Latinos contagiados, sin empleo, dinero, ni ayuda

Notas de Opinión 13 de mayo de 2020 Por Redacción
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FOTO AFP GAVIN NEWSOM. El gobernador californiano destinó 125 millones de dólares.
FOTO AFP GAVIN NEWSOM. El gobernador californiano destinó 125 millones de dólares.

Por Jorge Ramos (*). - Aunque la disparidad con que el virus afecta a los latinos que residen en los Estados Unidos es un problema de vida o muerte, el gobierno del presidente Donald Trump ni siquiera ha designado a un portavoz ni ha creado alguna página de internet en español y solo tradujo a ese idioma, varios días después, la guía de la Casa Blanca para prevenir el contagio masivo.
Ha tratado a los más de 37 millones hispanohablantes que viven en el país como si no existieran. No hay nadie que les explique qué pasa, como lo hacen con los estadounidenses, obviamente en inglés, los doctores Deborah Birx y Anthony Fauci.
Son los olvidados. Por eso los latinos dependen de los medios de comunicación en español para buscar ayuda y sobrevivir.
El caso de la ciudad de Nueva York es representativo. Ahí, el 34 por ciento de las muertes por el coronavirus corresponden a latinos, a pesar de que solamente son el 29 por ciento de la población. Es el grupo con más fallecimientos.
Muchos trabajan en sectores considerados "esenciales" durante esta crisis y por lo tanto han estado más expuestos al virus. Trabajadores e inmigrantes latinos constituyen el 23 por ciento de la fuerza laboral en la agricultura y en la pesca. Son los que, en buena medida, alimentan a la población.
Pero tienen muy pocas protecciones. En California, el estado que más produce alimentos del país, casi el 14 por ciento de los latinos no tienen seguro de salud, al igual que el 28 por ciento de los hispanos en el Bronx y el 71 por ciento en Miami. El seguro médico es casi inexistente entre los indocumentados del país.
Esto es particularmente grave en una comunidad donde son elevadas las cifras de los pacientes con enfermedades silenciosas, de modo especial, la diabetes y la hipertensión.
Además, el 71 por ciento de las latinas y el 80 por ciento de los latinos tienen la probabilidad de sufrir al menos una enfermedad cardiovascular, de acuerdo con un estudio del National Heart, Lung, and Blood Institute. Pero no lo saben. Casi cuatro de cada diez hispanos que fueron diagnosticados con diabetes no tenían ni idea que estaban enfermos.
La pandemia del coronavirus es una tormenta perfecta para las comunidades hispanas. Además de estar más expuestos, por padecer condiciones médicas preexistentes y carecer, en muchos casos, de un seguro médico, esta crisis ha dejado a millones de latinos sin trabajo y sin dinero.
Una de cada tres familias latinas (el 35 por ciento) reportó que al menos uno de sus miembros perdió su empleo por el coronavirus, según los datos surgidos de una encuesta de Latino Decisions.
Recuperarse de esta doble crisis no será fácil. Particularmente, si no se recibe ayuda del gobierno federal.
Es incomprensible y cruel que Trump no haya incluido a los aproximadamente diez millones de indocumentados en su programa de ayuda, incluso, muchos de ellos con hijos nacidos en Estados Unidos.
Es irónico que los trabajadores del campo sean considerados "esenciales" para enfrentar esta crisis y que todos los días se jueguen la vida. Pero, a la hora de repartir la ayuda, quedaron marginados por no tener documentos legales.
California, afortunadamente, que a veces es una especie de isla antitrumpeana, decidió ayudar a unos 150.000 indocumentados con un fondo de 125 millones de dólares.
Cada uno podrá recibir 500 dólares (y un máximo de mil dólares por familia). "Son nuestros hermanos y hermanas; son las personas que están ayudando a papá y mamá", dijo el gobernador Gavin Newsom.
El funcionario reconoció que "el 10 por ciento de nuestra fuerza laboral está indocumentada. La mitad de nuestros niños en California nacieron de padres inmigrantes. Es un asunto de gran orgullo para nosotros. Son esenciales. Son importantísimos".
Este es un programa que ayuda a los más vulnerables de los vulnerables. Pero es evidente que se necesita mucho más que buenas intenciones para encontrar una solución definitiva a un problema estructural que ha puesto a los hispanos que residen en los Estados Unidos en un altísimo riesgo médico y económico debido al coronavirus.
Programas como el de California pueden tener un efecto inmediato y positivo en la comunidad latina. Pero no se ven esfuerzos similares en el resto del país.
Los próximos años no serán fáciles. Los avances que se logrados últimamente contra el desempleo y la pobreza entre los latinos retrocedieron en tiempos de pandemia.

(*) Periodista de The New York Times.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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