Las "picadas" clandestinas

Deportes 26 de febrero de 2020 Por Redacción
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Las autoridades, cada vez que ocurre una tragedia, aseguran que es imposible controlar las "picadas" clandestinas que se realizan en distintos lugares de la Costa Atlántica.
Sin embargo, nadie puede desconocer que esos desafíos, siempre peligrosos y lamentablemente fatales en algunas oportunidades, se desarrollan con total impunidad, particularmente en las zonas de dunas y médanos.
Algunos profesionales utilizan esos terrenos para entrenar. Son los que tienen experiencia como para hacerlo, aunque son conscientes que asumen desafíos importantes, por los vehículos en los que se movilizan.
De todos modos, ante situaciones extremas, saben de qué manera resolverlas, para evitar accidentes que podrían ocasionarles lesiones que podrían llegar a marginarlos de la actividad que practican.
El panorama difiere totalmente cuando los que aceleran son improvisados o no tienen la suficiente capacidad para reaccionar ante eventuales problemas en la conducción de sus máquinas.
En muchas ocasiones, los propios familiares no toman conciencia del peligro al que exponen a los menores cuando le facilitan una moto o un cuatriciclo para despuntar el vicio en una superficie que es más traicionera de lo que parece.
Una caída, a una velocidad considerable, puede ocasionar lesiones severas y en algunos casos irreversibles. Los ejemplos abundan y no vale la pena entrar en las habituales visitas periodísticas a las crónicas de ese tipo de situaciones.
El pasado domingo, Villa Gesell volvió a ocupar un lugar destacado en las noticias de un verano que golpeó con inusual fuerza a ese lugar, elegido por jóvenes, especialmente, para disfrutar de sus vacaciones.
Lejos de archivarse los informes sobre el asesinato de un joven a manos de un grupo de rugbiers, ese centro turístico volvió a ser noticia el pasado domingo, a raíz de un accidente en el que falleció una persona, mientras competía en una de las clásicas "picadas".
Algunas motos y un cuatriciclo tomaron parte de un desafío ilegal desde todo punto de vista. Nadie se hizo cargo de la organización y por lo tanto, los únicos responsables son los que decidieron asumir el riesgo sin medir consecuencias.
Un toque, en plena aceleración y con las máquinas descontroladas, terminó de la peor manera, cuando entraron en contacto el cuatriciclo y una de las motos que participaban de una carrera sin demasiado sentido, al margen del simple hecho de querer demostrar quién era más valiente.
Un turista de 21 años, identificado como Gabriel Carrizo, falleció "a raíz de un infarto" luego del accidente, según el informe oficial. Personal de Bomberos y del SAME, intentaron reanimarlo, pero no lograron ese cometido.
Otros tres participantes del evento sufrieron lesiones, pero no de consideración, como consecuencia de la desafortunada "picada" que dejó un saldo trágico, en un escenario donde no debió haberse realizado.
Para que la adrenalina fluya, de igual manera, pero con una mayor protección, están los lugares adecuados. Léase, circuitos o autódromos, que presentan las condiciones de seguridad que resultan imprescindibles y necesarias, en estas actividades, que son consideradas de alto riesgo.
En las diferentes categorías, sean regionales, nacionales o internacionales, la seguridad es un tema que no se negocia, aunque también vale señalar que la seguridad absoluta no existe, como se puso de manifiesto tantas veces.
Para minimizar consecuencias no deseadas en la práctica de un deporte que despierta pasiones en cualquier rincón del planeta, los elementos que brindan una protección importante a quienes los utilizan, son múltiples.
Son tan importantes como los tipos de escenarios en los que se desarrollan las variadas especialidades del deporte motor.
Cascos, buzos, botas, guantes y prendas resistentes al fuego, son las exigencias que deben cumplirse, reglamentariamente, para ser protagonista en cualquier expresión del deporte motor.
Muchas veces, los impulsos propios de la juventud, no tienen en cuenta que el hecho de intentarlo en circunstancias no aconsejables, lo llevan a tomar una serie de riesgos que se terminan pagando demasiado caro.
En esta ciudad, se trabaja desde hace varios años en diferentes campañas de concientización, incluso con el aporte de reconocidos pilotos, que resumen en palabras simples pero contundentes, sus experiencias en el automovilismo o en el motociclismo.
Como para que las apliquen en la calle o en los lugares que muchas veces son elegidos para despuntar el vicio, sin considerar si son los adecuados para ese tipo de actividades.
Desde este medio, también nos sumamos a esas recomendaciones, siempre con la firme intención de sembrar en terreno fértil, para evitar que el dolor por los que ya no están acompañen a los seres queridos hasta el último de sus días.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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