Violó y asesinó sin piedad, y una de sus víctimas era argentina

Policiales 17 de febrero de 2020 Por Redacción
Cary Stayner trabajaba en Yosemite. El 15 de febrero de 1999 mató a tres mujeres. Una de ellas era una turista argentina de 16 años. Nadie sospechó de él y fue capturado por otro crimen. Le dieron pena de muerte. Desde hace 18 años espera el fin de sus días en la prisión de máxima seguridad de San Quintín.
FOTO INTERNET CARY STAYNER. Desde hace 18 años espera el fin de sus días.  FOTO INTERNET VICTIMAS.  Tres de las mujeres asesinadas.  FOTO INTERNET SILVINA PELOSSO. La cordobesa víctima de Cary.
FOTO INTERNET CARY STAYNER. Desde hace 18 años espera el fin de sus días. FOTO INTERNET VICTIMAS. Tres de las mujeres asesinadas. FOTO INTERNET SILVINA PELOSSO. La cordobesa víctima de Cary.
Cary Stayner era un agradable empleado en el parque nacional Yosemite, pero dentro de él se escondían los peores demonios.
Los prejuicios estéticos pueden cobrarse víctimas, Y los investigadores de gravísimos asesinatos no están exentos de ellos.
Eso es exactamente lo que les pasó a los agentes del FBI cuando pretendían resolver un triple crimen, allá por 1999, en California, Estados Unidos.
Sin darse cuenta, en los primeros interrogatorios, un joven de buen aspecto, rubio, atlético, confiable, atractivo, trabajador y colaborador los engañó como a detectives principiantes. La "discriminación" funcionó a la inversa, y el personaje quedó descartado por su apariencia amable y bonachona.
Cary Stayner los confundió por un tiempo. El suficiente para que esa falsa imagen que se habían hecho de él le costara la vida a una cuarta mujer: Joie Armstrong.

TIEMPO DE MEMORIA
Recientemente, Carolina Balbiani en nota de Infobae recordó que Cary Anthony Stayner nació el 13 de agosto de 1961, en Merced, California.
Delbert Stayner no fue lo que se dice un buen padre para sus cinco hijos. Había tenido que recurrir a terapia por haber molestado sexualmente a dos de sus hijas: Cynthia y Cory. Una violencia que heredaría Cary. Y una de sus hermanas contaría, luego de los horribles crímenes, que su hermano también la había tocado inapropiadamente cuando ella tenía 10 años, y una prima relató que él solía meterse debajo de la cama para espiarlas cuando se vestían y desvestían.
En ese marco familiar de abuso es que, el 4 de diciembre de 1972, Steven Stayner de 7 años -el tercero de los hijos y bastante menor que Cary- desapareció un día volviendo del colegio.
Lo sabrían años después, pero había sido secuestrado por el pedófilo Kenneth Parnell, que trabajaba en un resort en el parque natural Yosemite. Parnell lo retuvo y abusó de Steven durante siete años en los que vivieron, mudándose mientras el delincuente sexual se hacía pasar por su padre.
Steven reapareció siete años después, cuando se animó a escapar del pederasta para salvar a otro niño que Parnell había secuestrado. Era el 2 de marzo de 1980. Steven, que ya tenía 14 años, fue considerado un maravilloso héroe. Cary se sentía cada vez más en las sombras.

LOS CELOS DE CARY
Y ALGO MAS
Cary no estuvo feliz con la aparición de su hermano. Sus celos empeoraron cuando se publicó un libro y se filmó el caso de Steven.
Cary veía agigantarse sus celos por su hermano, al igual que sus perversas fantasías sobre raptar mujeres, violarlas y matarlas.
Pocos meses después, el 16 de septiembre de 1989, a los 24 años, Steven murió como consecuencia de un accidente de moto. Dejó una joven viuda, dos hijos pequeños y su trabajo en una pizzería.
Se dijo que a Cary lo golpeó mucho la muerte de su hermano. Pero nadie puede asegurarlo.
La vida de Cary continuaría a los saltos. En 1991 intentó suicidarse, en 1995 fue admitido en una institución psiquiátrica y en 1997 fue detenido por posesión de marihuana y metanfetaminas.

MUJERES EN LA MIRA
Durante un año entero, Cary Stayner Había planeado matar a su novia y a sus dos hijas de 8 y 11 años luego de violar a las pequeñas. Pero su macabro plan se desmoronó cuando apareció una visita inesperada.
En 1998 había apuntado a dos chicas finlandesas, pero tuvo que salir corriendo cuando llegó un acompañante de ellas.

UNA ARGENTINA
El 15 de febrero, Stayner eligió otras tres víctimas: Carole Sund (42), su hija Juli Sund (15) y la argentina Silvina Pelosso (16). Las había visto en el lobby. A las once de la noche tocó educadamente la puerta de la habitación 509, y con un engaño logró que les abrieran la puerta.
Luego las ató, amordazó y separó. Llevó a las chicas al baño. Entonces estranguló a Carole con la soga que había llevado. Volvió a la habitación y sacó a las adolescentes del baño. Les arrancó la ropa a los tirones y les exigió a las adolescentes que tuvieran relaciones entre ellas.
Posteriormente, violó a Silvina y finalmente la ahorcó. En la cama había quedado Juli atada. La violó y obligó a practicarle sexo oral.
Tiempo más tarde, con los cadáveres de Carlo y Silvina en el baúl del auto, junto a Juli manejó sin rumbo por mucho tiempo. Y al llegar a un lago volvió a violar a la chica y tras cartón la degolló. Finalmente, caminó hasta Sonora donde llamó un radiotaxi. Eran las 10 de la mañana del martes 16 de febrero.
Dos días después volvió a donde estaba el auto, lo roció con nafta y lo quemó.

OTRO CRIMEN
El el 21 de julio de 1999 violó y decapitó a Joie Ruth Armstrong, de 26 años de edad.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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