Néstor Giovannini: a 27 años de su título mundial en Hamburgo

Deportes 26 de junio de 2020 Por Víctor Hugo Fux
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Ver galería FOTOS ARCHIVO HAMBURGO. Néstor Giovannini levanta los brazos en el ring junto a su hermano Julio y Marcelo Domínguez.  PARA LA TV. Una nota con el flamante campeón para Deportivamente Hablando.  AFICHE. La promoción de la pelea Bott-Giovannini.  FOTOS ARCHIVO REGRESO. Giovannini con sus colaboradores corriendo por la Ruta 34 en el tramo entre Angélica y Rafaela.  PUNCHING BALL. El boxeador dándole a la "perita".  CON SU HIJO. "Tito" celebrando con Cristian Martín en el reciente Día del Padre.
1 / 6 - FOTOS ARCHIVO HAMBURGO. Néstor Giovannini levanta los brazos en el ring junto a su hermano Julio y Marcelo Domínguez. PARA LA TV. Una nota con el flamante campeón para Deportivamente Hablando. AFICHE. La promoción de la pelea Bott-Giovannini. FOTOS ARCHIVO REGRESO. Giovannini con sus colaboradores corriendo por la Ruta 34 en el tramo entre Angélica y Rafaela. PUNCHING BALL. El boxeador dándole a la "perita". CON SU HIJO. "Tito" celebrando con Cristian Martín en el reciente Día del Padre.
"Subí con la mano derecha fisurada, porque de ninguna manera me quería perder la oportunidad por la que tanto había luchado; por eso salí a buscarlo de entrada con la intención de hacer diferencias en los primeros rounds, porque no estaba seguro hasta cuándo iba a estar en condiciones de seguir usando ese puño; la realidad es que se terminó fracturando y después me tuvieron que operar en Alemania, porque así lo decidió en ese momento el doctor Sergio (Chávez), pero la felicidad ya era más grande que el dolor", repasó en el contacto telefónico que mantuvimos ayer Néstor Giovannini.
Aquel 26 de junio de 1993, en la ciudad alemana de Hamburgo, el rafaelino se impuso en fallo dividido y muy apretado al local Markus Bott, otorgándole el primer -y hasta la actualidad único- título mundial de boxeo a Rafaela.
"Tito" había tenido una chance mundialista el 18 de marzo de 1990, cayendo por nocaut en el undécimo round frente al australiano Jeff Harding en Atlantic City (Estados Unidos), por el cinturón de los medio pesados del Consejo Mundial.
Poco más de tres años después, pero en la división de los pesos cruceros y en la versión de la Organización Mundial, tuvo su noche de gloria.
"Surgió la posibilidad de enfrentar a Bott y la aceptamos; Tito, como lo hizo durante toda su campaña, se preparó a conciencia, pero lamentablemente tenía ese problema en la mano derecha; las tarjetas fueron muy ajustadas, pero estoy convencido que ganó bien; desde el rincón lo vi siempre entero y con mucha fuerza para sobreponerse al dolor", recordó su hermano Julio -quien esa noche lo asistió en el rincón- desde Carcabuey, la población española hermanada con Rafaela en la que reside desde hace muchos años.
El campeón tuvo que recorrer un largo camino para llegar al tan ansiado título. "Tuve rivales durísimos como amateur como Alberto Barragán; el 'Nene' tenía manos picantes y tuvimos unos cruces tremendos; después, el más difícil, en el profesionalismo, fue Jorge Salgado, 'Violín' era muy experimentado y conocía todos los secretos del boxeo", recordó el campeón.
En el campo rentado, sobre 52 combates, ganó 38 (16 por nocaut), empató 4 y perdió 10, el boxeador nacido el 7 de febrero de 1961 y radicado en Córdoba.
"Tuve la suerte de lograr varios títulos; fui campeón provincial al ganarle a Juan Carlos Fernández (por puntos, el 20 de diciembre de 1985 en Rafaela); después campeón argentino frente a Jorge Salgado (nocaut técnico, el 23 de agosto de 1986 en el Luna Park) con Carlos Monzón en mi rincón; también logré el título internacional del Consejo Mundial contra el italiano Noe Cruciani (el 30 de marzo de 1988 por nocaut en el primer round en Spoleto); y finalmente el cinturón mundial crucero ante Markus Bott (en fallo dividido, el 26 de junio de 1993 en Hamburgo)", repasó Giovannini.
"Fueron muchos años de trabajo, siempre con responsabilidad y con el apoyo de toda la familia; lo acompañamos en los buenos momentos, cuando es más fácil, pero también en los otros, cuando debíamos alentarlo para que siga creyendo en sus condiciones", señaló Julio desde el otro lado del Atlántico.
Hace 27 años -"cómo pasa el tiempo", exclamó Néstor- el boxeo rafaelino vivió su día de gloria, por obra y gracia de "Tito".

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