Un tema que nos golpea

Editorial 30 de marzo de 2020 Por Redacción
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Está claro que desde que la Organización Mundial de la Salud declaró como pandemia al coronavirus, tras registrarse su expansión al mundo entero, las cifras más alarmantes, luego de las primeras, que se conocieron en China, pasaron a ser las de Italia, luego las de España y en los últimos días, las difundidas en los Estados Unidos.
En todo caso, los números no dejan de ser alarmantes, más aún si se tiene en cuenta que lejos de ceder, en esos países no se logran reducir, más allá del esfuerzo que realizan las autoridades y los equipos sanitarios, de manera especial en los dos países europeos.
Italia y España tomaron conciencia de la extrema gravedad de la situación y endurecieron sus controles, en tanto que el presidente estadounidense Donald Trump, hasta ayer mismo, consideraba que no era necesaria la aplicación de la cuarentena en Nueva York, el distrito más expuesto por la gran aglomeración de personas.
Similares actitudes, inaceptables desde todos los ángulos que se las observe, adoptaron Andrés Manuel López Obrador en México y Jair Bolsonaro en Brasil, desoyendo incluso a los propios gobernadores que criticaron los comportamientos de ambos jefes de Estado.
Por ahora, en los restantes países latinoamericanos, la prioridad es la salud de la población, como ocurre, por ejemplo, en la Argentina, a partir de las medidas dispuestas por el gobierno de Alberto Fernández, particularmente la que se relaciona con el aislamiento de las personas que no deban trabajar en los diferentes servicios esenciales que establece ese decreto.
En ese aspecto, merece valorarse la predisposición de todo el arco político, que se subió al mismo carro para intentar minimizar los efectos del Covid-19, que viene sembrando temor y muerte a lo largo y ancho del planeta.
Como tantas otras pandemias que castigaron a la humanidad, incluso con una mayor dureza, porque así lo reflejaron en sus tiempos las cifras, realmente escalofriantes, ésta también pasará a formar parte de esa triste historia.
Cuando llegue ese momento, que hoy nadie está en condiciones de precisar, quedarán las secuelas. Una de ellas, será la económica. El panorama, a esa altura, será desolador, seguramente para todos los sectores.
Algunos se resentirán más que otros, algo que ya se viene manifestando por estos días, pero nadie podrá superar esta dificultad sin perjuicios.
Se dará un efecto multiplicador en determinadas economías, que ya estaban realizando todos los esfuerzos imaginables para subsistir y que ahora, por efecto de esta pandemia, ven cómo se oscurece aún más el horizonte.
La recesión, debe reconocerse, no solamente estará circunscripta a nuestra propia economía, sino que además se trasladará al plano internacional, considerando la relevancia de las transacciones con otros países.
Los datos que pueda arrojar la balanza comercial, serán tan importantes como siempre, aunque es lógico suponer, por estos días, que se resentirán varias alianzas estratégicas elementales en el terreno de las exportaciones.
China y Brasil, por ejemplo, son dos países que son consumidores de nuestros productos y por la realidad que estamos viviendo no resultará una tarea muy simple la recuperación de las negociaciones en un tiempo prudencial.
Los analistas internacionales tienen una opinión coincidente acerca de cuáles serán las naciones que sufrirán los mayores impactos económicos. Y en ese sentido, se mencionan a los países africanos y latinoamericanos.
Algunos, obviamente, vivirán situaciones de mayor complejidad, pero todos verán notoriamente debilitadas sus economías, por los motivos que ya se apuntaron. 
También aseguran, esos mismos especialistas, que tanto en Europa como en los Estados Unidos, aún cuando la pandemia hoy los esté golpeando más fuerte, podrán superar la crisis económica, también con esfuerzo, pero apelando a recursos que no disponen los países emergentes.
Son muchos los países donde la pobreza ocupa el centro de la escena y que se verán agobiados en el corto plazo. Varios africanos y otros caribeños, donde escasean los servicios esenciales para tener una vida digna.
Las estadísticas son tan alarmantes como poco menos que inconcebibles en pleno siglo 21. La falta de agua corriente es el mayor déficit en diferentes rincones del planeta.
Es un tema humanitario, que también nos toca de cerca a los argentinos, donde varias comunidades padecen esa triste realidad, estrechamente vinculada con una calidad de vida que no parece encontrar una solución definitiva.
Este llamado de atención no debe archivarse como una simple anécdota una vez que se haya superado el trance, que felizmente no nos tomó desprevenidos por las informaciones llegadas primero desde China y después desde Europa.
La forma más efectiva de combatir al virus es quedarnos en nuestra casa -los que pueden hacerlo- y cuidarnos entre todos.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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