La educación desaprobada

Editorial 13 de marzo de 2020 Por Redacción
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En un país donde todo parece materia opinable y las divergencias suelen imponerse sobre las coincidencias, existe una certeza que nadie pone en duda: de la calidad de educación que tengamos depende el tipo de futuro como país. Cuánto mejor funcione el sistema educativo crecen las esperanzas para alcanzar una mejor calidad de vida en los próximos años. Sin embargo, la crisis presupuestaria eterna que atraviesa la Argentina es difícil mantener la inversión en escuelas y en la capacitación docente para aumentar las chances de que nos vaya mejor. La foto que hoy devuelve la realidad lejos está de alentar la ilusión, pues la mitad de los chicos viven en hogares pobres y muchos de ellos no se alimentan bien, sufriendo así la violación de sus derechos elementales. 
En este escenario, un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) refleja que casi la mitad de los niñas y niñas que concurren a la escuela primaria tienen "déficit educativo", es decir, obtuvieron calificaciones por debajo de la media o asisten a un grado inferior al que les correspondería por edad. No obstante, los datos para la sección referida a la educación primaria corresponden al bienio 2015-2016 -que fueron los últimos para los que se relevaron calificaciones escolares-, cuando "el déficit educativo alcanzaba a 47,3% de las niñas y niños en edad de cursar la escuela primaria". Pero esos problemas de "bajo rendimiento escolar" y "sobreedad" no se distribuyen homogéneamente en los diferentes estratos sociales, sino que "los niños y niñas que pertenecían al tercio de menores ingresos familiares se encontraban (afectados) por encima del promedio" -con el 52,8%- "y su propensión a experimentarlo casi duplicaba a la que registraban los niños y niñas del tercio de mayores ingresos".
El informe "La educación de los argentinos en clave de recursos y estructuras de oportunidades" fue elaborado por el Observatorio de la Deuda Social y tres facultades de esa universidad con datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (2010-2019), que releva anualmente 5.750 hogares en ciudades de 80 mil habitantes.
El estudio atribuye a "procesos de crianza y socialización" el hecho que las mujeres presenten un déficit educativo casi 9 puntos porcentuales inferior al de los varones. El indicador de déficit educativo se mueve proporcionalmente a la edad: mientras el 50% de los niñas y niños de 9 a 11 años presentan déficit, éste afecta sólo el 44,5% de los niños de 6 a 8 años. Es que en los primeros años de la primaria, aún en los sectores más vulnerables, los padres pueden acompañar el trayecto educativo pero a medida que éste se van complejizando en términos de competencias, la capacidad de acompañamiento es menor; mientras que los más pudientes no sólo tienen padres que alcanzaron un mayor nivel educativo, sino que pueden acceder vía mercado a maestro particulares y otros estímulo de formación y educación extraescolar.
Más allá de la pobreza monetaria, hay otros factores que hacen que el problema se profundice: la desigualdad que es más regresiva para los varones que para las mujeres y las probabilidades de que les vaya mal aumentan a medida que crecen, si viven en hogares monoparentales o no tienen acceso a recursos culturales como biblioteca o computadora en el hogar”. El reporte considera que el pertenecer a un hogar monoparental representa una desventaja para el rendimiento educativo, según puede verse en el estudio, pues el 54% de los niños pertenecientes a éstos tienen bajo rendimiento escolar contra el 45,5% de los chicos que viven con ambos padres. La coordinadora del estudio, Ianina Tuñón, expresó que cuando una sola persona se tiene que ocupar de proveer económicamente al hogar además de la reproducción doméstica del hogar, claramente los niños tienen menos adultos a los cuales recurrir para todo lo que implica el acompañamiento educativo, una condición que se agrava cuando se es pobre no se pude recurrir al mercado.
Además, a diferencia de lo que ocurre entre los adolescentes y entre los jóvenes, vivir en una familia extensa no tiene efecto directo sobre el déficit educativo en niños de edad primaria, revela el estudio. "Una familia extensa todavía es un contexto de mayor protección para los niños de primaria, porque tiene más recursos humanos para su cuidado y socialización; pero cuando se hacen adolescentes deja de ser protector para volverse un espacio hacinado donde tiene espacio para desarrollar su privacidad o alcanzar un alto nivel de concentración", dijo la especialista.
Por otro lado, los chicos cuyas madres tienen un trabajo remunerado se encuentran menos expuestos al déficit educativo que aquellos cuyas madres son desempleadas o inactivas (50,1% frente a 44,6%), según plantea el informe. "Cuando las madres están ocupadas se produce un círculo virtuoso con el proceso educativo de los niños porque las que logran insertarse, tienen más capacidad de estimulación de sus hijos porque ellas menos estresadas y mejor consigo mismas; y si bien pueden pasar menos horas con sus hijos, la calidad del tiempo compartido es mayor", sostuvo Tuñón.



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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