“Es la historia de una gran mafia delirante latinoamericana”

Información General 23 de junio de 2020 Por Redacción
El ganador del Oscar como mejor guionista por “Birdman” dirige la serie que revela los secretos de la corrupción en las altas esferas del fútbol. En diálogo con Teleshow, revela su vínculo con Julio Grondona y por qué decidió hacer una ficción sobre el FIFA Gate.

Por María Eugenia Capelo


Es el hijo de Víctor y el nieto de Armando, de quien tomó no sólo su nombre. Ahora su carrera profesional lo encuentra detrás de cámara en la dirección de El Presidente, la nueva apuesta de Amazon Prime. Esta ficción relata la investigación del FBI sobre la Conmebol, en el entramado de corrupción y sobornos en el mundo del fútbol, que se conoció como FIFA Gate.
La carrera de este director argentino comenzó mucho antes de esta historia. En 2015 ganó el premio al que muchos aspiran toda la vida, el Oscar como guionista por la película Birdman, del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu. Ese reconocimiento -que compartió con Nicolás Giacobone- lo llevó a generar nuevos proyectos, como Animal (2018), film protagonizado por Guillermo Francella y Carla Peterson, que trató sobre un hombre que se desespera cuando le dicen que tienen que practicarle un trasplante.
En comunicación con Teleshow, Armando Bó contó el enfoque que quiso darle a la serie, más allá del relato descarnado y a veces hilarante de la corrupción en el fútbol. “Yo venía buscando un tema grande, internacional y popular y cuando se me acercaron de Amazon con este caso, no lo dudé”, recuerda Bó desde su casa, donde realiza la cuarentena.
—El Presidente tiene mucho humor, más allá del relato del escándalo de la FIFA. El espectador se indigna pero también se ríe...
—Sí, es así. Yo soy fanático del fútbol pero este caso lo veía más como una comedia que como un drama sobre la corrupción. Actualmente veo este deporte con mucho cinismo. Sobre todo si tenemos en cuenta en lo que se transformó el mundo del fútbol, con estos personajes y “esos viejos” manejando uno de los negocios más grandes del mundo…. Tenían libertad total de acción ¡con una Conmebol con inmunidad diplomática! Estas cosas marcaron un poco el tono, no había otra manera de abordarlo que no fuera con humor.
—¿El actor colombiano Andrés Parra fue la primera opción para Sergio Jadue?

—Sí, por dos cosas: su gran parecido físico y tener esa doble arma de hacerte reír y ponerte serio. De alguna manera eso era clave para este personaje: se trataba de un antihéroe de un “clubcito” chiquito de Chile que llega a las altas esferas de la FIFA. Andrés le encontró el tono y lo hizo incluso más querible a Sergio Jadue. Yo no tuve la suerte -o la mala suerte- de conocerlo a Jadue. Y me gustaría poder estar en su casa y ver cómo recibe la serie. Andrés creó un personaje querible.
—¿Tuviste contacto alguna vez con Julio Grondona o con quienes dirigían los hilos del fútbol?
—De muy chico fui al Mundial 94 con mi viejo y tengo una foto con Don Julio. Es como de alguna manera un prócer de la Argentina, como que nos representa muchísimo y le tengo mucho respeto. Era un personaje fascinante y, desde el lado de la ficción, Luis Margani (el actor que interpreta a Grondona) construyó a un Don Julio casi documental: se parece físicamente, en la forma de caminar, hasta habla con el tono de un tano de barrio, que tenía Grondona.
—La serie no marca nunca un mundo de buenos y malos, ¿por qué?
—Es que este proyecto busca contar la historia de esta gran mafia delirante latinoamericana y mundial. La idea es poder divertirnos con este mundo, porque tampoco se trataba de “Narcos”, que vendían drogas a niños. Por un lado esta corrupción parece inocente, pero por otro repartían fortunas. Creo que tenía tantas contradicciones esta historia que la terminó haciendo atractiva.
—¿Cuál considerás que es el legado de tu padre, Victor Bó y tu abuelo, Armando Bó?
—Sin dudas yo soy parte de lo que les pasó a ellos, sería innegable que yo dijera “no tengo nada que ver con el legado”. Uno es hijo y nieto de alguien. Hay un montón de cosas que están ahí, incluso de mi madre y mi abuela. Lo tomo todo como natural. Yo trato de generar una polémica, como tal vez lo hizo mi abuelo, que también se metió con temas latinoamericanos. Claramente no tiene nada que ver la temática pero creo que hay una relación ahí, en el ADN de Latinoamérica.








Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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