Maduro acorralado por una tormenta perfecta

Notas de Opinión 23 de abril de 2020 Por Redacción
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Por Pedro Paul Betancourt (*). - La crisis humanitaria, de salud y económica desatada por el coronavirus y el desplome de los precios del petróleo, están impactando al mundo entero.
Pero azotan a Venezuela con una furia incontenible y sin tomar en cuenta la crispación social que implica vivir en dictadura con todas tus libertades cercenadas.
La economía del país se ha contraído en más de un 70% en los últimos años. El PIB tuvo una contracción alarmante del 35% en 2019 según el Fondo Monetario Internacional, y se espera una baja de 15% adicional para este año.
El país enfrenta la hiperinflación, escasez de bienes básicos y los salarios más bajos de América Latina. Pero a Venezuela, la vertiginosa caída del precio del petróleo la golpea aún más.
En los últimos 12 meses, el precio del barril de la OPEP ha descendido un 70%, rondando actualmente los $20 por barril, a pesar del recorte de producción acordado por el organismo internacional. Esto implica que extraer petróleo venezolano se hace a pérdida, por lo que la producción se ha desplomado.
Sumado a la precaria situación económica, el régimen de Nicolás Maduro se ha quedado sin la capacidad de producir o importar gasolina. Las filas en las gasolineras son kilométricas. El mercado negro de soborno para comprar en divisas extranjeras a los militares que las custodian, genera mayores tensiones. La indignación se siente a flor de piel.
Ante este complejo panorama, el régimen debe hacerle frente a la pandemia: en tanto que Maduro y sus secuaces deben responder a los cargos imputados por Estados Unidos en su contra.
Fichado como narcoterrorista, pesa una recompensa de 15 millones de dólares por información que lo lleve a la cárcel. Buques de la marina estadounidense rondan las costas venezolanas, al tiempo de ese país ha llevado el tema de lo político a lo jurídico para asegurar que haya culpables.
Esta es la tormenta perfecta. El colapso económico, la falta de capacidad del régimen para enfrentar la pandemia, las efectivas sanciones y las deserciones que las recientes acciones de Estados Unidos puedan generar entre la élite militar, podrían desembocar en un estallido social que genere un punto de quiebre. Y podrían poner a Maduro de rodillas para negociar su salida. Ese podría ser, sin lugar a dudas, el mejor escenario posible.
Sin embargo, Maduro es testarudo y hábil. El narcotráfico y el contrabando de oro siguen alimentando sus arcas. La asesoría de cubanos y los intereses geopolíticos de naciones no democráticas como China y Rusia, son evidentes.
Rusia, su más fiel colaborador, lo continúa oxigenando y fue al rescate de Maduro. La petrolera rusa Rosneft llegó a exportar el 80 por ciento del crudo venezolano a principios de año, ayudando al régimen a violar las sanciones de EE.UU.
En una inesperada movida para proteger sus negocios a nivel mundial, Rosneft traspasó el 100% de sus acciones a una empresa recién creada y de propiedad del Kremlin. Esto, al revés de su interpretación inicial, no es una retirada ni mucho menos un alejamiento del régimen de Maduro. Es, por el contrario, un aumento de su presencia e influencia política en Venezuela.
Por otra parte, dos ex empleados del gobierno ruso hoy estarían al frente de una compañía desconocida con base en Holanda, que se ha convertido en la empresa mixta con mayor producción petrolera en nuestro país.
También han entrado en escena empresas europeas, misteriosas compañías mexicanas y viejos aliados del régimen que están canjeando combustible por crudo para tratar de aliviar la crisis.
Además, tanqueros sancionados de PDVSA han navegado rumbo a Cuba, con crudo y combustible refinado. Como si los venezolanos no lo necesitáramos.
Y entre los europeos hay que destacar a los españoles. Las coimas han logrado mucho: acceso de la droga venezolana al mercado europeo, lavado de dinero del narcotráfico a través del Banco de España y cabildeo contra las sanciones ante la Unión Europea.
Las sanciones impuestas por la administración Trump han sido efectivas para debilitar a Maduro y su cúpula de criminales. Pero este es el momento de acelerar su caída con acciones contra aquellos que realmente lo apoyan. Y en paralelo, los venezolanos deben lograr organizar una resistencia real y efectiva que sea capaz de quitarle el sueño a Maduro y a sus cómplices.
La geopolítica se trata justamente de tener presencia (económica, comercial, financiera, política, cultural, etc.) en las zonas geográficas de interés. Retirarse para dejarle la silla al enemigo no es una opción en el tablero geopolítico. Es, por el contrario, la hora de "apretar las tuercas", como decimos en Venezuela. (*) Consultor y analista político venezolano. Twitter: @PedroPaulB.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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