Historia de la "Placita Honda" y la capilla Nuestra Señora de Lourdes

Locales 27 de julio de 2020 Por Víctor Hugo Fux
Con la presente entrega iniciamos una serie de notas que nos llevará a recorrer diferentes lugares tradicionales de la ciudad. Hoy es el turno de la Plaza 1° de Mayo -popularmente llamada "Placita Honda"- y de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, separadas por la estrecha y breve calle Simón Chicco, en pleno corazón del barrio San Martín.
Ver galería FOTOS EVE FUX BAJO NIVEL. La original Plaza 1° de Mayo es una postal de la ciudad y el barrio San Martín.  LA FUENTE. La excelente obra de arte en el centro de la icónica "Placita Honda" de Rafaela.  FOTOS EVE FUX TEMPLO CATOLICO. Capilla Nuestra Señora de Lourdes en Simón Chicco y Dante Alighieri.  GRUTA. Contiene en el interior de la iglesia a la Virgen venerada por la feligresía católica.
1 / 4 - FOTOS EVE FUX BAJO NIVEL. La original Plaza 1° de Mayo es una postal de la ciudad y el barrio San Martín. LA FUENTE. La excelente obra de arte en el centro de la icónica "Placita Honda" de Rafaela. FOTOS EVE FUX TEMPLO CATOLICO. Capilla Nuestra Señora de Lourdes en Simón Chicco y Dante Alighieri. GRUTA. Contiene en el interior de la iglesia a la Virgen venerada por la feligresía católica.

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Domingo soleado, pero ventoso. El invierno no es demasiado riguroso, al menos este fin de semana, con una temperatura de unos 18° y algunos menos por la sensación térmica en el inicio de la tarde. Una buena oportunidad, de todos modos, para salir de recorrida por una ciudad que nos ofrece interesantes atractivos.
Familiares para quienes habitamos en esta comunidad, pero que siempre vale la pena visitar y descubrir su historia, apelando al valioso archivo del Diario LA OPINION, que volverá a ser motivo de consulta en las próximas entregas. 
Uno de los lugares icónicos, que los rafaelinos siempre exhibimos con legítimo orgullo, es la "Placita Honda", nombre con el que se identifica popularmente al espacio ubicado en el barrio San Martín y que nació con el nombre de Plaza 1° de Mayo, por haberse inaugurado ese día del año 1927.
Cruzando la calle, que lleva el nombre de Simón Chicco, se levanta la capilla Nuestra Señora de Lourdes, uno de los templos que están comprendidos en la jurisdicción del Obispado de Rafaela.
Dos referencias importantes en la geografía ciudadana, que tienen sus propias historias, las que intentaremos resumir en esta nota.

PLACITA HONDA
Fue construida a unos tres metros de profundidad, tomando como referencia el nivel de las calles que le sirven de límite a ese paseo público, que tiene esa particularidad: Viamonte al este, Francisco Sáenz Díaz al sur, Dante Alighieri al oeste y Simón Chicco al norte.
Precisamente, esta última arteria, breve en su trayecto de apenas una cuadra, tiene una relación directa con su construcción.
La historia tiene como protagonista a Simón Chicco, quien utilizaba ese lugar para extraer tierra, que luego de ser trasladada hacia el espacio que ocupa en la actualidad el Club Juventud, se destinaba a la fabricación de ladrillos en un campamento de su propiedad, los que eran usados en las primeras edificaciones del pueblo.
Esa cava natural, en el verano de 1920, fue cubierta por el agua que un grupo de adolescentes derivaron luego de abrir una brecha sobre calle Salta -antigua denominación de Dante Alighieri- y fue utilizada durante un tiempo como improvisado natatorio, hasta que el líquido pudo ser absorbido por el terreno.
Tras el fallecimiento de Chicco, en el año 1922, el lugar no volvió a utilizarse para sus fines originales. A raíz de esa situación, muchos colonos empezaron a tirar residuos, que convirtieron al lugar en un preocupante foco de infección.
Con la intención de solucionar ese problema, un grupo de vecinos le planteó al Departamento Ejecutivo Municipal la inquietud de terminar con una costumbre que atentaba contra la salud de la población en general y más directamente con quienes residían en el entonces barrio Recreo.
Los hijos de Simón, en el año 1926, decidieron transferir el espacio, en carácter de donación, a la Municipalidad de Rafaela, que en esa época tenía al frente del ejecutivo a Luis Tettamanti, para que ese lugar se destine a la construcción de una plaza pública.
El deseo de los herederos, Santiago, Juan Bautista, José, Mateo Bernardo y Francisco, se hizo realidad un año más tarde, cuando se concretó oficialmente la inauguración del espacio, en la primera intendencia de Octavio Zóbboli.
Participaron del acto, junto a Zóbboli, el gobernador de la provincia, Ricardo Aldao (h), integrantes del Concejo Municipal encabezados por su presidente, José Martegani, además de otros funcionarios locales y arribados desde Santa Fe.
En la ceremonia, se le impuso el nombre de Plaza 1° de Mayo y se realizaron una serie de festejos, en coincidencia con el "Día del Trabajador", que desde entonces pasó a transformarse en un clásico del barrio San Martín, a partir de las actividades organizadas por la Comisión Vecinal.

CAPILLA Y GRUTA
En la fracción de un lote que Simón Chicco recibió de herencia, comprendido entre las calles que hoy lleva su nombre, Dante Alighieri, Juan B. Justo y Viamonte, fue levantada la capilla Nuestra Señora de Lourdes, ocupando una tercera parte de esa manzana.
Omar Lucchini, recordado colaborador del Diario LA OPINION y presidente durante varios años de la Comisión Vecinal del barrio San Martín, reseñó en un libro que el lote fue adquirido el 18 de agosto de 1942 por Armando Strappini, quien luego se lo transfirió, el 3 de septiembre de 1952, al santafesino Agustín Habeaut, responsable finalmente de la donación al Arzobispado de la Provincia de Santa Fe  para que sea destinado a un emprendimiento arquitectónico que pudiese satisfacer las necesidades espirituales de ese sector de la ciudad.
Para llevar adelante el proyecto se dejaron integradas dos comisiones: una masculina, que tuvo como presidente a Bautista Porco y otra femenina, cuya titular fue Isabel de Dalmastro.
Un miembro del grupo, Guido Dante Piva, en uno de sus habituales viajes a la provincia de Córdoba, tuvo ocasión de visitar en la localidad de Freyre, una gruta erigida en homenaje a Nuestra Señora de Lourdes, réplica de la original, existente en Francia, en el sitio donde la Santísima Virgen apareció 18 veces a Bernadette Soubirous (Santa Bernardita) y sugirió levantar una similar en ese lugar, moción que fue aprobada por unanimidad.
La piedra fundamental para la construcción de la gruta se colocó el 9 de agosto de 1953, tomándose más tarde la decisión de levantar el templo, que cubriría la totalidad del espacio.
El emprendimiento tendría un costo significativo, por lo que se realizó una colecta, que permitió obtener importantes fondos, pero no los suficientes para ejecutar la totalidad del proyecto, iniciándose, en consecuencia, sólo una etapa, que abarcaría 8,10 metros sobre calle Dante Alighieri y 7 metros sobre calle Simón Chicco.
El responsable del diseño fue Victorio Ferpozzi, quien reservó un espacio para la gruta, que se construyó al aire libre, dentro de un círculo de 5 metros de diámetro, destinado a la imagen de Nuestra Señora de Lourdes empotrada, además de una estatua de Santa Bernardita en el exterior, observando a la Virgen.
Un hilo de agua corría entre las piedras, desembocando en una fuente, donde los peces le otorgaban un colorido especial. Tanto la gruta como el primer tramo de la capilla fueron construidos desinteresadamente por los vecinos Bautista Porco y Juan Fontanetto, dejándose oficialmente inaugurada esa obra el 14 de marzo de 1954.
Posteriormente se efectuaron una serie de ampliaciones, para otorgarle mayores comodidades a los fieles que acuden a la capilla, en la que se llevan a cabo oficios religiosos de la grey católica.

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