Javier Castrilli a fondo

Deportes 06 de julio de 2020 Por Néstor Clivati
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CHARLA VIRTUAL. Néstor Clivati entrevistando al ex árbitro Javier Castrilli.  FOTO ARCHIVO JAVIER CASTRILLI. Lo apodaban el "Sheriff".
CHARLA VIRTUAL. Néstor Clivati entrevistando al ex árbitro Javier Castrilli. FOTO ARCHIVO JAVIER CASTRILLI. Lo apodaban el "Sheriff".

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Uno de los efectos colaterales de esta cuarentena que tiene al fútbol esposado en un rincón, es la abstinencia de su infinito mercado; entre otros síntomas, está esa avidez por exhumar viejas controversias y pulsarlas en estos tiempos, a pesar que en muchos casos, las causas hayan prescripto.
No importa, en nuestro país siempre hay morbo para recuperarlas y volver a la acción.
En los últimos días se filtraron audios de escuchas telefónicas entre dos pesos pesados de la vida nacional: Julio Grondona, un modelo de gestión que el fútbol argentino exportó con éxito, tentando a la FIFA cual Mefistófeles con el poder eterno; y Marcelo Tinelli, el rey de la tele que supo seducir a los hinchas de San Lorenzo, hasta quedarse con la administración de todos sus productos.
Una dupla ganadora con gran ascendencia mediática y perfiles disímiles, que harían estragos en cualquier plataforma dedicada a esas sagas.
Los contenidos, lamentablemente, no sorprenden a nadie, puesto que hemos naturalizado la corrupción en todos los estamentos, a punto tal que determinados procedimientos se toman como aptitudes básicamente imprescindibles para ejercer los liderazgos, sobre todo, en ámbitos donde los protagonistas juegan sin pudor, con la honra y la plata ajena.
Son infinitas las sospechas en relación a la influencia de los directivos de los clubes más poderosos sobre las designaciones de los árbitros a lo largo de la historia; también lo son aquellas que, sin pruebas fehacientes, pero con evidencias que rompen los ojos, han condenado el sesgo de resultados deportivos por la infidelidad de los jueces para con el reglamento.
Tinelli comienza pidiéndole a Grondona que favorezca a San Lorenzo con la designación de un horario más conveniente para sus hinchas de un partido y luego avanza con una sugerencia más audaz como la de incidir en las designaciones de jueces, dejando claro, qué árbitro no sería prudente que aparezca por el Nuevo Gasómetro.
Un alarde de impunidad y aspiración generalizada en el ámbito de calle Viamonte.
El tema fue un disparador para proponerle en Radio El Espectador, una entrevista a Javier Castrilli, incorruptible juez de los años 90 y un personaje temido por los grandes clubes, debido a su neutralidad blindada y a su bajo umbral de concesiones fuera del reglamento, en los partidos por él arbitrados.
"Esto no me sorprende, para los que estamos en el fútbol, diría que es bastante light, en definitiva lo que pide Tinelli, es que no le manden a Ceballos pero obsérvese lo que termina haciendo Grondona que no le va a mandar a ese juez, pero, tampoco designarían, cuenta la historia, a los otros que le sugiere como Pompei o Delfino, sino a Rapallini, es decir, una praxis que viene de larga data y que no se circunscribe a nuestro fútbol, se extiende a Conmebol y FIFA. Estas recusaciones tan normales no deberían dejar de ser condenadas, antes los clubes le pedían al presidente que no lo dirijan determinados árbitros, hoy es peor, le pasan la lista de aquellos que sí quieren ver arbitrarlos".
Recordemos que Javier Castrilli fue protagonista de partidos que estuvieron atravesados por grandes polémicas e inolvidables tenidas con los jugadores más emblemáticos, en un tiempo donde sobraban caudillos, la consulta se remitía a la pregunta anterior, estaba Castrilli en listas negras?
"Nunca supe que fuera rechazado, pero después de partidos conflictivos, sobre todo con equipos de gran convocatoria, pasaba un tiempo sin que me designaran, algo que le sucedía y le sucede a todos los árbitros; sí tuve claro que los mal llamados equipos chicos, preferían mi presencia en partidos de visitante frente a los grandes y estos tenían cierta predilección, cuando viajaban al interior".
Castrilli, un juez de garantías si los hubo, sostiene que los jugadores son víctimas de la permisividad del sistema, que le soporta protestas y descalificaciones en nuestro medio y que luego lo padecen cuando son transferidos a otras ligas donde las inconductas no se toleran y tienen mala prensa.

ARITOS DE DIEGO
En el final nos dejó una anécdota imperdible en su relación con Diego Maradona.
"Me designaron para dirigir a Boca en su visita a Jujuy para jugar ante Gimnasia; la provincia estaba revolucionada obviamente, era mi primer partido dirigiendo a Diego y el sábado previo me llama Eduardo De Luca para preguntarme, qué pensaba hacer con Maradona y sus famosos aritos de diamante que muchos le permitían utilizar; le dije que aplicaría el reglamento y debería quitárselo, luego de que su gestión fuera infructuosa, me pasó con Julio Grondona, que durante cinco minutos hizo un discurso en defensa de esa concesión, argumentando que si había alguna lesión, en definitiva, que se 'jorobara'; hice silencio, ante lo cual agregó, bueno, entonces me quedo tranquilo que lo vas a dejar jugar con el aro? Y le contesté que de ninguna manera y dos horas antes del juego, se los quitó".
De presiones y condicionamientos, también de premios y castigos, así esta tapizado el camino que en el fútbol argentino recorren dirigentes y árbitros; hoy como ayer, la honestidad y las convicciones siguen siendo los únicos garantes de esa endeble transparencia.

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