Ante un problema global tan complejo, existen soluciones que deben pensarse en cada territorio

Locales 30 de marzo de 2020 Por Redacción
"Los próximos meses serán la transición a escenarios nuevos que no sabemos claramente cómo se van a terminar de configurar. Podemos anticipar que será de altísima incertidumbre", afirma Pablo Costamagna, Doctor en Estudios del Desarrollo. Director de la Maestría en Desarrollo Territorial y del Instituto Praxis de la UTN FRRA y docente en la UNRaf.
En un escenario tan dinámico donde se suceden los cambios en forma vertiginosa, donde la prioridad absoluta está focalizada en la vida de las personas ante el avance de la pandemia del Covid-19, crece en un segundo plano la necesidad de tener al menos el borrador de un plan para el día después de esta crisis sanitaria global. En este marco, el desarrollo territorial como disciplina académica, tendrá un rol clave en esa eventual reconstrucción social que se deberá encarar en todos los niveles que hoy crujen ante las medidas de emergencia que se adoptan en una coyuntura de emergencia. 
El Doctor en Estudios del Desarrollo, el rafaelino Pablo Costamagna, es director de la Maestría en Desarrollo Territorial y del Instituto Praxis de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Rafaela (UTN FRRA) además de docente en la UNRaf. Y aceptó la propuesta de analizar la situación actual y anticipar los desafíos que se asoman en un horizonte aún confuso. 
-Por tu especialidad, te toca trabajar y estar en contacto con otros institutos y espacios formativos en América Latina y Europa. , cuáles son tus impresiones de tus diálogos con ellos en estos últimos días de marzo sobre la crisis sanitaria?
-Altísima preocupación, todos y todas, sin excepción, están en estos momentos en aislamiento como parte de las decisiones en sus países. Se suspendieron actividades académicas hasta julio. Por ejemplo, la semana pasada tendría que haber viajado al País Vasco y se suspendió y el sábado 21 hicimos una clase a distancia con una Maestría en El Salvador. Todo se pasa por un tiempo al formato virtual.
-Nos encontramos transitando una crisis imponente, ¿podemos imaginar lo que sigue, post pandemia?
-Los próximos meses serán la transición a escenarios nuevos que no sabemos claramente cómo se van a terminar de configurar. Podemos anticipar que será de altísima incertidumbre y que cuestiona la sensación de seguridad de los sectores de mayores y medianos ingresos, jaquea el sistema productivo y deja al descubierto la necesidad de acompañamiento a enormes cantidades de personas. Se renovarán discusiones, una central sobre el rol del estado y su
relación con el mercado. Esto es generalísimo pero será parte de un paraguas al que le iremos sumando elementos, algunos muy macro como la necesidad de repensar el consumo, los límites del planeta y sus recursos junto con otros más micro como el de las formas de relacionarnos entre las personas.
-Se empiezan a visibilizar una serie de estrategias por parte de los gobiernos para enfrentar al coronavirus, ¿crees que los estados reaccionarán?
-Como siempre, en los primeros momentos de las crisis aparece una lógica vertical para tomar decisiones en el corto plazo, acá hay que sacarse el sombrero con la forma en la que están actuando los tres niveles de gobierno en la Argentina, creo que deberán aparecer mayores reconocimientos para la política pero esto no será suficiente. Habrá que fortalecer las redes en los territorios para intentar dar cuenta de problemas muy complejos que necesitan acciones colectivas, ya que no alcanzará solo con el Estado. Los temas de alimentación, de falta de empleo, la recesión económica, otros problemas sanitarios como el dengue o los de salud mental comunitaria más nuevos equipamientos e infraestructuras o la misma seguridad ciudadana requerirán soluciones construidas de una manera integrada, solidaria y con eje en los diálogos sin evitar conflictos; para eso se necesita equipos articulados. Y no creamos que la crisis solo se soluciona aplaudiendo a los quienes obviamente merecen el aplauso, se va a necesitar más.
-Además de las resoluciones que se toman a corto plazo, ¿cuál es la mejor estrategia para los territorios en el mediano y largo plazo?
-Vuelvo a rescatar los trabajos en el día a día, no es ni corto plazo, es estar frente a una situación que no estábamos preparados y donde hay gente poniendo el cuerpo. Creo que hay que hacer un enorme esfuerzo para crear puentes entre este corto y el medio plazo que requiere de una profunda acción colectiva en el territorio, con liderazgos que se adapten a la complejidad de las relaciones, a un poder más disperso y con intereses que muchas veces son contrapuestos. Necesitamos un estado fuerte más organizaciones cerca de los problemas, que juntos busquen soluciones y también contrarrestan a un grupo, que no alcanzo a dimensionar cuán grande es, pero al cual el virus le acrecienta “el sálvese quien pueda” y la crisis no les genera ni empatía ni lógicas distintas. El planteo es nuevamente solucionar las urgencias y generar espacios de diálogo, equipos e instancias de formación para nuevos momentos ya que no sabemos exactamente como siguen los procesos. Es una construcción social y política llena de respeto y fuerza pero nueva.
-¿Qué otros desafíos aparecen en la gestión del territorio?
-Los desafíos son hasta difícil de explicar. Los procesos que teníamos planificados para este y el próximo año, no nos sirven. No solo los del estado, sino los de una gran mayoría de individuos, empresas e instituciones. La planificación además de ser muy lineal ahora no capta la nueva coyuntura. En situaciones de complejidad no podemos tener soluciones predeterminadas donde su desarrollo se interprete en términos de implementación de lo planificado, no sirve,
no podemos meter la realidad en un cuadro de Excel o en un marco lógico; necesitaremos personas con capacidades para dar respuestas distintas. Serán procesos emergentes con acciones que se van sucediendo donde la clave será la reflexión y decisión de una multiplicidad de actores que interactúan. Es distinto, cambia la dinámica de todos, por ejemplo, la comunicación debe ayudar trabajando para informar pero también para contribuir al debate y a la concertación y a construir relaciones para que se pueda pensar juntos. La Universidad tiene que acercarse aún más a los problemas que surgen a su alrededor y crear nuevos vínculos y formas de hacer.
-¿Será igual en todo lados?
-No, las soluciones tienen una parte muy contextual, el desarrollo territorial es contextual, depende de los recursos y las capacidades. El sistema de salud está aprendiendo a los saltos y no hará en todos los territorios lo mismo, ahí juega lo local. Hay que poner mucha cabeza, estudiar, generar marcos de acción acordes a la nueva práctica con una estrecha relación entre la política, la sociedad y el conocimiento. Hay que retrabajar la confianza en el estado, casi destruida por los gobiernos liberales, lo cual no significa negar debilidades sino fortalecer y construir entendiendo que se hace con base en la solidaridad y los cuidados de la gente.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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