La factura económica que pasa el coronavirus

Notas de Opinión 26 de febrero de 2020 Por Redacción
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FOTO REUTERS ITALIA. Dos mujeres protegidas con barbijos en la casi desierta ciudad de Milan.
FOTO REUTERS ITALIA. Dos mujeres protegidas con barbijos en la casi desierta ciudad de Milan.
La expansión del coronavirus por el norte de Italia, donde se ha cobrado ya siete muertos, ha causado una profunda depresión en los mercados bursátiles europeos.
Todas las Bolsas registraron serias caídas, desde el 5,4% de la italiana de Milán hasta el 4% de la alemana de Francfort, la francesa de París o el español Ibex 35.
Los mercados reaccionan con desconfianza a las dificultades evidentes para frenar y confinar la propagación de la enfermedad, y manifiestan las pésimas expectativas cercanas, tanto en el mercado turístico internacional, como en el transporte, en las líneas aéreas y en el consumo.
La caída bursátil es la más grave desde la suscitada por el Brexit, lo cual da una idea precisa de la inquietud que se ha apoderado de los inversores.
De forma súbita, la propagación de la Covid-19 se constituye en una amenaza económica tan peligrosa como la guerra comercial, el Brexit o la mismísima desaceleración, aunque probablemente vaya a ser menos persistente.
La ministra de Economía española, Nadia Calviño, ha pedido serenidad a los inversores y tranquilidad a los mercados; y asegura que el impacto económico del virus será limitado si la enfermedad puede controlarse durante el primer trimestre.
La apelación a la calma es oportuna, porque la entrada del virus de Wuhan en Italia invita a tomar decisiones atolondradas, guiadas por el pánico.
La más nefasta sería el cierre unilateral de fronteras; una decisión así yugularía los flujos turísticos y ahondaría un poco más en la ralentización económica europea.
Como en todos los episodios de crisis, la respuesta europea tiene que coordinarse desde las instituciones del propio continente.
No estaría de más que los organismos europeos, el Parlamento o la Comisión, establecieran un protocolo común para frenar en lo posible los riesgos sanitarios sin recurrir al cierre desordenado de las fronteras en primera instancia.
Es verdad que la potencial pandemia (así la definió la Organización Mundial de la Salud) se encuentra con incógnitas sanitarias que son evidentes, pero en estos momentos cerrar las fronteras quizá reportara pocas ventajas sanitarias y, por el contrario, causaría daños considerables a la economía europea, por lo que, en cualquier caso, las decisiones no deben ser unilaterales.
La crisis sanitaria en el norte de Italia sugiere, en todo caso, que el impacto económico de la Covid-19 tiene que volver a la mesa de cálculo.
El Fondo Monetario Internacional estimó recientemente su costo en el 0,2% del PIB global. Probablemente será superior, pero dependerá de su duración y de la capacidad de las instituciones sanitarias internacionales para frenar la expansión del virus.
Por el momento, la irrupción en Europa parece indicar desconcierto y contribuye a respaldar la percepción de que el riesgo de propagación no está controlado; es urgente que las autoridades europeas y las italianas, en particular, expliquen a la opinión pública cuál es el plan para cancelar ese riesgo. (Fuente: Diario El País, de España).

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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