Atlético, de duelo por la muerte de Oscar Blanco

Deportes 28 de junio de 2020 Por Redacción
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FOTOS ARCHIVO "CACHIN" BLANCO. Idolo del pueblo "Cremoso".  CAMPEONES. Bovaglio, Celaya, Medrán, Sanabria, Clementz, Filosa, García, Del Bono, Juárez, Araujo y Forestello.
FOTOS ARCHIVO "CACHIN" BLANCO. Idolo del pueblo "Cremoso". CAMPEONES. Bovaglio, Celaya, Medrán, Sanabria, Clementz, Filosa, García, Del Bono, Juárez, Araujo y Forestello.
Fue uno de esos típicos porteños. Bohemio y lírico. Así en la vida como en el fútbol.
Oscar "Cachín" Blanco, fallecido en la medianoche del viernes, se reconoció, siempre, como un "enamorado del interior, por la calidez de su gente".
Llegó a Rafaela para dirigir a un equipo que terminó escribiendo una de las páginas más gloriosa en la historia futbolística de Atlético.
Su contratación fue un acierto de la dirigencia, que vio en el director técnico al especialista en ascensos que la institución necesitaba para dar el gran paso al fútbol de Primera División.
Se conformó un muy buen plantel, integrado por jugadores locales y algunos refuerzos que le permitieron alcanzar el objetivo en una temporada donde se realizaban dos torneos con la participación de 20 equipos.
La "Crema" se quedó con el Apertura y con ese halago ya se aseguró un lugar para definir el ascenso, pero luego de repetir en el Clausura, en aquel histórico sábado 21 de junio de 2003 en la ciudad de Mendoza.
"Cachín" fue el conductor de aquel grupo memorable, que esa tarde, sacando fuerzas de flaquezas, revirtió un partido que había empezado complicado para las ilusiones del equipo y de los más de dos mil simpatizantes que recorrieron unos ochocientos kilómetros para alentarlo en una jornada inolvidable.
Dos goles abajo en el marcador, ese grupo de gladiadores no bajó los brazos. Siguió luchando con el buen fútbol que le inculcó el técnico, pero también, a partir de la adversidad, con una notable entereza.
El descuento de Claudio Filosa, a poco de expirar el primer tiempo, fue clave para encarar con renovadas expectativas la segunda mitad.
De movida nomás, Rubén Darío Forestello, el goleador de aquel bicampeón, estableció una paridad que reavivó las chances en tierras cuyanas.
Atlético no renunció a la posibilidad de quedarse con los tres puntos y con el ascenso directo, pero la expulsión de Lucas Bovaglio, le puso freno a tanto entusiasmo. Fueron algunos minutos de incertidumbre, en los que Atlético se formuló un replanteo, pero sin renunciar a su opción de festejar, una vez más, lejos de Rafaela, como había ocurrido hace poco más de catorce años atrás en Jujuy.
"Cachín" mandó a la cancha a Darío Gantín y el "Chipi", con un remate que ingresó en el ángulo derecho del arco defendido por Héctor Larroque, desató, con el final inminente, el delirio del pueblo "celeste".
Hubo festejos, en Mendoza y en Rafaela aquella tarde. La imagen de "Cachín" en el centro de la escena, sobre los hombros de un simpatizante, quedará grabada para siempre en la memoria colectiva de los "cremosos". Los que ese día acompañaron al equipo en la cancha y los que aguardaron su regreso triunfal, en la ciudad y en barrio Alberdi, en la llegada de Atlético a un sitial que solamente está reservado a los grandes. VHF

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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