Nadie se salva sola, ni solo

Locales 08 de abril de 2020 Por Redacción
La necesidad de los espacios de solidaridad y diálogos para la acción, ante la emergencia que genera la Pandemia COVID 19.
FOTO UTN FRR ROMINA REBOLA. "No perdamos la capacidad de encontrarnos para pensar estratégicamente", sugiere.
FOTO UTN FRR ROMINA REBOLA. "No perdamos la capacidad de encontrarnos para pensar estratégicamente", sugiere.
Por Romina Rebola *

Los líderes del mundo se encuentran gestionando ante la emergencia de un enemigo invisible que avanza por nuestro planeta. Y nosotras/os, desde nuestra conciencia social, de supervivencia de nuestras familias, del acatamiento de los deberes ciudadanos también nos distanciamos para sumarnos a esta lucha.
En este escenario se genera la necesidad de revisar valores, de pensarnos -aunque aisladas/os- colectivamente. Esta solidaridad social resurge, resuena, reclama la puesta en juego de nuestras capacidades para poder transformarnos desde adentro -en nuestros territorios- , y a nivel nacional y global. Una solidaridad desde lo más endógeno para hacer frente a un combate del mundo mundial.
La emergencia de un problema complejo, repentino, casi impredecible, requiere acciones de los niveles nacionales firmes, recurriendo a estrategias de corto y mediano plazo que puedan habilitarse desde los recursos que tenemos y de las capacidades con las que contamos. La solidaridad social para cumplir con el aislamiento obligatorio en Argentina, es una clara estrategia de prevención, ante adversidades pre existentes de nuestros sistemas de salud y la disponibilidad de recursos materiales y humanos para afrontar la emergencia sanitaria.
Hoy la mejor manera de cuidarnos es quedarnos en casa. El mensaje es claro y en esta estamos todos y todas quienes que podemos. También tu mamá, mi hijo, tus tíos y mis primas: viralizan el mensaje, intentando poner en juego la capacidad de pensarnos solos – en casa – pero construyendo un lazo solidario para salir juntas de esto.
Seguramente las consecuencias sobre nuestra economía serán más s de lo que preveíamos, con anterioridad a la emergencia de este coronavirus, sus efectos y las medidas para prevenir los contagios del COVID 19. Pero la vida de nosotras, ellos y ustedes depende de este tiempo de impase, de relentificación de determinados procesos productivos para priorizar otros. El efecto en los bolsillos públicos y privados, se sentirá en cada hogar: algunos con más posibilidades que otras, sortearan con suerte esta depresión: habrá quienes ganen menos, quienes tengan que salir a utilizar ahorros destinados para otras inversiones para enfrentar gastos, habrá quienes tengan que recurrir a créditos o subsidios. Y estarán, también, quienes aún estén peor que las empresas, que los empleados de determinados sectores económicos y que funcionarios y gestores de políticas públicas y de las organizaciones intermedias. Esos y esas que, en la marginalidad - siempre afuera -, quedarán más afuera. Quizás el esfuerzo y las estrategias, requieran de acciones más distributivas, y menos “ombliguistas”, quizás las estrategias requieran un trabajo social e inclusivo más intenso y con un abordaje más integral de la complejidad. Y aquí, el rol del Estado – en sus tres niveles de gobierno nacional, provincial y municipal/comunal – es clave, pero no suficiente.
Quienes trabajamos los temas de desarrollo territorial, pensamos que los problemas complejos requieren de soluciones complejas, que permitan transformaciones multidimensionales, integrales e interdisciplinarias para mejorar la calidad de vida de las personas. Y en esta situación, el Estado no puede sólo, se necesita de cooperación.
Recuperan José Arocena y Javier Marsiglia (2017; pág. 208), de Barreiro (2000): “La cooperación en el desarrollo local no es una solidaridad explícita de individuos y organizaciones motivados, o con el deseo de poner en valor sus recursos humanos, físicos y financieros para compartir el futuro. […] La cooperación tiene un sentido mucho más pragmático y es una respuesta racional a la propia lógica de cada uno de los actores. Dicho de otra manera, en determinado momento, los actores perciben que para desarrollar de forma más completa su propia estrategia, es necesario cooperar y poner en común con otros actores las propuestas y acciones.”
En este sentido, como forma de tejer la solidaridad para la acción, desde lo local/regional es importante el fortalecimiento y la construcción de diálogos, que recuperen el territorio, para seguir profundizando estrategias para aplanar la curva, para pensar estrategias que comiencen a proyectar el mediano plazo y las posibles salidas post-COVID 19. También tienen que comenzar a gestionarse, para abordar los conflictos que nos genera este virus y que despierta enojos, rezongos los cuales se gestionan facilitando información, intercambiando idea y sobretodo articulando más acciones. El diálogo hoy es - más que nunca - para la acción: estrategias de corto, mediano y largo plazo que se articulen con más actores, para equivocarnos menos en nuestros solitarios pensamientos, como forma de abordar y hacer frente de manera más integral a este gran monstruo microscópico. Son mínimos acuerdos – porque no podemos tener consensos absolutos - para actuar de una forma más integradora de todas y todos, por nuestras vidas.
Que no perdamos la capacidad de encontrarnos para pensar estratégicamente, contemplando en parte o atemperando en parte los intereses sectoriales, poniendo en diálogo nuestra lógicas de acción tan diversas y hasta disímiles: para comprender aún más que la transformación es en lo local, en diálogo con lo nacional, lo provincial y lo local, dentro del contexto global, en el que claramente nos pone esta pandemia. Que habrá tiempo para ganar, si hoy dialogamos para actuar juntas y juntos, si hoy nos quedamos en casa cumpliendo con las obligaciones ciudadanas y siendo solidarios así solas, pero con todos.
Nadie se salva solo, ni sola - aunque la paradoja, hoy, sea estar en aislamiento, para salvarnos todas y todos. “Repitamos diálogo hasta el cansancio”. El o los diálogos habilitan a otras y otros a ser parte de las soluciones complejas, así es la forma de estar juntos y próximas.

* Mg Romina Rebola es especialista en Desarrollo Territorial. Vicecoordinadora de la Maestría en Desarrollo Territorial UTN FRRA y docente en la UNRaf.
 
Notas de la autora. Lectura recomendada: Arocena, José y Marsiglia, Javier (2017). La escena territorial del Desarrollo: Actores, Relatos y Políticas. Penguin Random House Grupo Editorial Editorial Sudamericana Uruguaya S.A. Montevideo, Uruguay.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar