Las ciudades después de la pandemia VI

Información General 06 de junio de 2020 Por Redacción
Mientras las ciudades se empiezan a transformar en lo que debieron ser antes de la pandemia, y el virus también hace lo propio. El diseño se involucra haciendo que nuestro entorno pueda ser habitable para esta nuestra generación, con indumentarias que nos permitan movernos y relacionarnos con nuestros pares, minimizando riesgos para vivir en nuestras ciudades adaptadas a esta nueva era de la post pandemia.
Si bien es cierto que hay una situación más controlada, en las grandes ciudades hay una realidad que no da respiro por que al frente no solo hay una sociedad que no responde o responde solo en algunos sectores, el estado no exige todo, como ser un kit de equipamiento indispensables para neutralizar el poder ofensivo más eficaz del virus: el contacto del encuentro.
Es cierto que hay algunas exigencias al respecto, pero no alcanzan si el imperio del Covid-19 contraataca como se espera en el invierno. Si no resolvemos este punto inicial y el distanciamiento-aislamiento del transporte público urbano e interurbano, puede que tengamos un tiempo venidero complicado.
El transporte de pasajeros interurbano, dada la estructura de los coches, no es imposible de adaptar por la propia arquitectura de calidad que ese tipo de traslados maneja, pero la de los urbanos va a ser una ardua labor por la densidad con la que se estaba acostumbrado a trabajar, desde luego tendrán que poner mayor cantidad de unidades en servicio. Si queremos calidad de vida es el momento de poner distancias con la masificación iniciada en el siglo XIX con la Revolución Industrial.
Una gran cantidad de estudios de diseño y empresas de otros rubros están abocadas a la creación y construcción de todo tipo de equipamientos para que el común de la gente pueda disponer de ellos para desenvolverse en este su nuevo hábitat.
El planeta puede rectificar su rumbo si por un tiempo dejamos de hacer lo que veníamos haciendo. La pandemia llevó a la reducción del consumo energético como así también a las emisiones de carbono. También, limitó la presencia de personas en sitios turísticos, dando lugar a renovaciones naturales y la regeneración de biodiversidad. No era imposible parar, no tuvimos capacidad para hacerlo, ahora que estamos recuperando la inteligencia, sabemos que se gana y que se pierde, debemos crear una alternativa muy por encima de lo que nos conviene como sociedad, recuperando el tiempo perdido, revalidando por sobre todas las cosas nuestra condición humana.
Marco Aurelio, el gobernante más honrado y coherente de la historia de Roma decía; “la destrucción de la inteligencia es una peste mucho mayor que cualquier infección”.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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