Desde el medio de la grieta

Sociales 10 de julio de 2020 Por Redacción
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Por Eduardo J. N. Paoletti

¿Cómo mantenerse sin caer?
Uno se siente un equilibrista. Un equilibrista que percibe cada ráfaga que le susurra al oído y lo hace tambalear, mientras hace equilibrio parado sobre la cuerda floja sin red ni arnés.
De ambos lados del abismo hay bandos, cada bala que se tira de un lado para el otro pasa muy cerca. Sea de uno u otro bando, es necesario esquivarla para no caer como plomo al vacío.
El abismo o grieta es generado por cabecillas que no piensan en sus tropas. Solo los ven como soldados necesarios para ganar la batalla…su batalla. Esa batalla es personal, o de un grupo selecto. El resto somos medios para sus fines. Nos hacen creer que es nuestra pelea para que tengamos fe ciega en ellos, y así nos inmolemos sin siquiera pensarlo.
Este abismo tiene años, y ha dado muchísimos frutos. Para uno u otro lado, siempre hubo y hay ganadores en ambos. Existen quienes se tiran de cabeza para cruzar del otro lado a destruir sus oponentes. Estos suelen caer a lo profundo… jamás son los jefes.
Encima de males, hoy la presa de ambos bandos esta en nuestro territorio. Una presa con más de 2.000 trabajadores y casi 3.000 acreedores. Aves de rapiña peleando su motín.

El derecho a la protesta
La voz en alto implica una protesta, que tiene extrema relación con la libre expresión, y “el derecho a la libertad de expresión no es un derecho más sino, en todo caso, uno de los primeros y más importantes fundamentos de toda la estructura democrática.”
Es posible que el ejercicio de la libertad de expresión perturbe la tranquilidad de terceros, no obstante y como primer punto debemos tener en cuenta que “la mayoría de las expresiones públicas de la ciudadanía acarrean costos y molestias para terceros que, sin embargo, y en principio, deben tolerarse en honor de la libertad de expresión.”
En “New York Times v. Sullivan” se deja claro que “…nada era más importante, dentro de una sociedad democrática, que mantener abierto un debate público robusto, vigoroso y desinhibido...”. El Juez Brennan dice que “Los métodos convencionales de petición pueden ser y suelen ser inaccesibles para grupos muy amplios de ciudadanos. Aquellos que no controlan la televisión y la radio, aquellos que no tienen la capacidad económica para expresar sus ideas a través de los diarios o hacer circular elaborados panfletos pueden llegar a tener acceso muy limitado a los funcionarios públicos…”.
Es por ello que “respetar la libertad de expresión exige…de acciones públicas destinadas a que se escuchen voces diferentes, de acciones que faciliten el acceso a la escena pública de puntos de vista opuestos…”.

Los derechos tienen límites

Cuando hay derechos que colisionan, nos dice Gargarella que, se necesita justificar cual es el derecho que va a perder más. El último derecho a ser retirado, o sea, el que más hay que cuidar, es el que está más cerca del nervio democrático de la Constitución. Para el citado autor el derecho a la libre expresión está íntimamente ligado a este nervio democrático.
La justicia de nuestro país ha sido protagonista de amplios y diferentes debates en relación al derecho a la protesta. El fallo Alais (Cámara Nacional de Casación Penal) ha planteado la punibilidad de la protesta considerando que hay gente involucrada que no es inocente, ya que detrás de ella había intereses y partidos políticos, y por ende intereses particulares.
Esta idea de la justicia es al menos criticable, ya que “la idea de que se puede desplazar o descalificar una demanda porque esta es presentada por un individuo o un grupo movido por intereses particulares resulta entonces muy problemática.”, más teniendo presente el carácter del Derecho Penal como ultima ratio.
También en el Fallo Schifrin se ha polemizado al respecto, y se ha dicho que “la única forma legítima y verificable de la expresión soberana del pueblo es el sufragio” y que otros modos de expresión popular “…no reflejan realmente la opinión mayoritaria del pueblo sino a lo sumo la de un grupo sedicioso.” Aun considerando esto, y por más que la opinión sea de una sola persona, esta voz es tan válida como la del resto y no puede ser callada.

A manifestarse… pacíficamente

Aplaudimos y alentamos a todos a manifestarse. Pedimos respeto, imploramos cordura, rogamos por la paz.
Se aproxima una fecha patria. Somos todos argentinos. No se puede construir una Nación para sectores, debemos construirla entre todos y para todos.
Los equilibristas somos silenciosos. Muchas veces nos creemos pocos, ya que no hacemos tanto barullo. Aumentamos cada vez más. Creemos que la solución no es el conflicto. Nos damos cuenta que los que salen ganando son otros, que en este juego siempre perdemos. Somos cada vez más y la cuerda en algún momento no aguantará más. No vamos a permitir que se rompa.

3 Roberto Gargarella, Carta abierta sobre la intolerancia: apuntes sobre derecho y protesta, 1º ed., Bs. As., Siglo XXI, 2006, p. 30.
 4 Ob. Cit. Roberto Gargarella, Carta abierta sobre la intolerancia…p. 43.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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