“De esta historia se sale con humildad y actitud”

Locales 29 de marzo de 2020 Por Redacción
La tragedia o el milagro de los Andes fue un hecho que nos conmovió a todos, nos generó una profunda empatía con sus sobrevivientes y hoy son ellos los que nos dan un mensaje ante esta pandemia que nos hace frágiles, temerosos y también más solidarios y responsables. Carlos Páez nos alienta a cuidarnos y a encontrar las fuerzas en uno mismo.
FOTO ARCHIVO CARLOS PAEZ. Testigo de aquel hecho histórico de 1972, dejó un claro mensaje en épocas del coronavirus.
FOTO ARCHIVO CARLOS PAEZ. Testigo de aquel hecho histórico de 1972, dejó un claro mensaje en épocas del coronavirus.
El accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, conocido popularmente como el Milagro de los Andes o Tragedia de los Andes, ocurrió el viernes 13 de octubre de 1972, cuando el avión militar con 40 pasajeros y cinco tripulantes que conducía al equipo de rugby del Old Christians (formado por alumnos del colegio uruguayo Stella Maris) se estrelló en un risco de la cordillera de los Andes en Mendoza (Argentina), a 3600 msnm, en ruta hacia Santiago de Chile. Los hechos inspiraron varios libros, documentales y películas y muchos de sus sobrevivientes brindan conferencias hablando de ese don que tienen los seres humanos y que se llama fuerza interior.
Hoy la pandemia por Covid-19 nos muestra a cada uno como lo que en verdad somos, seres vulnerables y temerosos ante lo desconocido, pero sobre todo el coronavirus nos demuestra que la sociedad se necesita en su conjunto y requiere de un pensamiento solidario, responsable y con una enorme conciencia social para enfrentar este virus que atenta contra humanidad.
Carlos Páez, sobreviviente de aquella tragedia de 1972, escribió en estos días una carta que se viralizó y generó muchos comentarios positivos, ya que renovó esperanzas ante la angustia que nos invade.

- Carlos, ¿cuál es el mensaje para la gente que hoy vive agobiada ante esta pandemia? ¿Cómo se emparenta aquella tragedia vivida por ustedes a esto que nos pasa por estos días?
- Mirando para atrás por el espejo retrovisor como me gusta decir a mí, a nuestra historia, porque fue en definitiva un homenaje a la vida porque hoy somos más de los que salimos aquel 12 de octubre, están nuestros hijos, tengo cinco nietos; creo que es una historia que valió la pena haberla vivido para que lo que triunfe sea la vida. Creo que debemos encarar lo que hoy estamos viviendo como un homenaje a la vida, haciendo lo que tenemos que hacer para que la vida este bien presente y continúe, y en definitiva en este caso hay que hacer poca cosa, quedarse en casa y lavarse las manos. En la historia nuestra trabajamos todos juntos para poder salir de una Cordillera de los Andes que era muy tangible, era una montaña, había nieve; en esta pelea que tenemos ahora peleamos contra la invisibilidad de un enemigo que no sabes por donde te la va a pegar y la única vacuna que existe es quedarte en tu casa y lavarte las manos. Fijate que es lo que nos decía mamá cuando éramos chicos, andá a lavarte las manos.

-¿Qué les pasó y de donde sacaron las fuerzas cuando se enteraron que se terminaba con la búsqueda de ustedes? ¿De donde sacamos las fuerzas hoy ante este enemigo invisible que nos acecha y cómo generamos anticuerpos?
- Lo que pasó en aquel momento enseguida cuando cayó el avión, pasaban muchos aviones por arriba nuestro y pensábamos que nos iban a rescatar y estuvimos en una actitud de espera, esperando que la solución tenía que venir del exterior. En el día diez recibimos la noticia de que no nos buscaban más y ahí cambia la actitud, porque como decimos los sobrevivientes de los Andes, entendimos que teníamos que ponernos proactivos, sabíamos que el mundo entero se había olvidado de nosotros y teníamos que pelear la historia nuestra; nosotros empezamos a salir a buscar un helicóptero y no a esperar que sean los helicópteros los que nos encuentren. Ahora ante esto que ocurre, debemos asumir una decisión proactiva, apoyarnos y entender que es una historia esta como la otra en donde se sale todos juntos pero dependiendo de la actitud de cada uno. Se sale todos juntos pero separados donde vale la pena hacer caso, ponerlo en manos de los que saben y para eso se requiere de mucha humildad, porque de estas historias se sale con humildad y actitud.

-¿Lo que aprendió de la tragedia, hoy lo hace una mejor persona?
- No sé si soy una mejor persona pero intento aportar lo que pueda aportar sin dar mensajes ni consejos porque eso es patrimonio de la arrogancia. Yo solo puedo contar lo que me pasó para que otros se basen en eso y puedan tomar lo que les sirva. Aprendimos que las cosas que ocurren en la vida no son ni buenas ni malas, son solo hechos, y las tenemos que aceptar, no con la mente sino con el corazón aunque duela. Por eso hagamos todo lo que nos pide cuidémonos entre todos.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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