La ciudad festejó los dos triunfos de José Fanto en las "500 Millas"

Deportes 12 de mayo de 2020 Por Víctor Hugo Fux
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Ver galería FOTO ARCHIVO JOSE FANTO. De mameluco y casco antes de largar en la edición de 1949.  EN PRIMERA FILA. Con el Mercedes Benz volvió a celebrar en el año 1951.
1 / 2 - FOTO ARCHIVO JOSE FANTO. De mameluco y casco antes de largar en la edición de 1949. EN PRIMERA FILA. Con el Mercedes Benz volvió a celebrar en el año 1951.

Rafaelino por adopción, José Fanto representó en el automovilismo deportivo a nuestra ciudad y al Club Atlético Independiente.
En su Mercedes Benz, que lo llevó a conseguir dos victorias en las "500 Millas Argentinas", siempre lució el escudo blanquinegro de la institución de calle Chacabuco, que en épocas de vacas flacas lo acompañó con aportes que orgullosamente valoraba.
Don José logró imponerse en ambas ocasiones en el viejo circuito, ubicado en la prolongación del bulevar Presidente Roca, la segunda en la última carrera realizada en el antiguo escenario.
Ganó por primera vez en el año 1949, en la edición más trágica de la exigente prueba organizada por el Club Atlético de Rafaela.
El fin de semana tuvo un comienzo trágico. El viernes 21 de octubre, el día que debía realizarse la clasificación, una lluvia de 50 milímetros, obligó a reprogramar esa instancia para el día siguiente.
Aquel sábado 22, mientras intentaba mejorar su tiempo, el "Pajarón", uno de los autos más emblemáticos en la historia del deporte motor nacional, totalmente descontrolado, salió del camino y se llevó la vida de Adolfo Scandroglio.
No era sencillo controlar una bestia de 21 libros de cilindrada y más de 300 HP en un camino de tierra bordeado de paraísos. El motor de avión Caproni, ya había rendido a pleno en una vuelta anterior para otorgarle a su temerario volante el mejor tiempo en esa jornada preliminar.
Sin embargo, lo peor estaba por suceder. El domingo 23 de octubre, en vísperas de los festejos patronales de Rafaela, ocurriría el accidente más luctuoso en el historial de la legendaria competencia.
Italio Bizio, con su elegante Alfa Romeo, compartió la primera fila con Mario Sessarego (Cadillac), tras quedar vacante el lugar que debió haber ocupado Scandroglio.
Mientras encabezaba las posiciones, Bizio no pudo controlar su auto, durante la tercera vuelta al circuito de 8.746 metros, desencadenándose a partir de esa maniobra una sucesión de imágenes estremecedores.
La máquina, tras superar una zanja cubierta por el agua que había caído un par de días antes, terminó impactando contra un grupo de espectadores. El piloto falleció en el acto, junto a una decena de personas ubicadas en el lugar del accidente.
El desarrollo no se interrumpió y tras completar las 91 vueltas pactadas, Fanto vio opacada su primera victoria en una jornada sin festejos. Ricardo Nasi lo escoltó con un REO y fue tercero Emilio Kellenberger, con un Mercury.
Como consecuencia de lo ocurrido ese año y por disposición del Automóvil Club Argentino, no se volvería a correr en Rafaela.
Pero la historia continuaría. Para convencer al ACA que debían continuara las "500 Millas Argentinas", un dirigente de la entidad local, el ingeniero Juan Báscolo viajó a Francia, con la difícil misión de asegurar la presencia de hombres y máquinas en 1950.
Tras llegar a un acuerdo con el francés Louis Rossier, llegarían al año siguiente tres Talbot Lago, que en esa época competía en la Fórmula 1. Una estaría al mando de su propietario y las otras dos estarían destinadas a Juan Manuel Fangio (ganador ese año) y José Froilán González.
La institución porteña se rindió ante la evidencia y terminó aceptando el pedido de Atlético, pero advirtiendo que "en caso de registrarse un nuevo accidente, sería definitivamente cancelada la prueba".
Fanto, con su Mercedes Benz, intentó seguir el ritmo de las Talbot, pero fue imposible ante la fatiga de los metales, que lo obligaron a desertar.
Un año más tarde, José iría por la revancha, ya sin los autos europeos. Y sacó chapa de favorito en la clasificación, a más de 180 kilómetros de promedio, durante otra jornada para el luto, por la muerte de Rudy Ayala.
De todos modos, el domingo 4 de octubre, un rápido inconveniente, que lo llevó a ingresar a los boxes para reparar su auto, lo relegaron. Luego de tres vueltas interminables, Fanto regresó a un circuito que no tenía secretos para él.
Después, la fortuna se pondría de su lado, con las sucesivas deserciones de los provisorios líderes Héctor Niemitz (Alfa Romeo), Pablo Gulle (Ford) y Luis Brosutti (Mercedes Benz), que le permitieron acceder al segundo lugar.
Ernesto Blanco (REO), el nuevo puntero, aventajaba a José por un solo giro, que el Mercedes Benz número 13 terminaría descontando para saltar a la vanguardia, que mantendría hasta recibir el banderazo cuadriculado.
Emilio Kellemberger (Mercury) fue segundo, luego de ganarle la pulseada a Blanco, quien finalizó tercero, en la última edición de las legendarias "500 Millas Argentinas" en el viejo circuito.
Tras un paréntesis que marcaría una nueva interrupción -como había ocurrido en la crisis del '30 y en la Segunda Guerra Mundial- se reanudaría la carrera, pero a partir de 1954 en el óvalo, para escribirse los últimos capítulos de la historia de una pasión que culminaría a mediados de los '70.

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