Tiempos de mañas

Deportes 23 de mayo de 2020 Por Marcelo Borio
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Una de las especialidades deportivas individuales donde, quien la ejercita, consigue y perfecciona las mañas es, sin dudarlo, el levantamiento de pesas. Paradójico o no, parece todo lo contrario, lleno de técnica precisa y una mente positiva, esta seria la primera gran desazón, porque, en realidad, un pesista adquiere su propia valía en el movimiento y, la forma es un tanto personal, solo se contempla con eficacia las normas para que el ejercicio sea contemplado como válido. Por lo demás, este atleta, con tiempo y práctica, práctica y tiempo, consigue administrar sus propios desarrollos empíricos amañándose en la ejecución del movimiento o modalidad. Por eso el pesista se amaña más en la lógica de una fuerza máxima, o sea, una repetición sola, por el simple hecho de las mañas que adquiere con trabajo en años transcurridos. Citar al powerlifter, es nombrar el mejor ejemplo. Une habilidades de respiración, concentración, la puja exacta con el grito preciso, el agarre de la barra como asida misma y unión del peso y el pesista como un todo, como una sola cosa. Puede utilizar la fuerza excéntrica como un resorte, puede retenerla hasta cierto punto para luego impulsarla hacia el sentido contrario. No importa la técnica, mas interesa saber cómo. Como levantar ese peso. Saber como agarrar ese lastre. Saber como tener la mente empapada de entusiasmo positivo para lograrlo. Que la carga o tonelaje sean el método para desarrollar las mañas y con ellas conquistar los progresos. Dicho esto, uno entiende de RM (fuerza máxima) como un mecanismo matemático y de ecuación para tener provechos en las maneras y modos de entrenarse. Pero, como un pesista es mañoso muchas veces levanta un 105 o 110 % de su fuerza real en una competencia. Y es debido a la maña que fue adquiriendo y ahora administra o, subministra en el recorrido de la especialidad como ejercicio.
Los movimientos no tienen pausas intermedias, sin embargo y, sutilmente, un pesista las fabrica. Eso es ser delicadamente un mañoso.
Y así puede haber infinidad de ejemplos, y, si lo volcamos a la actualidad donde vivimos, con impaciencia, con incertidumbre, sin un rumbo preciso, mencionando la cuarentena por causa y efecto del coronavirus, todos deberían ser pesistas. Por mentalidad positiva y de estudio, de reflexión, de buscar la mejor salida. Por llevarse a base de fuerza todos sus problemas a levantarlos. Por pensar que: se puede en vez de: no sé si puedo. Porque el que se amaña en estos tiempos tal vez pueda implementar una novedad, un cambio por qué no, para siempre.
No por pesista tiene el mundo realizado o los resultados en la página. Para nada, pues es mejor, pensar que podemos antes que no intentarlo. Los gimnasios necesitan abrirse. Los trabajadores quieren trabajar. Los resultados deben tener una suerte de positivismo y…, maña. Quieren sumar astucia, también. Es simple, implementar una cuarentena inteligente, con los recaudos necesarios y los comercios abiertos para sacar el estrés y dejar entrar la vida misma.

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