Para los profanos en la lírica. ¿Qué es una ópera?*

La Palabra 04 de julio de 2020 Por None
por Natalia Lemercier - cantante lírica (Berlín, Alemania)
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1 / 3 - archivo Patricio Melo - En Chile: Natalia Lemercier en I Puritani de Vincenzo Bellini

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Es una obra de teatro cantada. La mayoría están basadas en obras de teatros o libros, de ahí que primero se busca un libreto o guión, y el libretista trabaja en conjunto con el compositor, que le pone música a la letra. Hay muchos tipos de óperas, desde la ópera barroca, con pocos instrumentos, a veces de época del período barroco, en este caso el sonido es más liviano, las voces ligeras, no hay gran potencia musical. Ejemplos de este período son óperas como “L’incoronazione di Poppea” de Monteverdi, “Rinaldo” de Händel o “Dido y Eneas” de Purcell. A medida que se avanza en los períodos se llega a compositores que exigen gran potencia vocal y densidad orquestal, como Puccini o Wagner. Los intérpretes se dividen básicamente en seis tipos de voces, en las mujeres: soprano que es la voz más aguda, mezzosoprano y contralto. En los hombres, tenor, barítono y bajo. Dentro de cada tipo de voz hay subcategorías, como ligero, de coloratura, spinto, dramático, etcétera. La mejor manera de entender esto es como las subcategorías de boxeo: peso mosca, peso medio, peso pesado. Hay que tener en cuenta que el tipo de voz no depende del peso de cada individuo, sino de la forma y grosor de las cuerdas vocales, que es único en cada persona: no hay dos voces iguales en todo el mundo. 

Personajes más trascendentes de las óperas clásicas y por qué se caracterizan 

Hay muchos y depende del gusto personal. Pero si hay que determinar clásicos no podemos dejar de lado personajes como la Reina de la Noche de “La flauta mágica” de Mozart, Violetta en “La traviata” -un personaje que es una prostituta, argumento que horrorizó en su época-, Mimí en “La bohème”, ópera entre las más amadas por el público. Llegando a la ópera moderna hay roles como Salomé de Richard Strauss o Lulú de Alban Berg, polémicos y a la vez transgresivos sea musical como dramáticamente. 

Cuáles son mis obras elegidas y por qué 

Criada a pan y telenovelas, es obvio que el melodrama me atrae. Personajes sufrientes, la mayoría de los de las óperas, o roles que exigen gran dominio técnico y dramático. En ese sentido, amo los roles mozartianos, no solo por lo bien que están escritos, sino por la belleza de la música, y el desafío técnico que implican: no se puede cantar Mozart sin técnica. Lo mismo para papeles de belcanto, entre los que más me gustan, de Donizetti: Lucrezia Borgia, Anna Bolena, Maria Stuarda. En cuanto a Verdi, amo a Violetta Valery de La traviata, es uno de los roles que más he estudiado ya sea musical como psicológicamente -fue una mini tesis en la Universidad-, y en Puccini, autor del que no se puede sobrevivir sin llorar a lágrima viva, sobre todo Madame Butterfly, y un rol que amaré cantar algún día, Tosca: la quintaesencia de la cantante lírica: una diva enamorada y pasional. 

La intimidad de la cantante lírica es un aspecto poco conocido y muy importante para valorar. Cómo la afecta el sentimiento, el amor, el humor, el equilibrio emocional en su profesión 

Hay que tener en cuenta que somos los únicos músicos que llevamos siempre el instrumento con nosotros, y lo usamos todo el tiempo. Y no es lo mismo la voz hablada que la voz cantada. Hablar cansa mucho. Pero además nos afecta todo, sobre todo a nivel emocional: una discusión, una pelea, un divorcio, un hijo enfermo, una discusión con tu pareja, haber dormido mal, jet lag, y en las mujeres, un plus, el ciclo menstrual. Todo eso tiene que controlarse y la función o el concierto, tiene que ser perfecto. No se permiten equivocaciones, improvisaciones, micrófonos, nada. Hay que sonar perfecto, como “disco” en vivo. Pase lo que pase. 

Llevar adelante la preparación vocal y cuánto influye en mi rendimiento el estado anímico del momento 

Justamente hay una frase que resume todo. Cuando uno es joven y recién empieza a cantar, lo hace con la “facilidad”, muchas veces sin técnica, porque “te sale”. Pero con el tiempo la facilidad se va perdiendo y va ganando la experiencia. El balance en todo esto lo da la técnica vocal. La técnica es el entrenamiento que tiene un cantante, que es igual a pretender que un jugador de fútbol juegue bien sin entrenar. Somos atletas, y todo nos afecta. La técnica te da la tranquilidad de saber que si un día -9 de 10- no estás al ciento por ciento de tu rendimiento, la cosa “no va a salir” pero yo sabré “cómo hacer que salga”. Eso es la técnica. Hay que entrenar a diario, cuidar la voz, no gritar ni forzarla, dormir bien, hidratarla bebiendo agua, el alcohol y el café a veces deshidratan. El estado anímico influye mucho, pero en mi caso, exceptuando el dolor tremendo del primer día de ciclo, lo único que puede jugarme en contra es no haber dormido bien. Puedo sobrevivir a todo menos a la falta de sueño. 

Hay aspectos que deben ser respetados rigurosamente para lograr los mejores resultados en el canto como la alimentación, el descanso, el estilo de vida elegido. De qué manera lo concibo 

Cada cantante es un mundo. Como dije antes, hay que tener disciplina. Cuidar tu instrumento, lo que comes -evitar por ejemplo fritos, o picantes, o lácteos antes de cantar- para evitar el famoso “reflujo” del cantante. No fumar ni tomar alcohol. Pero así y todo yo he visto cantantes comer muchísimo, fumar y tomar alcohol antes, y hasta durante las funciones. Cada uno elige cuidarse como mejor le parece. Pero de los cuidados dependerá la longevidad, elasticidad y rendimiento de tu instrumento. Yo no me privo de una salida, una cena, un buen vino, etcétera. Pero en períodos de giras, producciones o conciertos, mi ritmo de vida es de trabajo: del teatro al hotel y del hotel al teatro. A cuidarse, a descansar, a estudiar si es necesario. 

Cuándo se considera en una cantante el estilo de diva 

Partamos del hecho de que la palabra diva significa “divino”. Alguien tan perfecto que es inalcanzable. Yo me considero una profesional y ya es mucho. Respeto mi trabajo y el de los demás. Ser diva no significa llegar tarde a un ensayo, sin la parte aprendida, faltar a ensayos o hacer escándalos. Ser diva significa ser la primera que llega y la última que se va, como hacía María Callas, abrir la boca y tener todas las notas, perfectas, toda tu parte sabida, respetar la partitura, los músicos, el director, porque todos somos parte de un proyecto. Si falta uno de ellos no se puede llevar adelante nada. Lamentablemente hoy el término diva está tergiversado y se asocia a gente “agrandada” o engreída y caprichosa. En ese sentido yo me considero la Anti-Diva: soy una música profesional y respetuosa de mi trabajo y el de mis colegas. 

*El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Natalia Lemercier

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