El peor momento del presidente Bolsonaro

Notas de Opinión 12 de junio de 2020 Por Redacción
Mientras el país se recupera de su peor crisis en décadas, el presidente brasileño Jair Bolsonaro y sus aliados están utilizando la posibilidad de una intervención militar para proteger su control sobre el poder.
FOTO AFP BOLSONARO. El presidente brasileño es cuestionado por varios sectores.
FOTO AFP BOLSONARO. El presidente brasileño es cuestionado por varios sectores.
Por Simón Romero, Letícia Casado y Manuela Andreoni (Especial para New York Times). - Las amenazas se arremolinan alrededor del presidente de Brasil: cada día que pasa, la cantidad de muertes a causa del coronavirus es la más alta del mundo. Los inversionistas están huyendo del país. El mandatario, sus hijos y sus aliados están bajo investigación. Incluso se podría anular su elección.
La crisis se ha intensificado tanto que algunas de las figuras militares más poderosas de Brasil están mandando advertencias de inestabilidad, lo cual produce escalofríos pues podrían asumir el poder y desmantelar la democracia más grande de Latinoamérica.
Sin embargo, lejos de denunciar la idea, el círculo cercano del presidente del país, Jair Bolsonaro, parece clamar por la intervención del ejército en la refriega. De hecho, uno de los hijos del presidente, un congresista que ha alabado la dictadura militar que padeció Brasil, mencionó que era inevitable un quiebre institucional similar.
"La opinión ya no gira en torno a si ocurrirá, sino cuándo sucederá", le dijo hace poco el hijo del presidente, Eduardo Bolsonaro, a un prominente bloguero brasileño, al advertir que sucedería una inminente "ruptura" en el sistema democrático de Brasil.
El conflicto delinea un arco ominoso para Brasil, un país que se sacudió de encima el yugo del gobierno militar en la década de 1980 para luego construir una democracia boyante. Dos décadas después, Brasil llegó a representar la energía y la promesa del mundo en vías de desarrollo, con una economía floreciente y el derecho a albergar la Copa del Mundo y las Olimpiadas.
Desde entonces, la economía se ha tambaleado, los escándalos de corrupción han derrumbado o entrampado a muchos de sus líderes y una batalla con juicio político expulsó a un poderoso gobierno de izquierda.
Jair Bolsonaro, un capitán retirado de las fuerzas armadas, ingresó en ese tumulto: celebró el pasado militar de Brasil y prometió restaurar el orden. Sin embargo, ha padecido críticas despiadadas por restarle importancia al virus, sabotear las medidas de aislamiento y presidir con toda displicencia uno de los saldos de víctimas más altos del mundo, al decir: "Lamentamos todas las muertes, pero es el destino de todos".
A Bolsonaro, su familia y quienes lo respaldan, también se les está señalando de cargos de abuso de poder, corrupción y propagación ilegal de desinformación. No obstante, casi la mitad de su gabinete está conformado por personalidades del ámbito militar y, ahora, quienes lo critican aseguran que confía en la amenaza de una intervención militar para mantener a raya los desafíos a su presidencia.
En mayo, un general retirado de su gabinete, Augusto Heleno, el asesor de seguridad institucional, sacudió al país cuando advirtió de las "consecuencias impredecibles para la estabilidad nacional", después de que el Supremo Tribunal Federal aprobó investigar a la gente que respalda a Bolsonaro.
"El objetivo es desestabilizar el país, justo durante una pandemia", dijo Sérgio Moro, el ex ministro de Justicia, quien rompió con Bolsonaro en abril, para referirse a las amenazas de una intervención militar. Aunque considera improbable una acción de ese tipo, agregó: "Es reprobable. El país no necesita vivir con este tipo de amenazas".
Según líderes políticos y analistas, es poco probable que ocurra una intervención militar. Sin embargo, esa posibilidad acecha a las instituciones democráticas de la nación, las cuales están investigando a Bolsonaro y su familia en múltiples frentes.
Dos hijos del presidente están bajo investigación por el tipo de campañas de desinformación y difamación que ayudaron a la elección de su padre en 2018, en tanto que a finales del mes pasado, la Policía Federal allanó varias propiedades ligadas con aliados influyentes de Bolsonaro.
El Tribunal Superior Electoral, la instancia que supervisa las elecciones, tiene la autoridad para usar pruebas de esa investigación con el fin de anular la elección y quitar del cargo a Bolsonaro.
Asimismo, se está investigando a dos de sus hijos por cargos de corrupción y hace poco el Supremo Tribunal Federal autorizó investigar a Bolsonaro, pues se le acusa de haber intentado reemplazar al jefe de la Policía Federal para proteger a su familia y sus amigos.
Incluso hay una amenaza legal en torno a la forma en que el mandatario ha manejado la pandemia: el lunes, un juez del Supremo Tribunal Federal le ordenó al gobierno que dejara de ocultar datos sobre el creciente número de muertos de Brasil.
Las amenazas de una intervención militar han incitado una reacción negativa generalizada, incluso de algunos altos cargos de las fuerzas armadas. Y el general Heleno, el asesor de seguridad institucional, señaló que no apoyaba un golpe de Estado y aseveró que se le malinterpretó.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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