Los futuros desafíos

Editorial 23 de mayo de 2020 Por Redacción
Leer mas ...
Mientras la pandemia del coronavirus sigue dejando una secuela de muertes que no da tregua en los aproximadamente doscientos países que se ven afectados a raíz de la propagación del Covid-19, existe otro tema que está generando una marcada preocupación, que se verá reflejada en el cercano, mediano o largo plazo.
La referencia está relacionada a la economía, porque la crisis, en ese aspecto, también será lamentable. Los países más desarrollados, curiosamente, hoy encabezan las tristes estadísticas de infectados y fallecidos.
Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Italia, España, Alemania o Francia, por citar solamente a los que pueden mencionarse entre los principales casos testigos, son los más afectados por la pandemia del coronavirus.
Lamentablemente, en los últimos tiempos, se sumó Brasil, que fue escalonando lugares en esa triste estadística, para ocupar actualmente un lugar entre los primeros.
Esas naciones, que vienen padeciendo los cierres de industrias, las pérdidas de empleos y las caídas progresivas de sus operatorias comerciales, es probable que sean las primeras en recuperarse una vez que superen la pandemia. Es lógico suponerlo, por su potencial y su capacidad de reacción frente a la adversidad.
Por citar apenas un par de ejemplos contundentes, todos esos países tuvieron la capacidad y actitud suficientes como para salir adelante de dificultades muy complejas, en algunos casos puntuales, como las contiendas bélicas, que resultaron devastadoras.
Alemania, que renació de las cenizas, se recuperó de las terribles batallas y hoy conoce perfectamente los desastres que generan las confrontaciones armadas, que desde lo económico podrían estar relacionadas con lo que provocaría el coronavirus.
Lo propio ocurre con Estados Unidos, un país que a lo largo de su historia tuvo una activa participación en varios conflictos y que está permanentemente en guardia para seguir afrontándolos en cualquier rincón del planeta.
Hoy, el origen de la debacle es diferente, pero la recuperación no será una tarea sencilla. Que nadie tenga dudas, porque las sólidas economías de hace solo algunos meses, hoy está seriamente resquebrajada en sus bases y podría colapsar en el mediano plazo.
En cambio, será más compleja la recuperación en los países más vulnerables o del tercer mundo, como habitualmente se los encuadra a los que no tienen un potencial suficiente como para afrontar los coletazos de la pandemia con un buen respaldo.
Varios latinoamericanos y otros tantos africanos, lideran esa nómina. Que nadie quiere formar parte de la misma, es un deseo, más que una realidad. El futuro será testigo de una crisis de proporciones impensadas antes del inicio de la enfermedad que, también hay que decirlo, no es capaz de hacer ninguna diferencia entre ricos y pobres, salvo algunas excepciones, que hoy se empezaron a manifestar, particularmente en determinados sectores.
Las cifras que se están manejando encendieron todas las alarmas, incluso en la Argentina, donde se priorizó el tema de la salud por cuestiones humanitarias.
Una estrategia del Gobierno central, avalado por sus pares de las Provincias, está dando, en líneas generales, buenos resultados, a pesar de registrarse últimamente un preocupante crecimiento en el número de contagios.
La economía es, si vale la aplicación del término, otro factor de riesgo, de modo especial para algunos sectores, que no pueden retomar la actividad y que no están en condiciones de generar ingresos para cubrir los servicios que son elementales.
Ese tema provocó reclamos, lógicos por ciertos, que en muchos casos no fueron atendidos por las autoridades, a pesar de las reiteradas flexibilizaciones que se anunciaron en forma paralela a las renovaciones de las cuarentenas.
El coronavirus, nadie puede atreverse a discutirlo, impactará negativamente en una economía ya debilitada antes de declararse la pandemia. Es inminente el anuncio de otra prórroga del aislamiento social, que como las anteriores, despierta preocupaciones en los sectores productivos más relegados.
En un país donde la renegociación de la deuda externa es otro tema que le quita el sueño al gobierno, se deberá extremar la imaginación para encontrarle una salida favorable a los que más sufren en este tiempo de coronavirus.
Son demasiados problemas juntos los que deberán solucionarse en una de las épocas más difíciles de nuestra historia reciente. El de la salud, está claro, tendrá que mantener su rol prioritario. La economía, también merece un tratamiento de similares características.
Mientras tanto, la pobreza sigue avanzando a pasos acelerados y los nuevos carenciados se suman por millones, según reconocieron las autoridades, al asegurar que pasaron de ocho a once. Un número alarmante, que en estas circunstancias no resiste ningún tipo de análisis por su contundencia.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar