El parate del deporte

Editorial 19 de julio de 2020 Por Redacción
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Mientras en varios países, muchos de los cuales tuvieron consecuencias trágicas por la pandemia del Covid-19, hoy se están desarrollando la mayoría de las actividades deportivas más populares, no ocurre lo propio en Argentina.
El fútbol, paradójicamente, en el primer lugar donde se regresó fue en China, el epicentro del coronavirus. Se podrá decir que no se trata de una Liga que sea reconocida por su jerarquía, pero el dato es concreto.
Europa le abrió sus puertas a la disciplina más popular en el mundo entero, con torneos que están en plena disputa y otros que ya concluyeron.
Hubo definiciones anticipadas en Alemania, Inglaterra, Francia y España, por citar a las competencias de mayor nivel.
No hubo sorpresas en los tres primeros torneos, donde las consagraciones del Bayern Munich, el Liverpool y el PSG fueron lógicas, por las enormes ventajas que habían establecido antes de la pandemia.
En cambio, no ocurrió lo propio en la Liga Española, que parecía estar servida en bandeja para el Barcelona de Messi, pero finalmente terminó inclinándose para el lado del Real Madrid.
El deporte motor también regresó en sus máximas especialidades de cuatro y dos ruedas, con la Fórmula 1 disputando dos carreras seguidas en Austria, donde quedó ratificada la superioridad de Mercedes, y el motociclismo haciendo lo propio este fin de semana en Jerez de la Frontera.
Otras actividades siguen esperando. En el básquetbol, también se jugó en el Viejo Mundo, donde los argentinos se destacan, particularmente en los campeonatos españoles, pero sigue esperando la NBA.
La mayor Liga Profesional del planeta se mudó a los parques de Disney, en el estado de Florida, para dar lugar a su espectacular Temporada Regular, para después, si se dan las condiciones sanitarias, realizar sus Play Off con los clasificados a esas instancias, en las sedes de cada franquicia.
También volvió el tenis, con algunas situaciones polémicas, como el evento que organizó Novak Djokovic en Serbia y provocó varios contagios. Hoy, incluso, no está muy claro que puede ocurrir con los Grand Slam, porque mientras Roland Garros anunció su torneo en París, el que se bajó por cuestiones relacionadas con el Covid-19 es el US Open.
Mientras todas esas situaciones se pueden observar en diferentes países, en la Argentina no hay actividad deportiva oficial de ninguna naturaleza.
Desde las Asociaciones o Federaciones, se elaboraron protocolos, que hasta el momento no recibieron ningún tipo de autorización por parte de los distintos estamentos del Gobierno.
En el fútbol no se habilitaron los entrenamientos, a pesar de la inquietud de los dirigentes, los directores técnicos, los preparadores físicos y los principales actores del espectáculo más convocante, los propios jugadores.
Está claro que Argentina, cuando llegue el momento de ponerse en marcha los tradicionales campeonatos internacionales -Copas y Eliminatorias- podría otorgar importantes ventajas a sus rivales si continúa dilatándose esta paralización de la actividad.
Algo similar viene sucediendo con las diferentes expresiones del deporte motor, aunque en algunas provincias, como Santa Fe, por ejemplo, se aprobaron las realizaciones de pruebas en los tres autódromos de esta jurisdicción, los de Rafaela, Rosario y San Jorge.
Pero al margen de esa licencia que se les otorgó a determinadas categorías, las únicas competencias que se desarrollaron en el plano nacional han sido las virtuales, que los aficionados pueden seguir en las pantallas televisivas.
Nuestro fútbol, en consonancia con lo que sucede en el orden nacional, también debe esperar. Atlético, que está participando en un nivel superior, por ejemplo, hizo una depuración de su plantel tras llegar a un acuerdo con varios de los profesionales que integraban sus filas.
En la actividad doméstica, tampoco se manejan fechas concretas para un retorno que sigue extendiéndose como consecuencia de las recomendaciones que se vienen dando a conocer desde los organismos sanitarios.
Después de una actividad que superó largamente el centenar de días, hoy nadie puede garantizar cuándo volveremos a tener al deporte como uno de los más interesantes esparcimientos.
Cuando la "nueva normalidad" comience a movilizar a la gente, habrá otras prioridades que atender y eso debe quedar en claro.
La pandemia económica reclamará esfuerzos de todos los sectores para tratar de recomponer una situación que se vio notoriamente deteriorada por las malas administraciones previas y que en los últimos meses se resintió por esta pandemia que no tiene fecha de vencimiento.
Pensar en una normalización de las actividades deportivas en el corto plazo está solamente en la imaginación de los más optimistas, que tiene derecho a pensar de esa manera, aún sabiendo que nada resultará sencillo.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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