Lo artístico en mis inquietudes de la niñez *

La Palabra 01 de agosto de 2020 Por None
por Agostina Bonanata - diseñadora y comunicadora (Buenos Aires)
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1 / 2 - archivo Agostina Bonanata - Precoz: Agostina Bonanata a los años con su mamá en la computadora

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Desde niña siempre me pareció interesante y me dio cierta curiosidad todo lo que sea de la índole artística. Desde tener bandas de pop en quinto grado con mis compañeras de grado hasta publicar en foros internacionales de la comunidad de jugadores de “Los Sims”  -videojuego- series de varias temporadas ilustradas con situaciones actuadas con mis personajes virtuales, pasando por actuar constantemente escenas imaginarias con mi hermana por la casa hablando tanto en español como en inglés, hacer espectáculos de baile para las fiestas en las que escribimos un guión que luego actuamos y entregamos a nuestros familiares presentes… Siempre fui muy curiosa y esto me llevó a acercarme a diversos tipos de información, sumado a recibir estímulos intelectuales que siento me fueron positivos, tanto desde el ámbito educativo como en el hogar, pero principalmente a través del internet. Crecer sabiendo que podés aprender sobre cualquier inquietud que te nazca sobre el mundo que habitamos es algo que tranquiliza. Me parece un momento interesante para haber nacido el que nací, ya que de pequeña viví el mundo “real” de interacción “analógica” y en mis recuerdos está ese mundo, pero a su vez comprendo que nuestra generación habita muy fluidamente el presente y el futuro en cuanto a nuestra cercanía con las tecnologías y el internet. 

Mi interés por el diseño visual y el acercamiento a los secretos de la imagen 

Tengo veinticuatro años. A los seis meses mi madre me enseñó a jugar en la computadora, unos meses antes de aprender a caminar. Desde ese momento en adelante la habité de muchas formas: cuando tenía diez, el padre de una amiga era diseñador gráfico y nos enseñó cómo editar en Photoshop. Un año después estábamos creando sitios web para nuestras ídolas pop, diseñando los banners y el layout general del sitio. Desde que descubrí eso, creé por doquier “sitios” alojados en plataformas virtuales como Blogger, MSN Groups, Tumblr, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Wix… y unos cuantos más que ya ni recuerdo. A los quince aprendí a editar videos y desde entonces estuve documentando mi vida a través del videoarte. A los diecinueve creamos con mi pareja una editorial de poesía independiente. Realizamos todas las tareas del proceso: analizamos y editamos el texto junto con la persona que lo escribió, lo corregimos, lo diseñamos virtualmente, elegimos el papel y los colores perfectos, lo imprimimos, cosimos y los cortamos, los vendemos en ferias y también por las redes. Para nuestras redes sociales diseñamos nuestro propio logotipo, flyers y volantes, organizamos los eventos de presentación e incluso transmitimos en vivo todo para que el mundo lo vea. Desde entonces trabajo de diseñadora gráfica y multimedia de manera freelance. A los veintidós años comencé a trabajar como Community Manager y diseño multimedia, trabajo que continúo realizando en la actualidad. En el último año aprendí a crear personajes animados en 3D y a darles vida principalmente gracias a Delia y Gustavo: dos médicos animados virtuales del Hospital Italiano de Buenos Aires. Encontré que entremedio de lo visual y lo comunicacional sucede cierto tipo de magia vincular interesante, y actualmente me encuentro experimentando en este sentido.

Recuerdos de la escuela primaria 

Realicé mis estudios primarios en la Escuela Argentina Modelo. La escuela cumplió más de cien años, por lo que asistir siendo una niña a una escuela tan antigua -en tiempo y en estructura edilicia- crea cierto tipo de misticismo y fantasía. Haber aprendido inglés desde pequeña en esta institución me dio una base sólida para ahora relacionarme con el inglés de forma casi indistinta con el español… hasta a veces mientras hablo me salen ciertos términos en inglés de no ser traducibles. Esto me permitió surfear la web no solo aprendiendo sobre el mundo de habla hispana sino también del resto del mundo. Creo que esto fue pilar en mí y es algo que agradezco, porque me dio la posibilidad de poder imaginarme conversando con muchas personas distintas provenientes de todas partes del mundo, poder trazar ese puente, conocer cómo hacen las cosas en otros lugares es algo que siempre me inquietó especialmente. 

Momentos destacados de la secundaria

Cursé mis estudios secundarios en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini. Fue muy interesante y sobretodo un gran contraste con mi escuela primaria encontrar en el colegio un aire de presencia política. Es efecto directo de tener un Centro de Estudiantes, realizar votaciones todos los años, que las agrupaciones puedan entrar a las clases para comentarnos sus propuestas de conducción del Centro no solo para con el colegio sino también de representación hacia el mundo exterior, sumado a que suele ser bastante mediático en ese sentido. Entre las personas que entraron a mi aula a trasladarme la realidad política de ese momento está Ofelia Fernández, la actual legisladora más joven en la historia de Latinoamérica, y me enorgullece poder decir que la voté para presidenta y ganó. A pesar de no haberme interesado en el momento de mi adolescencia por la política, agradezco lo que aprendí sobre el mundo a mis profesores, y también a todo el cuerpo de alumnos -dos mil estudiantes total, entre todas las divisiones y los turnos- que compartió conmigo espacio y el patio, las paredes y los carteles, las asambleas y los momentos icónicos. Un momento particularmente divertido fue cuando, para una tarea de Microemprendimientos, como manera de publicitar un producto que vendíamos en el colegio pegamos el logo en tres bolsas grandes de caramelos, aguardamos a que se realice una asamblea, y justo después de la votación -cuando la mayor cantidad de gente estaba reunida en ese mismo lugar- tiramos desde las ventanas del tercer piso los caramelos. Nos han aplaudido, filmado y fotografiado, y para nosotros también fue un gran momento performático de intervención en el espacio de nuestra realidad cotidiana. Y sí, el producto vendió bien. ¡Jajaja!

*El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Agostina Bonanata

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