En busca de… Delia y Gustavo, médicos virtuales

La Palabra 06 de junio de 2020 Por Raúl Vigini
Animarse para diagnosticar Se dieron a conocer por Instagram como dos médicos de bolsillo que daban algunos consejos a los periodistas acerca de qué actitud tomar ante la inmensa cantidad de información que aparece todos los días en relación con la pandemia. Pudimos entrevistarlos dando con ellos. Como son virtuales no tienen problemas de movilidad en este contexto y los recibimos en nuestro lugar de trabajo. Muy simpáticos y elocuentes lograron que la charla se concretara como si no fueran dos muñecos. De este encuentro original damos cuenta en LA PALABRA.
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1 / 3 - archivo agosnata - Dinámicos: Gustavo y Delia respondieron la entrevista con particular soltura

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LP - La verdad es que es la primera vez que nos encontramos en una situación así. ¡Son mucho más chiquitos de lo que nos habíamos imaginado! Los vemos sentados en nuestro escritorio y nos parece que estamos dentro de una película.  

G. - Gracias por reconocernos actores aunque no nos conozcas… 

LP - ¿Ustedes son médicos? 

D. - Sí. Estudiamos en la UBA en un Programa especial para muñecos y duendes. Eramos cuatro muñecos y dos duendes. De los muñecos terminamos dos y los duendes se esfumaron el día del acto de entrega de títulos y no sabemos nada de ellos, pero creemos que están ejerciendo en algún lado. 

LP - ¿Y qué hicieron cuando terminaron la Facultad?

G. - A los dos nos gustó desde el principio la medicina general/familiar y logramos entrar en un programa especial del Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria (SMFyC) del Hospital Italiano de Buenos Aires. Eso fue muy lindo porque nuestros compañeros nos recibieron con los brazos abiertos y si bien no podemos atender pacientes porque la ley no permite que los muñecos atendamos, estuvimos siempre al lado de nuestros colegas de carne y hueso y aprendimos mucho junto a ellos, tanto en los consultorios como en los espacios de discusión clínica, los ateneos y la impresionante tarea docente que lleva a cabo el SMFyC en todo el país y en Latinoamérica con su programa de educación continua en salud familiar (PROFAM).  

D. - Bueno, Gustavo, eso de que “todos nos recibieron con los brazos abiertos” es un poco idealista. Tuvimos algunos problemas también... pero desde que creamos la cuenta de Instagram están todos chochos. Nos recomiendan a sus pacientes, familiares y amigos y la verdad es que la virtualidad nos va muy bien porque somos muñecos, pero nada reemplaza la presencia física: nos encanta meternos en las consultas y ver qué pasa con los vínculos, espiar cómo despliegan nuestros colegas y sus pacientes lo que ocurre con la salud y los cuerpos en la consulta. Nos gusta mucho ver qué bien le hace a algunas personas que su médico las revise. Ese momento es mágico.  

LP - Se pusieron filosóficos… Justamente, me llamó la atención cómo encararon el tema del coronavirus en sus posteos de instagram. ¿Qué pueden decir ahora acerca de la pandemia? 

D. - La verdad es que este es un tiempo de mucha tristeza, en el que las cosas están un poco revolucionadas y estamos invadidos por información que va y viene. En algunos aspectos se parece a una situación de duelo. Estamos viviendo un momento en que tenemos que aceptar que las cosas no serán como habíamos planeado, lo cotidiano se ha transformado, estamos encerrados y aunque la tecnología nos quiere hacer creer que estamos cerca, estamos distanciados... Se extrañan los abrazos y las caricias, es inevitable que perdamos cosas... Todo esto es muy difícil de metabolizar. Por el momento, lo más importante -y obviamente, nosotros estamos de acuerdo- es salvar vidas… pero no sabemos qué consecuencias va a tener todo esto sobre la salud de cada uno… 

G. - En nuestros posteos sobre el coronavirus intentamos describir algunos conceptos que nos siguen pareciendo importantes. El principal de ellos es que el mayor problema de este virus no es contagiarse sino que colapse el sistema de salud. 

LP - ¿Eso quiere decir que el virus no es peligroso? 

D. - Sí, es peligroso porque es muy contagioso y puede matar, pero en la gran mayoría de los casos -incluso en los ancianos y las personas con factores de riesgo- la enfermedad no es mortal. 

LP -  ¿Y por qué todos insisten en que nos cuidemos del contagio? 

G. - Porque si los contagios ocurren todos juntos al mismo tiempo el sistema de salud colapsa. Por eso los contagios tienen que ser lentos.  

LP - Esto no es tan fácil de entender… 

D. - Es que nada es fácil de entender en esta pandemia… Por eso creemos que los medios de comunicación son importantes para no alarmar de más, no sembrar el pánico y referir a la población a los sitios oficiales, como la página web del Ministerio de Salud o de los Ministerios de Salud locales. La incertidumbre y la complejidad son tan grandes que nos parece que hay que guardar cautela para opinar y darles voz a los que opinan sobre lo que está bien, lo que está mal y lo que habría que hacer. Es muy difícil gobernar en estas condiciones y nos parece que opinar de más y juzgar banalmente las acciones de los demás no ayuda. En muchos medios de comunicación no vemos una actitud responsable en ese sentido… 

LP - ¿Y qué proponen? 

G. - Justamente, cuando posteamos durante febrero y marzo sobre el coronavirus nos dimos cuenta de que si seguíamos en la escalada de hablar de las “novedades” íbamos a caer en una trampa. Esta pandemia está durando y probablemente dure y nosotros creemos que las “novedades” no ayudan cuando quienes consumen dichas novedades tienen realidades y contextos tan diferentes. Una cosa es discutir en un ateneo clínico la evidencia científica con la que contamos para decidir que una droga puede ser útil para tratar pacientes graves que están en terapia intensiva y otra es que esa información aparezca en un medio masivo de comunicación. Por eso decidimos dejar de postear y nos propusimos tomarnos un tiempo de calma.  

LP - ¿Pudieron mantenerla? 

D. - Y… es todo un ejercicio cotidiano… Nos dijimos que teníamos que “volver a las bases”, y las bases en nuestro caso son los pacientes que consultan a diario a los médicos de familia. Y ahí nos dimos cuenta de que la pandemia es de todos pero que cada persona lleva en su interior su propia pandemia… sus miedos, sus vínculos con su familia, su trabajo, sus afectos, sus expectativas y sobre todo sus contradicciones. Fue así como se nos ocurrió hablar del contexto. Salimos de la calma con un nuevo posteo pero de un modo diferente a los anteriores, con otros tiempos... 

LP - Contexto… esa palabra se coló muchas veces en esta entrevista. ¿A qué se refieren con “contexto”? 

G. - Los médicos de familia/generalistas trabajamos todo el tiempo con el contexto. No es fácil definir contexto, pero podríamos pensarlo como todo lo que rodea al cuerpo: la vivienda -por eso la consigna “quedate en casa” solo puede pensarse contextualmente-, el territorio y el sistema político donde uno vive -por eso no es lo mismo cómo se encaró la pandemia en Noruega que en Argentina-, el trabajo, la familia, los afectos, las creencias, los valores y experiencias del paciente y también los del médico.  

LP - ¡Qué interesante! Me gusta mucho cómo están encarando el tema del contexto en Instagram. ¡Muy colorido!  

D. - Sí, quisimos jugar y liberarnos un poco del contexto de tristeza y duelo del que veníamos hablando y por eso se nos ocurrió invitar a ilustradores para oxigenar, alegrar y darle color a este clima.   

LP - Una nueva y buena forma de comunicar… 

G. - Muchas gracias. En realidad a quien más tenés que felicitar por cómo se ven las cosas en Instagram es a Agostina Bonanata. Ella es nuestra mentora y nuestra creadora. 

por Raúl Vigini

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