La "Crema" enderezó una historia que venía torcida

Deportes 21 de mayo de 2020 Por Redacción
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Desde aquel descenso de Primera División, el 4 de julio de 2004, fue el primero de muchos golpes que Atlético de Rafaela trató de absorber. A continuación, uno de los artículos publicados por este medio aquel 21 de mayo de 2011, cuando la 'Crema' volvía a alcanzar la gloria máxima. 
Tras la caída, una rápida recuperación. La dirigencia tuvo que salir a armar un plantel de urgencia, para volver a competir en el ascenso. Para la dirección técnica primero se convenció nada menos que a Darío Insúa, pero una discusión final permitió que desembarque José Luis Brown.
El “Tata” no duró una temporada, el recordado “Viejo” Ginarte tomó la posta y gracias a un buen spring final se alcanzó la Promoción. 2-1 en la ida, 0-3 en la vuelta, con un plantel que llegó con lo justo desde lo físico. Al menos se intentó.
Para la temporada siguiente, 2005/06, se apostó a la continuidad de Ginarte pero Jorge se marchó antes de fin de año. Tuvo que venir Oscar Garré para tratar de recomponer una campaña que nació con pocas perspectivas.
El “Mago” hizo un trabajo aceptable, subió chicos y le dio minutos a algunos como Zbrun, Serrano, Aveldaño, pero no le alcanzó, a pesar de haber llegado a la última fecha con posibilidades matemáticas casi logarítmicas de meterse en un Reducido. La dirigencia eligió otros rumbos para el siguiente campeonato.
Y todos los caminos conducían a Ghiso, que arribó a mediados de 2006 para cumplir su tercer ciclo en la institución. Y los traspiés siguieron, arrancando una etapa de amarguras “violentas”. Porque el equipo de “Vitrola” por momentos jugó bien y eso, sumado a individualidades como Toranzo, Bieler, Barovero, le sirvió para ser protagonista del Clausura. Así llegó a la última fecha primero y con la posibilidad de ganarse un lugar en la final ante Olimpo. Pero en Bahía Blanca las cosas no salieron, se sufrió el arbitraje de Toia y hubo que ir a buscar otras chances al playoff. Allí Platense, una definición que estaba en el bolsillo y que se escurrió entre los dedos por dos goles sobre la hora del “Calamar” en el mismísimo “Monumental”.
El campeonato 2007/08 fue comandado por Juan Amador Sánchez, un DT con mucho carisma, don de gente y un buen bagaje de conocimientos. Pero no supo cómo hacer que el grupo le responda dentro del campo y quedó en el camino, en un final similar al del proceso de Garré.
Aquí también debe detectarse la “espalda” de Amador, que metió “pibes” en el equipo y los sostuvo, situación que le redituó económica y deportivamente al club en los años sucesivos. Pero el ascenso no llegaba.
Entonces se recurrió a uno que sabe de hazañas con la “celeste y blanca”. Carlos Marcelo Fuentes, el artillero del mítico equipo del `89 vino a armar su equipo-computadora y a imponer un estilo serio. Junto con la directiva, armó un sólido grupo desde lo anímico, pero fallaron en la elección de algún refuerzo. De cualquier manera su capacidad estratégica y la estructura de un club fuerte, más el empuje de la gente, puso a la “Crema” a instantes del logro máximo.
Fue en la primera Promoción ante Gimnasia de La Plata. En Alberdi el baile 3-0, el 9 de julio de 2009, con la explosión de Visconti. En el Bosque el drama 0-3, el 12 de ese mes, con errores defensivos y el agigantado Niell aprovechándolos. Ya hemos hablado bastante de ello.
El último golpe fue en 2010, el peor de todos. Porque la derrota 3-2 en el global de la nueva “promo” ante Gimnasia quedará siempre de lado. Si hay que dejar sentado alguna referencia, alcanza con decir que Atlético hizo bien las cosas en casa (1-0) y en la vuelta se vio sensiblemente diezmado por las expulsiones del controvertido Furchi.
Pero mañana lunes se cumplirá un año de lo ocurrido a los 35 minutos del segundo tiempo de ese cotejo de vuelta, algo que no tiene parangón con ningún resultado deportivo posible. El volante “gimnasista” Castro corrió en velocidad, el notable arquero Gabriel Airaudo salió presuroso a salvar una vez más su valla y chocó su cara contra la potente rodilla del adversario. Las consecuencias son de público conocimiento, el sufrimiento todo de “Gaby” y la angustia de una región entera.
Como verán, las frustraciones y amarguras fueron superándose en gravedad con el correr de los años. Pero siempre que llovió, paró. Y ayer Atlético le puso coto al destino.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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