Bendita Economía

Suplemento Economía 19 de julio de 2020 Por Guillermo Briggiler
Debemos ser constructores de una nueva economía, si quieren más, de una nueva humanidad, que no va de piñas con la teoría económica, sino que aplica la misma con justicia y caridad. Bendita crisis que nos hace despertar y crecer con nuevas oportunidades.

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Podríamos llegar a ser reconocidos profesionales, empresarios exitosos, políticos poderosos o retirarnos tempranamente a filosofar de la vida cobrando un ingreso mínimo del Estado. Pero en todas estas opciones y en todas las otras que pudieran imaginar en la hermosa la variedad de seres humanos que somos, hay una en común, todos partimos del seno materno y finalizamos con la muerte. Llegado ese último sagrado momento vendrá, como nos encanta decir a los contadores, el balance final. Ahí veremos que dejamos, si acumulamos insensatamente o si malgastamos nuestras horas en vernos bien, aparentar y sobrevivir, o por el contrario, si dejamos huella con nuestro comportamiento, nuestro ejemplo, o simplemente ayudando a alguien desinteresadamente, solo por el hecho que lo necesita.
Aquí es donde les propongo ser constructores de una nueva economía, si quieren más, de una nueva humanidad, que no va de piñas con la teoría económica, sino que aplica la misma con justicia y caridad. Puedo imaginar que poseen muchos amigos, los amigos no piensan todos iguales, no dicen lo mismo, pero se entienden, porque se escuchan, porque son amigos y construyen esa relación, así se construye una nueva economía, con diálogo, con encuentro, con escucha.
Uno de los principales inconvenientes que tiene nuestra Argentina es la falta de empleo, que no es la falta de trabajo, si está casi todo por hacer o rehacer en nuestro país. Por eso les propongo importar empleo, no importar trabajadores, importar puestos de trabajo. ¿Y cómo se hace eso? Siendo más competitivos con el mundo, para que éste demande nuestros productos y nos elijan frente a la de los países competidores. De esta manera aumenta la producción de nuestros productos y con ello la cantidad de empleos necesarios para atender esa demanda. En otras palabras importamos empleo y exportamos bienes y servicios.
Muchas veces se intentó esto vía devaluación de la moneda, y en todos los casos fracasó, ya que, antes o después, los precios vuelven al nivel de equilibrio inicial, vía ajuste de precios perdiendo la ventaja ficticia de abaratamiento nominal de la moneda. La forma de lograrlo correctamente, es como siempre, por la puerta estrecha, haciendo más competitiva nuestra economía por la vía de la inversión en infraestructura, rutas, puentes, puertos, ferrocarriles, vías internas navegables. También con sistemas de comercialización y exportación más simples y libres, con menores alícuotas en los impuestos, que no significa menor recaudación, ya que al producir más, la cantidad de base imponible sube.
A esto podemos agregarle diferenciación de los productos argentinos, que puede ser por precio o por calidad. Donde tenemos ventajas comparativas, como en el sector vitivinícola, cárnico o lácteo, entre otros, puede hacerse vía calidad y certificación de origen. Otras Naciones, como China por ejemplo, compitieron vía precios más bajos, pero este menor valor de comercialización se logró, en muchos casos, vía productos de menor calidad y salarios muy bajos para los trabajadores.
Bendita crisis que nos hace despertar y crecer con nuevas oportunidades, que nos sacude la modorra de dormir en los laureles, bendita pandemia que nos hace más hermanos, bendito perdón que cierra heridas, bendita economía que permite hacernos más humanos y replantearnos el rumbo como Nación.

#BuenaSaludFinanciera
#HaciendoNuevoTodo
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler

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