Economía 2021

Suplemento Economía 12 de julio de 2020 Por Guillermo Briggiler
En el 2021 tendremos elecciones y esto marcará la agenda económica, pasada la pandemia y evaluados los daños producidos por esta. En primer lugar, tendremos menos salida de dólares para el pago de deuda, ya sea porque se acordó el canje con tenedores de títulos o porque simplemente continuamos en default.

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Para poder tomar decisiones en el presente debemos tener un panorama de lo que nos espera en los próximos meses. Para esto es necesario analizar las variables económicas y su comportamiento esperado en el futuro, o lo que es lo mismo, tener la oferta que la demanda necesitará mañana, de manera de realizar las inversiones convenientes para no llegar con el más eficiente tenedor el día que llueva sopa. Si el Sr. Remigton hubiera tenido un buen diagnóstico del futuro, hoy estaríamos escribiendo en computadoras de esa marca, en lugar de que sus máquinas de escribir se vendan por varios miles en Mercado Libre como antigüedades.
En economía siempre hay que tener planeado el futuro, los planes se hacen a largo plazo y luego reordenamos y corregimos objetivos en función a las sorpresas que la realidad nos va dando. En el 2021 tendremos elecciones y esto marcará la agenda económica, pasada la pandemia y evaluados los daños producidos por ésta. En primer lugar, tendremos menos salida de dólares para el pago de deuda, ya sea porque se acordó el canje con tenedores de títulos o porque simplemente continuamos en default.
Como es un año electoral el tipo de cambio oficial seguirá planchado, solo lo veremos subiendo para cubrir las devaluaciones las demás naciones del mundo, en especial Brasil, que ya nos viene sacando ventaja en esta senda. Las tarifas de los servicios públicos y los combustibles seguirán congeladas, aunque sabemos que cuando se reprime la inflación en algún momento esta se manifiesta, esto no será en los primeros meses del 2021.
Respecto del consumo, suponemos que se ampliarán medidas como las que se vienen implementado que fomentan este, como ser ampliación del plan de cuotas de ahora 12 y otros similares que estimulen éste.
Esto último es diferente a lo que necesitamos, ya que no se ataca el problema argentino de fondo, que es la falta de recaudación o el exceso del gasto que nos genera déficit fiscal. Preferiríamos un plan económico mediano plazo que estimule el ahorro en lugar del consumo. Al estimular el ahorro, se genera un mercado de capitales disponibles para que la inversión se haga presente. El ahorro es un costo para las entidades financieras donde son depositados, de ahí la necesidad de estas de salir a prestarlos, bajando la tasa de interés y haciéndolos accesibles a los inversores. La inversión genera más producción y empleo, éste último genera consumo genuino que, por crecer por el lado de las cantidades producidas con las nuevas inversiones, no presiona sobre la suba de precios. Por el contrario, cuando fomentamos el consumo sin ampliar la cantidad producida, el ajuste vendrá por el lado de los precios, y en el caso de querer evitar esto vía controles de precios obtendremos un ajuste en cantidades disponibles y desabastecimiento. No obstante, no perdamos de vista que lo que probablemente tendremos es la primera opción, estimulación del consumo que intente por si solo generar nueva oferta, con la que se buscará mostrar reactivación económica.
En cuanto a los créditos disponibles, tenemos un mercado intervenido, con fijación del precio de la tasa de interés pasiva que se paga al ahorrista y a partir de esta se determina la tasa a cobrar por las instituciones financieras, además de algunos programas con tasas activas preestablecidas. Lo interesante aquí, es que podemos encontrar tasas por debajo de la inflación si tenemos en cuenta que los préstamos juegan deduciendo en el impuesto a las ganancias y haciendo un cálculo sencillo, si le aplico una alícuota del 30% a la tasa de interés del 45% el precio de la financiación baja al 31%, resultando negativo contra la inflación.
Necesitamos un plan económico que estimule la oferta productiva, que genere producción, empleo y recaudación y que dejemos de depender del buen clima que nos permita cosechar más y de la suba de los precios internacionales de las materias primas que producimos como única fuente de crecimiento, siendo ambos variables exógenas para el país, es decir que están fuera de nuestro control. Necesitamos un plan económico a largo plazo que nos indique el camino al crecimiento.

#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler

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