Y ahora, ¿quién podrá defendernos? Como salir adelante en Argentina

Suplemento Economía 28 de junio de 2020 Por Guillermo Briggiler
La solución que podemos plantear es lograr que ingresen dólares a nuestra economía, es decir que aparezcan inversiones. De esta forma empezamos a sumar ingredientes para aumentar la torta económica.
Muchos de nosotros, crecimos divirtiéndonos con una serie televisiva donde, al aparecer dificultades y luego que el protagonista pronunciara la frase de rigor que da título a este apartado, daba lugar a aparición de un superhéroe vestido de colorado y armado con un chipote chillón, a traer el final feliz, no sin sufrir una serie de cómicos eventos en procura de la solución.
Pero crecimos y ahora estamos sumidos en tiempos donde sabemos que no hay soluciones mágicas y maduramos aprendiendo que nadie vendrá a salvarnos y que nuestro destino esta en nuestras manos.
La economía agregada, es decir, tomada en su conjunto, se encuentra en declive. La actividad cae y con ella disminuye la recaudación impositiva, a la vez que la demanda de atención social va en aumento por dicha caída económica. ¿Cómo salimos adelante entonces sin llamar al Chapulín?
En primer lugar debemos sincerarnos y reconocer la realidad. Flaco favor nos hacemos si insistimos que estamos mejor que otros lugares del orbe, o solo vemos aquellos sectores que están menos golpeados y no miramos la realidad que nos indica que la caída del Producto Bruto Nacional será enorme y la pobreza crecerá fuertemente. De negarlo equivocaríamos el punto de partida y nos costaría, aún más, cuando la realidad nos enfrente. Segundo, deberíamos evitar conflictos que poco aportan a la economía y además consumen recursos, técnicos y humanos, así como de horas de trabajo y discusión.
Sabemos que conviviremos con un sector público con su presupuesto deficitario, tanto en los niveles nacionales, provinciales, como comunales. No hay forma de cuadrarlos subiendo impuestos, ya que por más que se legislen nuevos tributos, la presión impositiva está en su máxima tolerancia y no hay sectores prósperos que grabar sin perjudicarlos fuertemente. Sumado a esto, la recaudación cae. Los impuestos a las ganancias y al consumo en una economía es más pequeña, tienen menor base imponible, por lo tanto disminuyen su participación, hay menos ganancias y es menos el dinero circulando y consumiendo, la torta para repartir es más pequeña. Tampoco podemos disminuir el gasto público para encuadrarlo en los actuales niveles de ingresos, ya que las demandas sociales se encuentran en aumento y gran parte de la población depende de la asistencia estatal. Pero este déficit fiscal hay que solucionarlo de alguna manera ya que las cuentas en rojo no podrán sostenerse permanentemente y si no se soluciona terminará en crisis. Tampoco tenemos a quien pedirle prestado, por antecedentes propios, pero también porque le mundo entero se encuentra en una situación similar.
Y entonces, ¿quién podrá defendernos? La solución que podemos plantear es lograr que ingresen dólares a nuestra economía, es decir que aparezcan inversiones. De esta forma empezamos a sumar ingredientes para aumentar la torta económica. Para ello debemos seducir a los capitales para que se establezcan en nuestra economía. Estas inversiones pueden ser tanto extranjeras como de empresarios locales a quien hay mostrarles que valdrá la pena apostar por los negocios, los cuales traen empleo directo, en la misma planta e indirecto, a las actividades conexas a la nueva establecida o aumentada. Las inversiones, traen empleo, ganancias para los emprendedores y recaudación impositiva, directamente e indirectamente, por mayor actividad. También nos trae mayor estabilidad para la moneda local al aumentar su demanda.
Lo planteado es tanto válido para la macroeconomía, como para la más pequeña. La de Rafaela, la de mi barrio, la de mi negocio, la de mi empleo. Nuevamente repetimos, sincerarnos y reconocer la realidad en la que estamos inmersos, luego evitar los conflictos innecesarios y utilizar dichas fuerzas para luchar contra la situación económica. Hay que convencer a los tenedores de capital, especialmente si este está ocioso en una caja de seguridad o percibiendo tibios intereses en el extranjero, que invertir en nuestra ciudad es mejor negocio. Ejemplo de esto es que tener más carreras universitarias, equipos deportivos en las divisiones más competitivas, automovilismo, cultura, teatro y todas las que se les ocurra, esto chupará fondos de otros lugares y sectores, y generará inversiones y gastos en nuestra ciudad, en nuestros productos y nuestras empresas, generando acá el valor agregado, el empleo y el crecimiento. La teoría económica nos marca el camino, debemos mostrar los beneficios de invertir y asegurarlos.

#BuenaSaludFinanciera
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@GuilleBriggiler

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