Ascensos de escritorio

Deportes 22 de junio de 2020 Por Néstor Clivati
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Esta emergencia que nos atraviesa, con el correr de las semanas, está dejando ver el otro rostro, el lado B de toda la sociedad que entre el hartazgo y la incertidumbre va descuidando los aspectos solidarios mas ponderables para agrietarse en conductas menos nobles.
Resulta complejo el análisis sin que el mismo se contamine por la gravitación de la impotencia e indignación, que algunas actitudes provocan; aún así, la dimensión de esta tragedia humanitaria y social comienza a justificarlas, apagando los reproches mejores fundados.
El fútbol argentino, por ejemplo, mientras contempla su letargo, deja ver muchas de esas especulaciones, desalentando las predicciones más optimistas y acaso cándidas, que anunciaban la llegada de un nuevo orden basado en la fraternidad y el despojo.
No hay nueva normalidad en la mesa chica de calle Viamonte.
El traumático cierre de este semestre, en el que se ha decretado el final de las temporadas en todos los niveles de competencia, parece haber autorizado algunas aventuras propias del decadente decálogo que escribe y corrige de forma discrecional, la dirigencia del fútbol de nuestro país.
El caso San Martín de Tucumán, es una de ellas y por lo tanto no debería sorprender ni la audacia de sus representantes ni la obstinación negadora de las principales autoridades nacionales, que ante la falta de una comunicación mas adulta, por estas horas, esperan la decisión del TAS (Tribunal Arbitral Superior), estrado al que arribó el club norteño, por las discrepancias con los considerandos del decreto afista, al no contemplar los ascensos de escritorio y sí, indultar a los equipos que peleaban por no descender.
Roberto Sagra, presidente de San Martín, escuchó a un interlocutor decirle que el trámite en Suiza terminaría con un resultado favorable, encendiendo la euforia entre sus simpatizantes que comenzaron a gastar a cuenta. El país recién se acostumbraba al coronavirus y el fútbol era terreno fértil para las especulaciones, como esa que decía que el torneo de la Primera Nacional se daría por terminado y ascenderían los tucumanos (líderes de su zona) junto con Atlanta (punteros de la otra) o Defensores de Belgrano (segundo en la tabla general). El dirigente tucumano encendió la radio. Marcelo Achile , presidente de Defensores de Belgrano, decía lo mismo que le habían contado a Sagra. En San Miguel de Tucumán, donde transita la cuarentena, el hombre se alegró. Sin embargo, no quiso festejar, el tiempo le daría la razón: la AFA decidiría, a través de su comité ejecutivo y por unanimidad, que los ascensos se definieran en la cancha. ¿Cuándo? No se sabe. ¿Cómo? No se sabe. ¿Por qué el premio deportivo se dirime en el césped cuando los descensos se resolvieron en los escritorios? Tampoco se sabe.
Si el torneo terminó, según ese razonamiento, le corresponde el ascenso, de lo contrario, ¿Por qué se castigaría al que está arriba y premiándolo al que está abajo evitándole el descenso? Los tres presupuestos más altos de la segunda categoría son los de Tigre (que tiene el ingreso extra que le da participar en la Libertadores), Belgrano de Córdoba y San Martín de Tucumán. Entre plantel, cuerpo técnico y gastos varios, el Santo tucumano paga $12 millones al mes. Pero su principal ingreso no es la TV (recibe, como todos los clubes, $2,4 millones mensuales), sino los socios y los hinchas que pueblan su estadio. Sin fútbol, la cancha está vacía. Y la tesorería también.
El escenario es un combo fatídico, clubes ordenados que van a la quiebra, según presagia Sagra, que admite un buen pasar económico, pero que no puede hacerse cargo de todos los gastos del club. Quitar los descensos desobliga a muchos clubes, pero ganar los ascensos en la cancha obliga a clubes como San Martín y otros a seguir compitiendo. Sagra ya sabe que será casi imposible mantener al mejor equipo de la segunda división. Las buenas actuaciones de algunos futbolistas, además, llevaron a que los clubes de primera que los habían prestado, ahora los reclamen a partir del 30 de junio. Extender sus préstamos hasta fin de año dependerá de la buena voluntad de los clubes de la categoría superior.
El hombre que hace unos días impidió un banderazo en su club sabe que hay en juego cerca de $200 millones, el ingreso televisivo de dos años en la Liga Profesional (en 2021 no habrá descensos). Enfrentarse a Tapia y Toviggino, los hombres que lo hicieron asambleísta y que lo consideraban parte del mismo equipo hasta hace unos meses, es un efecto colateral que vale la pena correr.
Mientras se suceden las chicanas mediáticas y las presiones internas, el caso San Martin mantiene en vilo a la cúpula del fútbol argentino, ya que una mirada condescendiente del TAS, provocaría un efecto dominó en otras categorías por tal jurisprudencia y esto, cambiaría el plan del Chiqui Tapia para frenar los efectos no deseados en el resto de los clubes, compensándolos, con un torneo reducido con dos ascensos adicionales.
Nada nuevo en la viña del Señor….

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