El efecto "heladera llena"

Deportes 03 de agosto de 2020 Por Redacción
La falta de un debate serio, no contaminado por las posturas demagógicas y la ausencia de opiniones autorizadas en la materia, estacionaron al fútbol argentino al costado del camino.

Banner-Web---La-Opinion---Moratoria

La extensión de las restricciones en las regiones donde la pandemia muestra su rigor implacable, no deja demasiado margen para la discrepancia, al menos por estos días.
Este pico crítico en las estadísticas sanitarias, que se registra en Buenos Aires en tanto punto neurálgico, fatiga al poder central propagando una suerte de contagio nacional que distorsiona no solo el tejido productivo, sino también, al resto de las actividades que se articulan y administran históricamente, en forma centralizada.
Ya analizamos desde este espacio de opinión, las contraindicaciones de un sistema que nos educó a todos, con esas reglas y en esos contextos; no obstante, abandonar por hastío el juicio crítico al respecto, podría ser aun más pernicioso y por ello, resulta menester, machacar con algunos principios de rebeldía que equilibren esa imaginaria balanza.
El fútbol argentino se quedó del otro lado de la pandemia esperando que el Estado lo invite a la mesa para acordar los nuevos parámetros que regulen el regreso a las competencias, cuando la curva de contagios comience a aplanarse, un criterio científico irrefutable; ahora bien, si puertas para adentro la AFA hubiera armado su propio comité de crisis, reuniendo a los expertos en todos los temas a los que afecta esta inédita situación, buscando consensos y proyectos que le den plafón a los protocolos futuros, bajando las líneas de trabajo para todo el país de forma preventiva, hoy a pesar de los altos niveles de propagación de este enfermedad y lo absurdo que implica ponerse en marcha en estas condiciones, no estaríamos tan en manos de la providencia.
La gestión Tapia, respaldada por el resto de los directivos más encumbrados, está ofreciendo una imagen que no se corresponde con las exigencias de esta hora. La carencia de un plan estratégico que contemple las distintas necesidades territoriales y los intereses deportivos de cada región, ha dejado al fútbol en un atajo que todos los sectores vinculados laboralmente a su dinámica, están padeciendo.
Las voces que se han levantado desde el día cero de la cuarentena, hasta este tiempo, en el que nuestro país muestra diferentes estados de protección, no han sido enfáticas; diría más, los principales referentes prefirieron guardar silencio o respaldar a las autoridades sanitarias sin observación alguna sobre el deterioro alarmante de ese tejido de competencia que vincula a casi 300 clubes en todo el territorio nacional.
La falta de un debate serio, no contaminado por las posturas demagógicas y la ausencia de opiniones autorizadas en la materia, estacionaron al fútbol argentino al costado del camino, dejándolo inerme y a merced de las escalas logarítmicas que presenta la evolución del coronavirus.
No obstante estas observaciones, hay otra que entiendo gravita peligrosamente y que esté vinculada al confort que detentan los sectores más poderosos de esta actividad y que en definitiva, son los que mueven la aguja; si Carlos Tevez se muestra pesimista y temeroso para retornar a los entrenamientos, si Marcelo Tinelli no muestra actitud pública para presionar en el buen sentido o el doctor Donato Villani confirma por un lado que está todo dado para el regreso a ciertas rutinas y por otro, no discrepa con los infectólogos que repiten la tenebrosa frase "el fútbol es lo más importante de lo menos importante", ergo, la suerte de nuestro deporte insignia está echada.
Hemos dejado de considerarlo una empresa para reducirlo a un mero entretenimiento.
El efecto "heladera llena" prevalece frente a los miles de puestos de trabajo que se están perdiendo de manera exponencial a medida que se corre el horizonte del retorno a los campeonatos en todo el país.

LAS OPINIONES
DE LA "BRUJITA"

La contundente opinión de Juan Sebastián Verón, en su rol de presidente de Estudiantes de La Plata y figura del deporte en nuestro medio, sacudió esa modorra de la que hablábamos en el párrafo anterior. Al fin una de esas voces autorizadas que aparece e invita a abandonar la zona de confort en la que se encuentran aletargados, directivos y jugadores de la primera línea.
"Yo lo escuchaba a Carlos, a quien entiendo y quiero, pero su mirada es muy corta. Todos tuvimos alguien cercano enfermo, o por lo menos yo tuve, y eso no me mueve la aguja. Lo que la mueve es que, si no volvemos, la tele no paga más, tenemos que desarmar los planteles, bajamos la persiana y el año que viene veremos qué pasa".
"El fútbol argentino vive en una nebulosa y para la tele, esto no es infinito. La gente que está pagando sin que nosotros juguemos debe estar diciendo 'no pagamos más' y quiero ver si pasa eso".
"Esto se dilató muchísimo. La decisión de poner una fecha para volver a los entrenamientos se tendría que haber tomado antes. En un momento, cuando se hablaba de esto parecías un insensible y hoy los que decían eso, ahora están presionando para volver a entrenar".
"Hoy no tenemos nada y es feo porque alrededor de nosotros hay mucha gente. No puede ser que no sepamos nada. Se necesitará mucho tiempo para que el jugador se ponga bien, después hay que ver cómo serán los campeonatos. Hoy, el protocolo es lo de menos, porque hay un millón de cosas más importantes dentro del fútbol".
"Si no tenemos un plan de contingencia, la situación se va a poner compleja".
Casi una sentencia de la "Brujita" como corolario de una catarsis mediática, que sería muy saludable que la trascienda, para pasar a la otra fase, la de la acción, un escenario que, entre otras víctimas, tiene al fútbol del ascenso, y al de las ligas del interior, en estado de agonía.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar