Italia llora la desaparición del genial creador

Información General 07 de julio de 2020 Por Redacción
El compositor era autor de bandas sonoras memorables como la de "Nuovo Cinema Paradiso", "The Mission" o "El bueno, el feo y el malo".

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Ennio Morricone era uno de los pocos genios italianos que se convirtieron en leyenda de Hollywood sin trasladarse jamás allí. “Todos mis amigos están aquí, así como directores que me quieren y aprecian. Roma es mi casa”, aseguró después de que le ofrecieran y rechazara una lujosa villa en California.
Su muerte a los 91 años tras sufrir una caída en su piso de la ciudad eterna ha caído como un jarro de agua fría en una Italia que siempre le ha adorado, y donde esta mañana-por ayer- se están reproduciendo mensajes de despedida por las redes sociales.
“Recordaremos siempre, con un reconocimiento infinito, el genio artístico del maestro Ennio Morricone. Nos ha hecho soñar, emocionar, reflexionar, escribiendo notas memorables que permanecerán indelebles en la historia de la música y del cine”, ha escrito el primer ministro de este país, Giuseppe Conte.
El presidente de la República, Sergio Mattarella, ha declarado que la desaparición de Morricone “nos priva de un artista insigne y genial”. “Músico al mismo tiempo refinado y popular, ha dejado una huella profunda en la historia musical de la segunda mitad del siglo XX. A través de sus bandas sonoras ha contribuido enormemente a difundir y reforzar el prestigio de Italia en el mundo”, ha valorado Mattarella
También el ministro de Cultura, Dario Franceschini, ha asegurado que este lunes es un día triste: “Nos deja uno de los grandes maestros italianos, un músico que con sus melodías ha sabido emocionar y hacer soñar al mundo entero que le ha devuelto con los más importantes premios y reconocimientos, a partir de los Oscar por sus legendarias bandas sonoras”.
Morricone fue el autor de más de 400 bandas sonoras, entre ellas algunas de las más memorables de la historia del cine. Empezando por los spaghetti western de su gran amigo Sergio Leone. Entre sus composiciones se encuentra la música de Cinema Paradiso (1988), The Mission (1986) o El bueno, el feo y el malo (1966).
Se consagró trabajando con nombres como Bernardo Bertolucci, Pedro Almodóvar, Giuseppe Tornatore, Roman Polanski o Quentin Tarantino
Considerado por muchos el mejor compositor de bandas sonoras del mundo, Morricone nació en Roma en 1928. El 2 de noviembre habría cumplido 92 años. Tenía la música en la sangre: su padre fue un trompetista. Como él, Morricone también se inició con la trompeta con sólo diez años.Ingresó en el conservatorio de Roma a los doce, donde estudió trompeta, música coral y composición, y más tarde fue elegido miembro de la orquesta de la prestigiosa Academia de Santa Cecilia.
Pero su fama mundial la alcanzó junto a Sergio Leone, un compañero de clase y con el que compartía su pasión por el equipo de fútbol de la Roma. Escribía música para las películas de Leone incluso antes de que fueran rodadas. Para él compuso las bandas de la Trilogía del Dólar, spaghetti western protagonizada por Clint Eastwood: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y malo. (1966).
A lo largo de los años se consagró trabajando con los mejores realizadores, desde Bernardo Bertolucci a Pedro Almodóvar, pasando por Giuseppe Tornatore, Roman Polanski, Oliver Stone, Terrence Malick, Quentin Tarantino o Brian de Palma.
En el 2007 recogió su Oscar honorífico a su carrera pero no fue hasta el 2016 que ganó su esperado Oscar por la banda sonora del western Los odiosos ocho , de Tarantino. En su discurso de agradecimiento se acordó de Maria Travia, su mujer, su “mentora”, y su compañera durante los últimos setenta años de su vida.
Su historia de amor también fue de película: Travia sufrió un grave accidente de coche en 1950 que la dejó en cama durante unas semanas en las que él permaneció a su lado, y poco a poco logró que se enamorara de él. Con ella tuvo cuatro hijos, y si de algo se arrepentía Morricone, según dijo en varias ocasiones, es de no pasar más tiempo con su esposa, que no se ha separado de él en los últimos momentos.
De Morricone quedan sus bandas sonoras pero también su manera de entender la música. Se levantaba a las cinco de la mañana para empezar a trabajar y mezclaba música clásica con rock, jazz, folk y blues. Incorporaba sus icónicos silbidos, pero también ruidos de animales y de pájaros, pisadas, disparos o latigazos. En un libro entrevista con su otro gran amigo, Giuseppe Tornatore, aseguró que sus composiciones se asientan sobre los pilares de Johann Sebastian Bach e Ígor Stravinski. Pero sobre todo, sobre el silencio. “El silencio es música, al menos tanto como los sonidos, quizá más. Si quieres entrar en el corazón de mi música, busca entre los vacíos, entre las pausas”, aseguraba.
Su último premio fue el Princesa de Asturias de las Artes 2020, junto a otro de los grandes compositores, el estadounidense John Williams. Pretendía ir a recogerlo. No dejó la primera fila hasta el año pasado, a los 90 años, cuando anunció que dejaría de componer y ofreció una serie de conciertos para recordar los temas que le hicieron célebre en todo el mundo.
“Cada vez que pienso que he dado lo mejor de mí, sé que puedo hacerlo incluso mejor”, dijo a La Repubblica en el 2014.

Fuente: La  Vanguardia

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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