Puso de rodillas a la industria automotriz

Internacionales 17 de marzo de 2020 Por Redacción
EL CORONAVIRUS Y LAS TERMINALES ASIATICAS
Wuhan sería algo así como la Detroit asiática. Esta ciudad del centro de China, fundada hace 3.500 años, no sólo es la cuna de la industria metalúrgica china, sino que también se convirtió en la meca de varias automotrices europeas, japonesas y norteamericanas que desembarcaron ya en este siglo en el gigante asiático atraídas por bajos costos industriales, irresistibles volúmenes comerciales y alianzas estratégicas.
Como Detroit en los primeros años de los grandes emporios automotrices norteamericanos -Ford, General Motors y Chrysler- Wuhan empezó a cobrar identidad de polo automotor pujante para esta era moderna de la industria global.
Esta urbe donde viven más de 11 millones de personas tiene un puerto sobre el río Yangtsé que permite conectar el occidente de China con Shanghai. Según el gobierno local, durante los últimos años unas 300 de las compañías más importantes del mundo han invertido en la ciudad, incluidas Honda, Nissan, Renault (asociado con Dongfeng) y Citroën-Peugeot (el Grupo PSA tiene tres plantas) por parte del rubro automotor. Pero la inserción china en las estrategias de las automotrices más poderosas del mundo trasciende, incluso, a Wuhan.
El gigante japonés Toyota dispone de cuatro plantas de ensamble en China; por su parte, Ford tiene su alianza con la terminal local JMC (Jiangling Motors Corporation) y con Changan para producir SUVs; el Grupo Volkswagen se asoció con JAC Motors para consolidarse como el mayor fabricante de vehículos en el mundo y juntos decidieron construir una planta de ensamble en la ciudad de Hefei; en tanto que la terminal coreana Hyundai, posee cuatro plantas en China con una capacidad de producción de 1,35 millones de vehículos por año.
La irrupción del coronavirus, justamente en Wuhan, además de poner en jaque a la economía mundial y de contagiar a más de 81.000 personas en todo el país -con más de 3.100 muertos- dejó en evidencia la dependencia del sector automotriz mundial en relación a la industria china.
Tras la visita a Wuhan por parte del presidente Xi Jinping, el gobierno chino decidió flexibilizar algunas medidas en Hubei, la provincia de la que Wuhan es la capital. Según el gobierno, la cifra diaria de nuevos casos cayó drásticamente, e incluso Xi Jinping llegó a decir que la epidemia está "prácticamente contenida”. Es la primera noticia que asoma con tono de alivio desde el propio epicentro del virus. Aunque las pérdidas económicas para el ejercicio 2020 de las principales terminales se presumen irreversibles.
De las cuatro plantas que dispone en China el mayor fabricante de autos del mundo, Toyota, dos empiezan a operar al mismo nivel que lo hacían antes del cierre temporal por Año Nuevo chino, y otras dos inician su actividad, pero por debajo de su capacidad. Esos cortes en la producción tendrán un previsible impacto en los resultados de Toyota Motor, a lo que se suma la caída de las ventas en China, su segundo mayor mercado tras Estados Unidos: las matriculaciones de vehículos de Toyota en China se desplomaron un 70% interanual en febrero.
Otras empresas japonesas, como Nissan, Honda o Isuzu, también se vieron obligadas a suspender temporalmente su producción o a reducirla debido a las interrupciones en el suministro de autopartes, dado que desde China les ingresan el 30% de los repuestos.
Por su parte, el mayor fabricante coreano, Hyundai Motor, tuvo que detener una de sus plantas en Corea del Sur debido a un caso de coronavirus entre sus empleados. Más allá de esa situación doméstica, la automotriz ya había sufrido en febrero la paralización de todas las plantas locales por la escasez de componentes procedentes de China debido al coronavirus. Con aquel golpe, las acciones del fabricante cayeron en la Bolsa de Seúl un 4,13 %.
Tesla, por su parte, debió retrasar la producción de su Model 3 en su flamante planta de Shanghai. La firma de Elon Musk, la segunda más valiosa del mundo sólo superada por Toyota en los mercados y por encima de monstruos como Volkswagen, General Motors y Ford, está desembarcando en China con una ambiciosa estrategia. Además del Model 3, también fabricará el Model Y, su camioneta más barata, y planea abrir un centro de diseño para crear un “auto original” para exportar a todo el mundo.
Según la Asociación China de Fabricantes Automotrices, las ventas se desplomaron un 79% en febrero de este año, el mayor descenso mensual en la historia del gigante asiático. En comparación con febrero del 2019, los patentamientos bajaron en más de 310.000 vehículos. Para las automotrices, las cifras de la caída interanual en el mercado chino son escalofriantes. Geely Automobile cayó 75%, General Motors Shanghai en sociedad con SAIC Motor están un 92% abajo, Honda Motor y GAC cayeron 85,1%, Volkswagen y su socio JAC 63,4%; y el fabricante chino más grande, SAIC Motor, se derrumbó en un 86.9%.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar