El egoísmo también puede que nos mate

Locales 26 de marzo de 2020 Por Redacción
Ayer por la mañana la imagen de Rafaela lejos de ser la de una ciudad desolada y quieta por la cuarentena obligatoria, parecía la de un día prácticamente normal. La pregunta es ¿qué es lo que no se entendió? ¿Queé estamos esperando para cumplir con una norma que busca protegernos?
Ni las sanciones por el incumplimiento a las restricciones, ni las informaciones detalladas que brindan los profesionales de la salud alcanzan para que la ciudadanía -no la de otro país o ciudad- sino la rafaelina comprenda de manera clara que el aislamiento social no es un capricho de un político de turno, no se tapa con la pandemia la enorme crisis económica que afecta a la Argentina, es una necesidad para evitar un escenario catastrófico.
Hablando en estos días con agentes abocados a las tareas de contención en medio de la emergencia sanitaria, expresaban el desazón que les genera ver el comportamiento de la gente que cree que la cosa no es grave, que subestima todo consejo, que adapta el significado de cuarentena a sus necesidades.
“Van al supermercado de paseo, como una actividad social más, no toman en cuenta que hay que salir lo menos posible y para ocasiones que son impostergables, como lo es buscar alimentos o medicamentos. No se dan cuenta que se va a poner feo en los próximos días si no cumplimos.”, manifestó un miembro de la Junta Municipal de Protección Civil.
Los médicos que trabajan tanto en el efector público como privado piden, suplican que hay que quedarse en casa, esa es la vacuna más efectiva dicen; pero la gente sale por cualquier cosa.
Un enfermero de María Juana que hace un tiempo vive en la ciudad, José María Piaza, señala que “por favor no salgan de sus casas, nosotros también hicimos protocolos internos respecto a no atender cuestiones banales en los domicilios y responder a través de la consulta telefónica, monitoreando a cada paciente y evitando de esta manera no movernos tanto y no propagar el virus”.
A pesar de los controles que realizan efectivos de las policías de la Provincia y la Federal, los gendarmes y los agentes municipales de la GUR, los rafaelinos se vuelcan a la calles casi en forma despreocupada ignorando todas las alertas. Ni siquiera parece ser suficiente la detención de personas y la retención de los vehículos para advertir sobre las consecuencias legales del incumplimiento a la cuarentena obligatoria. Ni hablar de los posibles efectos sobre la salud pública, que tendrá un costo sin dudas, pero que será menor o mayor dependiendo de nuestras acciones cotidianas para respetar las medidas de prevención. 
Como sociedad y viendo el enorme esfuerzo que realiza tanta gente para poder prevenir un desastre que se avecina y que haciendo las cosas de manera responsable podemos detener, encapsular, y disminuir las consecuencias, debemos hacerlo. hay que aprender a respetar las leyes, cambiar hábitos y ser menos egoístas. En esta pandemia del COVID-19, lo que también mata es el egoísmo.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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