Editorial

La Palabra 08 de agosto de 2020 Por Raúl Vigini
Ciencia y sentimiento

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En la realidad del frío ambiente de laboratorio, también se reúne la tibieza de un trabajo profesional a conciencia. El compromiso asumido para determinar el origen de los colores de las banderas que alguna vez acompañaron a Manuel Belgrano en sus campañas, fueron el centro de atracción para los científicos. Ellos están capacitados para la tarea encomendada, pero no todo se resuelve ante un microscopio o con reactivos. La labor requiere de una empresa solidaria y generosa que supera las fronteras geográficas de nuestro país. Y ahí van ellos, en equipo, con el aporte de otros colegas de fronteras cercanas. Entonces aquellas hebras logradas como un triunfo más del padre de la bandera, llegan para ser analizadas y de ahí conocer los verdaderos colores que los paños portaron hace dos siglos. Nuestro entrevistado narra su experiencia dejando traslucir los afectos que lo conmueven cuando de historia nacional se trata. Un eslabón más en la tradición belgraniana, la misma que no se detiene cada vez que un pabellón se iza o los niños dan su promesa ante él. Sentimentalmente científico podemos decir.

Raúl Alberto Vigini

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