez, evita el default, acordando una refinanciación de su deuda, donde se prorrogan sus vencimientos, siendo estos muy bajos durante su mandato y exigidos más fuertemente a partir de 2025, después de la entrega de mando. Es decir, se asegura llegar a destino financieramente.

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Este dedito compró un huevito, este lo cocinó, este le puso sal y el pícaro gordito se lo comió. Este versito, que escuchamos repetir desde la tierna infancia, parece que ha calado hondo en la más alta dirigencia argentina, pero solo la última parte, la del pícaro, porque, de producir, poco hablamos. Pasan los presidentes, pasan las décadas y el país no levanta, no hay un plan para la Nación, no hay un programa económico y tampoco se trazan las vías por donde debe conducirse el país. Solo se planean escenarios hasta el final de cada mandato.
Néstor Kirchner llega al gobierno luego de la macrodevaluación de la moneda realizada en 2002 con la salida de la convertibilidad y continuada durante su gobierno, con un acompañamiento de altos precios internacionales de las materias primas, que permitían tener un superávit comercial y un superávit fiscal soñado por cualquier ministro de economía serio. Los índices de pobreza y desempleo, que estaban en la estratosfera por la debacle de la salida de la convertibilidad, muestran mejoras y se le paga al Fondo Monetario Internacional de manera adelantada y financieramente innecesaria.
Cristina Fernandez, al asumir, ya no tiene los precios internacionales de nuestros productos exportables, materias primas agropecuarias, por lo que se decide estatizar los fondos de las AFJP, que pasan al Anses y el cual se encarga de financiar al gobierno. También se utiliza el producido de los fondos de la privatización de YPF para financiarse y el BCRA, reformado, hace lo suyo con el tesoro, ya que el país no tiene más el superávit fiscal y comercial que había en el gobierno predecesor y no se utilizó la bonanza para reconvertir al país.
Mauricio Macri, con una sequía fuerte y caída de los precios internacionales de los productos del agro, del cual seguimos dependiendo, recurre al Fondo Monetario y endeuda al país para llegar a financiarse hasta el final de su mandato.
Alberto Fernandez, evita el default, acordando una refinanciación de su deuda, donde se prorrogan sus vencimientos, siendo estos muy bajos durante su mandato y exigidos más fuertemente a partir de 2025, después de la entrega de mando. Es decir, se asegura llegar a destino financieramente.
La dinámica en la que las finanzas argentinas se encuentran continuará así, luego del acuerdo con los bonistas bajo legislación extranjera, viene el acuerdo con los bonistas con legislación local, que será una copia del primero y luego se irá a negociar con el FMI para prorrogar los vencimientos y conseguir algo de dinero fresco. A los bonistas, para arreglar, no se les mostró ningún plan económico, al Fondo se les mostrará un plan fiscal, es decir como se encuadrarán los presupuestos. Este podrá ser más exigente a corto plazo o más laxo y a largo plazo. Pero lo que realmente necesitamos y lo que debemos demandar, es un programa económico, que nos cuenten como creceremos, como generamos dinero (riqueza), que tipo de país queremos ser. Sin embargo, es esta una nueva gran oportunidad para la Nación.
Para ejemplificarlo lo traeremos a la economía doméstica. Imaginemos que no podemos pagar la cuenta en el almacén que nos fió, nos reunimos con él propietario y nos dice que sabe que estamos sin trabajo y que le paguemos a partir de fin de año, sin intereses. El arreglo, es muy bueno. Pero cómo le vamos a pagar es la verdadera incógnita y deberemos generar los recursos para hacerlo. De la misma manera Argentina tiene que tener un programa económico a largo plazo, independientemente de si el arreglo con los actuales acreedores es bueno o malo. De lo contrario, en cinco años nos encontraremos nuevamente agarrando los dedos de la mano y diciendo, este compró un huevito, este lo cocinó…

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@GuilleBriggiler

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