Chicago, la ciudad de los vientos que logró renacer de las cenizas

Deportes 27 de mayo de 2020 Por Víctor Hugo Fux
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Ver galería FOTOS ARCHIVO VHF LA PRIMERA VEZ. Los integrantes del grupo que participó de la visita realizada a Estados Unidos en 2010.  EL RIO CHICAGO. Navegando entre los edificios y aproximándonos a un puente.  TEATRO. Fue incluido entre los "Lugares Históricos".  FOTOS ARCHIVO VHF NAVY PIER. El lugar de esparcimiento que recibe a la mayor cantidad de turistas de la ciudad de Chicago.  UNITED CENTER. Vista exterior del estadio de los Chicago Bulls y los Blackhawks.  ESTATUA. Jordan con la casa de los Blackhawks.
1 / 6 - FOTOS ARCHIVO VHF LA PRIMERA VEZ. Los integrantes del grupo que participó de la visita realizada a Estados Unidos en 2010. EL RIO CHICAGO. Navegando entre los edificios y aproximándonos a un puente. TEATRO. Fue incluido entre los "Lugares Históricos". FOTOS ARCHIVO VHF NAVY PIER. El lugar de esparcimiento que recibe a la mayor cantidad de turistas de la ciudad de Chicago. UNITED CENTER. Vista exterior del estadio de los Chicago Bulls y los Blackhawks. ESTATUA. Jordan con la casa de los Blackhawks.

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Quienes tuvimos el privilegio de visitar la ciudad de Chicago, la disfrutamos a pleno en cada una de las salidas grupales que programó la empresa Jachi Tour entre 2010 y 2016.
Las cuatro primera fueron de manera consecutiva y la quinta, tras un paréntesis de tres años.
En el viaje que marcó el inicio de una experiencia que en todos los casos tuvo a las "500 Millas de Indianápolis" como factor convocante, la denominada ciudad de los vientos no formaba parte del cronograma original.
Luego de asistir a la competencia más famosa del mundo debíamos regresar por Miami, en un programa de ocho noches en total, pero tomando la precaución de permanecer el lunes en la capital de Indiana, ante una eventual postergación del evento deportivo.
La carrera se pudo desarrollar con normalidad en la fecha prevista y ese lunes, en el que los estadounidense recuerdan el "Día de la Memoria", no otorgó una posibilidad que en los siguientes años se transformó una costumbre.
En un micro, partimos luego del desayuno, con destino a Chicago, en un tour de apenas unas horas. Luego de un trayecto de poco menos de cuatro horas y con una parada intermedia en Lafayette, todavía en el estado de Indiana, arribamos a la tercera ciudad más poblada de Estados Unidos, después de Nueva York y Los Angeles.
El edificio más alto, que nació con el nombre de Sears Tower y que a partir de una operación inmobiliaria hoy se lo conoce con Willis Tower, por sus nuevos propietarios, es la primera figura que se recorta en el horizonte.
La parada obligada en la estación de peaje, nos permitió activar las cámaras, en una mañana brumosa, pero el intento se justifica, por una cuestión de ansiedad.
Mientras nos empezamos a internar en la jungla de cemento, pudimos observar, a nuestra izquierda, el estadio de béisbol US Cellular, para girar finalmente a la derecha.
Una ciudad impresionante ya nos cobijaba en sus entrañas, con sus rascacielos y sus calles de tráfico intenso, hasta que, luego de varios minutos, el micro, que estuvo a cargo de Amanda, una robusta morena oriunda de Lafayette, terminó estacionándose en un parque, a un costado del río Chicago.
Navegar por sus aguas, que dividen a la ciudad, era una propuesta ineludible. Y todos la aprovechamos. Las vistas, en ambas orillas, nos sorprendieron a cada instante. Puentes fijos y levadizos. Jardines en los márgenes del río y todos los edificios de altura en los más variados arquitectónicos, nos daban la sensación de querer abalanzarnos sobre el pequeño catamarán que ocupábamos.
Cuando regresábamos al mismo lugar del que habíamos zarpado, una lluvia nos obligó a comprar los pilotines azules en la misma embarcación a un costo de un dólar. Sí, el equivalente a un café. Nada de sacar provecho de la inclimencia.
La foto de rigor, con algunos integrantes del grupo vestidos de "pitufos", antes de retornar al micro, pasó a formar parte de las anécdotas de aquel viaje inicial.
Almorzamos en un shopping, en pleno centro, para seguir después con la rutina prevista.
La visita al Navy Pier, el centro turístico más importante de la ciudad, a orillas del lago Michigan, nos permitió recorrer su muelle y los negocios distribuidos a lo largo de una extensa galería comercial, pero también con una variada oferta gastronómica.
Desde ese lugar se puede observar la tranquilidad del agua, que es surcada por una gran cantidad de yates y veleros que parten desde el muelle. Los tiempos, obviamente, siempre nos parecían breves, pero la idea era seguir conociendo y sacar provecho de cada minuto.
Una nueva recorrida por la ciudad y la pregunta que no podía faltar, cuando el tour estaba llegando a su fin. ¿Está prevista una visita al estadio de los Bulls? fue la inquietud que le transmitimos a la conductora. Amanda nos desalentó al responder que no estaba contemplada, porque el United Center quedaba muy a contramano de la ruta que nos habría de llevar nuevamente a Indianápolis.
Sin embargo, nuestra guía, porque también desempeñó esa función, estableció una comunicación con la empresa y recibió la correspondiente autorización. El aplauso reconoció espontáneamente ese gesto y la felicidad se vio reflejada en el rostro de Amanda.
Después de un largo trayecto, el estadio apareció, con toda su imponencia. El descenso del transporte fue ordenado, a partir de los 15 minutos que podíamos disponer para admirar a ese gigante, que ese día abriría sus puertas a un juego de hockey sobre hielo.
Esperando que habiliten el ingreso, se iban acercando los simpatizantes de los Blackhawks (Halcones Negros), que a esa altura ya habían vestido a la estatua de Michael Jordan con la casaca roja que los identifica.
Otra vez, las cámaras funcionaron en su plenitud. Todos sabíamos que sería la última parada, antes de emprender el regreso a Chicago, en un día que tuvo al clima, obviamente, como uno de los grandes protagonistas, aunque los vientos que suelen marcar una fuerte presencia en la ciudad, nos dieron algo de tregua.

OTROS DATOS
Chicago tenía menos que doscientos habitantes el 12 de agosto de 1833, fecha que los registros certifican como la de su fundación.
Tuvo un importante crecimiento en sus primeros años, pero lamentablemente, un voraz incendio, ocurrido el 10 de octubre de 1871, destruyó la mayor parte de la pujante ciudad.
El fuego, contra el que se luchó con elementos muy precarios, dejó como saldo unos 250 muertos, más de 17.000 edificios irrecuperables y pérdidas que en la época de la catástrofe se estimaron en 200 millones de dólares.
La ciudad, como el Ave Fénix, renació de las cenizas a partir del trabajo de los más reconocidos profesionales de la construcción, que emplearon por primera vez en la historia el acero y el vidrio, sumándose a los materiales tradicionales.
Chicago, durante muchos años, fue considerada "La Segunda Ciudad", pero los sucesivos censos determinaron que ese sitio le correspondía a Los Angeles.
También se la conoce popularmente como "La Ciudad de los Vientos", por ser la mencionada una de las características de un clima que es muy variable, con un frío penetrante en invierno (llega con frecuencia a los -25°) y agradable en verano (entre 25° y 30°).
Residen en la ciudad unas 2.700.000 personas, para totalizar, incluyendo en el censo al área metropolitana, poco menos de 10 millones de habitantes.
El metro, que curiosamente es aéreo, tiene ocho líneas y 144 estaciones, con una frecuencia de aproximadamente cinco minutos en cualquiera de sus destinos y ocupa el tercer lugar en la cantidad de pasajeros que utilizan su servicio, luego de Nueva York y Washington.
Entre sus puntos de atracción y que no pueden quedar al margen de una visita de al menos tres o cuatro días, podemos mencionar a estos lugares.
Magnificent Mile (Milla Magnífica): es el distrito comercial por excelencia, en el que están radicadas las tiendas de las reconocidas marcas internacionales, los restantes más prestigios y la legendaria Torre de Agua, un edificio de piedra que sobrevivió al pavoroso incendio de 1871.
Millennium Park (Parque del Milenio): se levantan en el predio varias obras de arte, como el Pabellón de Conciertos Jay Pritzker, al aire libre -con gradas y lugares en el césped- con capacidad para 7.500 personas; la Fuente Crown y el Cloud Gate (Puerta de la Nube), una estructura con forma de poroto o frijol de 168 piezas soldadas de una pulida terminación que aparente ser una sola.
The Chicago Theatre (Teatro de Chicago): fue construido en el año 1921 y dispone de 3.800 ubicaciones entre palcos y plateas. Es considerado el "Teatro Maravilla del Mundo" y su marquesina apareció en gran cantidad de películas rodadas en esa ciudad.

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