Sensaciones y sentimientos

Sociales 30 de junio de 2020 Por Hugo Borgna
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NORMAL Y O HABITUAL
Aunque se usen como sinónimos, no tienen una misma caracterización de hechos y circunstancias.
En este momento se sigue sintiendo que a los fines de semana –especialmente a los domingos- les falta “algo” (un vacío que, como dice el tango, es imposible de llenar): le falta el fútbol, y se considera a eso “una nueva normalidad”.
Los motociclistas circulan mayormente sin casco, y tanto que cuando los vemos sin el protector colocado, nos llama la atención. Porque “no es lo normal”. Se están usando cada vez menos los tapabocas y pronto, de seguir la tendencia, nos parecerá que esa falta de uso será “normal”.
Hubo cantantes que iniciaban sus recitales desde el fondo del salón micrófono en mano, pasando entre el público hasta llegar al escenario; allí se integraban a los músicos. Ese recurso, siempre bien recibido, sorprendía porque no era “lo normal”.
Pero normal no significa lo mismo que habitual.
Cuando se hace por primera vez una tarea, se pregunta a los recientes compañeros cómo se hace; la respuesta suele ser “aquí la hacemos así”, dando por sobreentendido que “así” es “normal”
Volviendo a lo dicho, lo “normal”, no es lo habitual, entendiendo por tal lo que se hace o percibe con frecuencia.
Circular sin casco no es normal, como no lo es tampoco el hecho de que no haya fútbol, y menos practicar una tarea de un modo determinado, solo porque “se acostumbra así”. Profundizando, lo que resulta claro que también es anormalidad en los motociclistas no usar caso (constituyendo asimismo una infracción), que el fútbol sin la presencia de visitantes tampoco es normal, y esa es una deuda pendiente que parece haber sido olvidada por los organizadores del fútbol.
Normal y habitual no son la misma cosa.
Normal deriva de “normado”, es decir algo reglamentado, un conjunto de actitudes que pueden servir como ejemplo.
La norma está por encima de la costumbre. Es su modelo y no a la inversa, como muchas veces se pretende cuando livianamente se defienden dichos o actitudes “porque así es como se hace”
La falta de cumplimiento de leyes y disposiciones, creadas siempre para una convivencia fluida y respetuosa, nunca puede llegar a configurar una “normalidad”, por más que llegue a ser -como diariamente se ve en el espacio público- una habitualidad o costumbre en sí misma, siendo a veces la consagración de conductas antisociales.
Obviamente, muchas personas dicen que algo es “normal”, conscientes de que quisieron expresar “frecuente” o “habitual”. Aunque su vocabulario no tenga la precisión de un Borges, esa manera de decir no resulta criticable: la riquísima lengua castellana nos invita constantemente a buscar variantes en el modo de decir.
El problema de fondo está en la demasiado frecuente práctica de malos hábitos de convivencia, y en los conscientes y cerrados puntos de vista acerca del cumplimiento de sabias disposiciones basadas en positivas e integradoras costumbres.
Debemos ir cerrando este texto. Con pretendidas conclusiones llenas de verdad y convencimiento.
Le vamos a proponer, lector, dos alternativas que le permitirán, asimismo, ejercitar su derecho de libertad de opinión y se sienta escuchado. O, mejor aún, leído.
La propuesta uno es que lo normal sea habitual.
La número dos es que es sea habitual lo normal.

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